¡Ay, Dios mío! Esto pinta feo, bien feo. Resulta que Don Rodrigo y la Iglesia Católica andan más distanciados que un gallito de pelea en un gallinero lleno de gallinas ponedoras. Un intento de acercamiento, orquestado por la Casa Presidencial para "limar asperezas" –como dicen ellos– terminó en un bochorno monumental este viernes, con los representantes de las emisoras católicas mandándose unas largas a la reunión. Parece que la cosa se puso más fría que un helado de guanábana en Cerro Azul.
La bronca, como decimos acá, viene desde atrás, específicamente por el asunto del espectro radioeléctrico. El Presidente Chaves le tenía preparada una jugada maestra: un trato preferencial, una vía rápida, pa' salvar las frecuencias de las emisoras religiosas –tanto católicas como evangélicas– que no se apuntaron a la polémica subasta. Pero la Iglesia, con toda la razón del mundo, les dijo “¡no, mi pana!”. Se agarraron del rollo porque, aparentemente, esto olía a chamaco.
Según la Conferencia Episcopal, encabezada por Monseñor Quirós, la propuesta de Chaves era una verdadera “cáscara de banano”. Lo calificaron de imprudente aceptar esos beneficios especiales. Para ellos, el diálogo social necesita base sólida, justicia e igualdad de condiciones. No andar pidiendo privilegios ni favores políticos, sino jugar limpio y seguir las reglas del juego. Como dice el refrán, “quien quiere pescado, que se moje”.
Y es que la postura de la Iglesia, más allá de lo religioso, tiene un componente ético y legal importante. Prefieren perder frecuencias bajo las normas establecidas a recibirlas con un decreto especial que pueda levantar sospechas de tráfico de influencias o, peor aún, de “pagos políticos”. Imagínate la nota que habría dado si esto se hubiera salido a la luz... ¡Un escándalo a todo color!
Don Rodrigo, visiblemente fastidiado por la situación, salió a defender su posición en declaraciones a El Observador. Reconoció la ausencia de los líderes religiosos y trató de quitarle hierro al asunto. “Yo no sé qué brinca tanto Monseñor si el suelo está parejo”, exclamó, mostrando cierta frustración. Además, añadió, típicamente él, “soy una persona temerosa de Dios… soy pecador como todo ser humano”. ¡Uy, ahí hubo bastante tela que cortar!
Pero la verdad sea dicha, esto pone en una encrucijada al gobierno. Las emisoras católicas no se presentaron a la subasta, así que su futuro en el aire es incierto. Ahora, tendrán que buscar alternativas para mantener sus canales de evangelización dentro del marco legal vigente. Eso significa trabajar duro, hacer las cosas bien, y dejar de lado cualquier expectativa de trato preferencial. Porque aquí en Costa Rica, como dice el dicho, “cuando te metes en terrenos pantanosos, te embarras hasta las cejas”.
A pesar del quiebre en la comunicación, el Presidente intentó cerrar la puerta con una frase conciliadora, aunque un poco forzada: “No nos van a poner a pelear, nos amamos, que Dios los bendiga”. Ya saben, tratando de apagar el incendio con buena voluntad. Pero queda claro que la relación entre el Poder Ejecutivo y la Iglesia Católica está tocando fondo, y encontrar una salida a esta crisis será un verdadero brete para ambas partes. Hay que ponerle huevo, mae, porque esto está que arde.
Ahora, dígame usté: ¿Cree que el Presidente Chaves tuvo razón al ofrecer un trato especial a las emisoras religiosas, o la Iglesia hizo bien en rechazar la propuesta? ¿Es posible reconstruir la confianza entre el gobierno y la iglesia católica, o esta grieta es irreparable? ¡Déjeme su opinión en los comentarios y veamos qué piensa la gente!
La bronca, como decimos acá, viene desde atrás, específicamente por el asunto del espectro radioeléctrico. El Presidente Chaves le tenía preparada una jugada maestra: un trato preferencial, una vía rápida, pa' salvar las frecuencias de las emisoras religiosas –tanto católicas como evangélicas– que no se apuntaron a la polémica subasta. Pero la Iglesia, con toda la razón del mundo, les dijo “¡no, mi pana!”. Se agarraron del rollo porque, aparentemente, esto olía a chamaco.
Según la Conferencia Episcopal, encabezada por Monseñor Quirós, la propuesta de Chaves era una verdadera “cáscara de banano”. Lo calificaron de imprudente aceptar esos beneficios especiales. Para ellos, el diálogo social necesita base sólida, justicia e igualdad de condiciones. No andar pidiendo privilegios ni favores políticos, sino jugar limpio y seguir las reglas del juego. Como dice el refrán, “quien quiere pescado, que se moje”.
Y es que la postura de la Iglesia, más allá de lo religioso, tiene un componente ético y legal importante. Prefieren perder frecuencias bajo las normas establecidas a recibirlas con un decreto especial que pueda levantar sospechas de tráfico de influencias o, peor aún, de “pagos políticos”. Imagínate la nota que habría dado si esto se hubiera salido a la luz... ¡Un escándalo a todo color!
Don Rodrigo, visiblemente fastidiado por la situación, salió a defender su posición en declaraciones a El Observador. Reconoció la ausencia de los líderes religiosos y trató de quitarle hierro al asunto. “Yo no sé qué brinca tanto Monseñor si el suelo está parejo”, exclamó, mostrando cierta frustración. Además, añadió, típicamente él, “soy una persona temerosa de Dios… soy pecador como todo ser humano”. ¡Uy, ahí hubo bastante tela que cortar!
Pero la verdad sea dicha, esto pone en una encrucijada al gobierno. Las emisoras católicas no se presentaron a la subasta, así que su futuro en el aire es incierto. Ahora, tendrán que buscar alternativas para mantener sus canales de evangelización dentro del marco legal vigente. Eso significa trabajar duro, hacer las cosas bien, y dejar de lado cualquier expectativa de trato preferencial. Porque aquí en Costa Rica, como dice el dicho, “cuando te metes en terrenos pantanosos, te embarras hasta las cejas”.
A pesar del quiebre en la comunicación, el Presidente intentó cerrar la puerta con una frase conciliadora, aunque un poco forzada: “No nos van a poner a pelear, nos amamos, que Dios los bendiga”. Ya saben, tratando de apagar el incendio con buena voluntad. Pero queda claro que la relación entre el Poder Ejecutivo y la Iglesia Católica está tocando fondo, y encontrar una salida a esta crisis será un verdadero brete para ambas partes. Hay que ponerle huevo, mae, porque esto está que arde.
Ahora, dígame usté: ¿Cree que el Presidente Chaves tuvo razón al ofrecer un trato especial a las emisoras religiosas, o la Iglesia hizo bien en rechazar la propuesta? ¿Es posible reconstruir la confianza entre el gobierno y la iglesia católica, o esta grieta es irreparable? ¡Déjeme su opinión en los comentarios y veamos qué piensa la gente!