¡Pero qué vaina, mi gente! Lo que era para estar festejando la llegada de gringos con sus billetes verdes, se nos está yendo todo al diablo. El dólar, que anda regalado en 20 años, ha puesto a brincar de espanto a los dueños de hoteles, tours y todos los que viven del turismo. ¡Es un brete, vamos!
La Cámara Nacional de Turismo (CANATUR) levantó la voz con justa razón, diciendo que esto es una verdadera asfixia financiera. Imagínate, los contratos están en dólares, claro, pero al momento de cambiarlo a colones, ¡te queda un pedazo ridículo! Antes ganabas para unas buenas vacaciones, ahora apenas alcanzas a pagar los recibos.
Y la cosa se pone peor porque todo acá –la luz, el agua, los salarios, los aguacates pa' el desayuno– se paga en colones. Justo cuando tienes que contratar personal extra para la temporada alta y comprar provisiones. ¡Una torta!, como dicen por ahí. Te gastas todo en mantener el negocio funcionando y al final te quedas viendo las estrellas.
La peor parte es que la mayoría de los negocios turísticos no son esos hoteles lujosos de cinco estrellas que la gente cree que son los únicos afectados. ¡Para nada! El 85% son pequeñas y medianas empresas, mamas y papas que han luchado duro para tener su pequeño hotelito, su tour a caballo, su restaurante típico. Estos son los que realmente están apriándose el cinturón, corriendo el riesgo de cerrar las puertas para siempre.
Nosotros nos estamos poniendo carísimos en comparación con nuestros vecinos. México, República Dominicana, Colombia y Panamá andan ofreciendo precios más atractivos y apoyos gubernamentales mucho mejores. El turista internacional es listo, compara y va donde le convenga. Ya hemos visto una disminución en la llegada de visitantes, y eso da que pensar, diay.
Y ni hablar del gobierno, que parece que se duerme plácidamente mientras el sector turístico se hunde. Dicen que están minimizando la situación, que no entienden la importancia de este rubro para nuestra economía. ¡Qué sal!, que no vean que el turismo es la gallina de los huevos de oro, que nos da trabajo a muchísima gente en zonas rurales, que trae divisas al país.
Algunos analistas políticos murmuran que quizás sea porque están enfocados en otros temas, en campañas electorales, y el turismo pasa a segundo plano. Pero así no funciona, mi pana. Una economía fuerte necesita un turismo fuerte. Y un turismo fuerte necesita políticas públicas que lo protejan y lo impulsen, especialmente en momentos como este.
En fin, la situación es crítica, pero aún hay esperanza. Necesitamos que el gobierno ponga atención a este problema y tome medidas urgentes. Necesitamos incentivos fiscales, créditos blandos, políticas cambiarias que favorezcan al exportador. Si no hacemos algo pronto, la “gallina de los huevos de oro” se pondrá bien enfermita, y la recuperación será cuesta arriba. Entonces pregunto, mi gente: ¿qué medidas creen ustedes que debería implementar el gobierno urgentemente para salvar el turismo costarricense y evitar una crisis económica aún mayor?
La Cámara Nacional de Turismo (CANATUR) levantó la voz con justa razón, diciendo que esto es una verdadera asfixia financiera. Imagínate, los contratos están en dólares, claro, pero al momento de cambiarlo a colones, ¡te queda un pedazo ridículo! Antes ganabas para unas buenas vacaciones, ahora apenas alcanzas a pagar los recibos.
Y la cosa se pone peor porque todo acá –la luz, el agua, los salarios, los aguacates pa' el desayuno– se paga en colones. Justo cuando tienes que contratar personal extra para la temporada alta y comprar provisiones. ¡Una torta!, como dicen por ahí. Te gastas todo en mantener el negocio funcionando y al final te quedas viendo las estrellas.
La peor parte es que la mayoría de los negocios turísticos no son esos hoteles lujosos de cinco estrellas que la gente cree que son los únicos afectados. ¡Para nada! El 85% son pequeñas y medianas empresas, mamas y papas que han luchado duro para tener su pequeño hotelito, su tour a caballo, su restaurante típico. Estos son los que realmente están apriándose el cinturón, corriendo el riesgo de cerrar las puertas para siempre.
Nosotros nos estamos poniendo carísimos en comparación con nuestros vecinos. México, República Dominicana, Colombia y Panamá andan ofreciendo precios más atractivos y apoyos gubernamentales mucho mejores. El turista internacional es listo, compara y va donde le convenga. Ya hemos visto una disminución en la llegada de visitantes, y eso da que pensar, diay.
Y ni hablar del gobierno, que parece que se duerme plácidamente mientras el sector turístico se hunde. Dicen que están minimizando la situación, que no entienden la importancia de este rubro para nuestra economía. ¡Qué sal!, que no vean que el turismo es la gallina de los huevos de oro, que nos da trabajo a muchísima gente en zonas rurales, que trae divisas al país.
Algunos analistas políticos murmuran que quizás sea porque están enfocados en otros temas, en campañas electorales, y el turismo pasa a segundo plano. Pero así no funciona, mi pana. Una economía fuerte necesita un turismo fuerte. Y un turismo fuerte necesita políticas públicas que lo protejan y lo impulsen, especialmente en momentos como este.
En fin, la situación es crítica, pero aún hay esperanza. Necesitamos que el gobierno ponga atención a este problema y tome medidas urgentes. Necesitamos incentivos fiscales, créditos blandos, políticas cambiarias que favorezcan al exportador. Si no hacemos algo pronto, la “gallina de los huevos de oro” se pondrá bien enfermita, y la recuperación será cuesta arriba. Entonces pregunto, mi gente: ¿qué medidas creen ustedes que debería implementar el gobierno urgentemente para salvar el turismo costarricense y evitar una crisis económica aún mayor?