¡Qué despiche! Ya van dos meses desde que el Presidente Chaves nos vendió la moto de los nuevos escáneres en el puerto de Caldera, y todavía no andan funcionando. Recuerdo bien el aparatoso recorrido con todo el gabinete, ahí posando y prometiendo mil maravillas. Parecía que íbamos a tener la solución mágica contra el narcotráfico, pero parece que estamos más perdidos que vecino nuevo en Tilapa.
El gobierno había anunciado, con bombazos mediáticos, que los escáneres eran un regalo del gringo, unos $20 millones en pura tecnología para controlar lo que entra y sale del país. Además, invirtieron casi 800 millones colones en obras civiles para instalar estos modernos cacharros, una vara considerables si consideramos otros bretes que tienen abandonados por ley.
Según el Ministro de Seguridad Pública, Mario Zamora, ahora tenemos que esperar “quince días más” porque los contratistas yanquis están haciendo “pruebas finales”. Pruebas finales, diay... ¿Cómo si fueran a descubrir que los escáneres no sirven para nada? Ya le dieron duro a más de noventa camiones, asegura él. Uno se queda pensando: ¿qué tipo de pruebas hacen con los camiones? ¿Le toman fotos? ¿Les miden la temperatura?
Jennifer Savage, la encargada de negocios de la embajada estadounidense, también nos dio esperanzas: dos escáneres móviles llegarán para las fronteras norte y sur a finales de año. Esto, según el Presidente, sería la “muralla de salida de la droga”. La analogía es curiosa, ¿no les parece? Como si una pared de metal fuera a solucionar todos nuestros problemas. ¿Para qué molestarse en intentar pasar la droga si te encuentras con un escáner enorme en medio del camino? Bueno, los que se dedican a esto seguro tienen sus mañas.
El Presidente, siempre con su verbo viperino, utilizó la clásica comparación de “¿Para qué meterse a una casa a robar si no se puede sacar el botín?” Su estilo, aunque algunos lo encuentren entretenido, a veces me da la sensación de que está restándole importancia a la gravedad de la situación. Porque, díganme, si no podemos controlar lo que entra y sale por nuestro puerto principal, ¿cómo vamos a detener el tráfico de drogas?
Lo cierto es que esta demora en la puesta en marcha de los escáneres levanta muchas sospechas. ¿Hubo corrupción en la licitación? ¿Son los contratistas estadounidenses los que se están tardando, o hay problemas burocráticos internos? ¿Es posible que los escáneres no sean tan avanzados como se publicitó inicialmente? Estas son preguntas que merecen respuestas claras y transparentes.
Además, esta historia pone de manifiesto una vez más la dependencia de Costa Rica hacia el extranjero, especialmente de Estados Unidos, para temas de seguridad. Dependemos de ellos para la tecnología, para el financiamiento y, en ocasiones, hasta para las políticas. No digo que sea malo recibir ayuda, pero debemos buscar soluciones propias y fortalecer nuestras instituciones para no quedar siempre a merced de terceros. ¡Qué carga depender tanto de los demás!
Así que, amigos del Foro, aquí estamos, esperando quince días más por unos escáneres que deberían estar funcionando hace dos meses. Entre tanto, el narcotráfico sigue golpeando y nuestra imagen internacional sigue sufriendo. Considerando todas estas vueltas y revueltas, ¿creen ustedes que realmente la llegada de estos escáneres marcará una diferencia significativa en la lucha contra el crimen organizado, o será otra promesa vacía que se irá al traste como tantas otras?
El gobierno había anunciado, con bombazos mediáticos, que los escáneres eran un regalo del gringo, unos $20 millones en pura tecnología para controlar lo que entra y sale del país. Además, invirtieron casi 800 millones colones en obras civiles para instalar estos modernos cacharros, una vara considerables si consideramos otros bretes que tienen abandonados por ley.
Según el Ministro de Seguridad Pública, Mario Zamora, ahora tenemos que esperar “quince días más” porque los contratistas yanquis están haciendo “pruebas finales”. Pruebas finales, diay... ¿Cómo si fueran a descubrir que los escáneres no sirven para nada? Ya le dieron duro a más de noventa camiones, asegura él. Uno se queda pensando: ¿qué tipo de pruebas hacen con los camiones? ¿Le toman fotos? ¿Les miden la temperatura?
Jennifer Savage, la encargada de negocios de la embajada estadounidense, también nos dio esperanzas: dos escáneres móviles llegarán para las fronteras norte y sur a finales de año. Esto, según el Presidente, sería la “muralla de salida de la droga”. La analogía es curiosa, ¿no les parece? Como si una pared de metal fuera a solucionar todos nuestros problemas. ¿Para qué molestarse en intentar pasar la droga si te encuentras con un escáner enorme en medio del camino? Bueno, los que se dedican a esto seguro tienen sus mañas.
El Presidente, siempre con su verbo viperino, utilizó la clásica comparación de “¿Para qué meterse a una casa a robar si no se puede sacar el botín?” Su estilo, aunque algunos lo encuentren entretenido, a veces me da la sensación de que está restándole importancia a la gravedad de la situación. Porque, díganme, si no podemos controlar lo que entra y sale por nuestro puerto principal, ¿cómo vamos a detener el tráfico de drogas?
Lo cierto es que esta demora en la puesta en marcha de los escáneres levanta muchas sospechas. ¿Hubo corrupción en la licitación? ¿Son los contratistas estadounidenses los que se están tardando, o hay problemas burocráticos internos? ¿Es posible que los escáneres no sean tan avanzados como se publicitó inicialmente? Estas son preguntas que merecen respuestas claras y transparentes.
Además, esta historia pone de manifiesto una vez más la dependencia de Costa Rica hacia el extranjero, especialmente de Estados Unidos, para temas de seguridad. Dependemos de ellos para la tecnología, para el financiamiento y, en ocasiones, hasta para las políticas. No digo que sea malo recibir ayuda, pero debemos buscar soluciones propias y fortalecer nuestras instituciones para no quedar siempre a merced de terceros. ¡Qué carga depender tanto de los demás!
Así que, amigos del Foro, aquí estamos, esperando quince días más por unos escáneres que deberían estar funcionando hace dos meses. Entre tanto, el narcotráfico sigue golpeando y nuestra imagen internacional sigue sufriendo. Considerando todas estas vueltas y revueltas, ¿creen ustedes que realmente la llegada de estos escáneres marcará una diferencia significativa en la lucha contra el crimen organizado, o será otra promesa vacía que se irá al traste como tantas otras?