A lo largo de los años, la cantidad de animales que he encontrado que necesitaban mi ayuda me ha hecho preguntarme si, quizás, tenía una cualidad única que solo era visible para los enfermos o heridos.

Estos son solo algunos de ellos:

Un ganso sentado en medio de una calle concurrida
Un gato sin hogar que había ingerido anticongelante.
Un cocodrilo juvenil que había sido atropellado por un automóvil.
Pequeños gatitos que viven en la lavandería de mi edificio
Un ciervo con un fémur fracturado.
Una lechuza que había volado en el parabrisas de un automóvil y había sido dada por muerta.
Al reflexionar sobre mis muchos encuentros con animales en peligro, me di cuenta de algo: lo único que me separó de cualquier otra persona en estas situaciones es que fui yo quien se detuvo para ayudar. La gente a menudo piensa que otra persona ya debe haber pedido ayuda. Como resultado, el animal que sufre nunca recibe ayuda. Siempre es importante ayudar a un animal necesitado, porque si no lo haces, ¿quién lo hará? Y mas allá de que quieras ser un buen samaritano cuando nos conseguimos estos casos de animales en emergencia siempre es bueno preguntar y pedir asistencia, afortunadamente, la tecnología nos brinda la oportunidad de ejecutar acciones mucho más rápido que en otrora tiempos sin internet, y hablo específicamente de la App de los veterinarios, que con tan solo descargarla y hacer un click puedes solicitar ayuda cuando y donde quieras.