¡Ay, Dios mío! Esto sí que es una bronca gorda, pura crema. Resulta que el padre José Manuel Díaz, cura párroco de Nuestra Señora del Carmen, soltó la bomba en Facebook acusando al IMAS de mandar gente a la iglesia buscando comida. ¡Imagínate! Antes era al revés, nosotros apoyábamos a la gente y luego los pasábamos a las instituciones del Estado. Ahora, parece que la tortilla se volteó y el IMAS está jugando a ser ONG.
Según el padre, todo empezó hace unas semanas. De repente, la gente comenzó a llegar a la parroquia diciendo que les habían dicho ir allá porque el IMAS no tenía presupuesto. Él mismo dice que se quedó boquiabierto, pensando: “¿Pero qué está pasando aquí?”. Lo contó así, sin pelos en la lengua, directo al grano como nos gustan a los ticos.
Cuando CR Hoy le echamos mano para ampliar la info, el padre Díaz reafirmó lo que había publicado. Dijo que la situación se ha vuelto frecuente, casi diaria. Que la gente llega diciendo: "Mirá, me mandaron del IMAS para acá, para la parroquia". Y que la secretaria de la iglesia ya está acostumbrada a escuchar esas frases. ¡Qué vara más extraña! Uno esperaría que el IMAS tenga los recursos para ayudar a la gente, no estarles echando la bola a la iglesia.
El padre Díaz no se anda con rodeos. Dice que el Estado no está haciendo su tarea. Que la caridad siempre va a estar presente, pero que esto no puede seguir así. “El Estado tiene que ver cómo distribuir los ingresos para que ninguno de sus ciudadanos pase necesidad”, enfatizó. Agregó que no se trata de criticar el trabajo pastoral, sino de alertar sobre una situación que él considera anómala. La iglesia, claro, seguirá dando una mano, pero no pueden cargar con toda la responsabilidad del Estado.
Y ojo, que esto no es una crítica gratuita, como bien aclaró el padre. Sino una llamada de atención. Según él, el IMAS debería estar atendiendo estas necesidades directamente, no derivando a la gente a la iglesia. Porque, díganlo ustedes, la parroquia tampoco es Santa Clara, tiene sus propios gastos y limitaciones. Se necesita que el Estado asuma su rol, sin excusas ni justificaciones baratas.
Muchos en redes sociales han reaccionado con sorpresa y decepción ante esta situación. Algunos critican al IMAS por su aparente falta de recursos, mientras que otros cuestionan la eficiencia de la gestión pública. La polémica está servida, y parece que esta historia todavía tiene varios capítulos por escribir. Ya algunos empiezan a decir que esto es producto de la crisis económica que estamos viviendo, pero bueno, eso ya es otra vara.
Además, la situación pone en evidencia la fragilidad de nuestro sistema de asistencia social. ¿Cómo es posible que una institución estatal dependa tanto de la iglesia para cubrir necesidades básicas? Parece que algo está fallando en el sistema, y es hora de revisarlo a fondo. No podemos permitir que la gente esté sufriendo por culpa de la burocracia y la falta de planificación.
En fin, una situación preocupante que merece ser analizada con detenimiento. El padre Díaz ha abierto un debate importante sobre el papel del Estado en la protección social. Pero, miren, les pregunto a ustedes: ¿cree usted que el IMAS debería asumir toda la responsabilidad de brindar ayuda alimentaria a la población o es justo que la iglesia también participe activamente? ¡Déjenme sus opiniones en los comentarios!
Según el padre, todo empezó hace unas semanas. De repente, la gente comenzó a llegar a la parroquia diciendo que les habían dicho ir allá porque el IMAS no tenía presupuesto. Él mismo dice que se quedó boquiabierto, pensando: “¿Pero qué está pasando aquí?”. Lo contó así, sin pelos en la lengua, directo al grano como nos gustan a los ticos.
Cuando CR Hoy le echamos mano para ampliar la info, el padre Díaz reafirmó lo que había publicado. Dijo que la situación se ha vuelto frecuente, casi diaria. Que la gente llega diciendo: "Mirá, me mandaron del IMAS para acá, para la parroquia". Y que la secretaria de la iglesia ya está acostumbrada a escuchar esas frases. ¡Qué vara más extraña! Uno esperaría que el IMAS tenga los recursos para ayudar a la gente, no estarles echando la bola a la iglesia.
El padre Díaz no se anda con rodeos. Dice que el Estado no está haciendo su tarea. Que la caridad siempre va a estar presente, pero que esto no puede seguir así. “El Estado tiene que ver cómo distribuir los ingresos para que ninguno de sus ciudadanos pase necesidad”, enfatizó. Agregó que no se trata de criticar el trabajo pastoral, sino de alertar sobre una situación que él considera anómala. La iglesia, claro, seguirá dando una mano, pero no pueden cargar con toda la responsabilidad del Estado.
Y ojo, que esto no es una crítica gratuita, como bien aclaró el padre. Sino una llamada de atención. Según él, el IMAS debería estar atendiendo estas necesidades directamente, no derivando a la gente a la iglesia. Porque, díganlo ustedes, la parroquia tampoco es Santa Clara, tiene sus propios gastos y limitaciones. Se necesita que el Estado asuma su rol, sin excusas ni justificaciones baratas.
Muchos en redes sociales han reaccionado con sorpresa y decepción ante esta situación. Algunos critican al IMAS por su aparente falta de recursos, mientras que otros cuestionan la eficiencia de la gestión pública. La polémica está servida, y parece que esta historia todavía tiene varios capítulos por escribir. Ya algunos empiezan a decir que esto es producto de la crisis económica que estamos viviendo, pero bueno, eso ya es otra vara.
Además, la situación pone en evidencia la fragilidad de nuestro sistema de asistencia social. ¿Cómo es posible que una institución estatal dependa tanto de la iglesia para cubrir necesidades básicas? Parece que algo está fallando en el sistema, y es hora de revisarlo a fondo. No podemos permitir que la gente esté sufriendo por culpa de la burocracia y la falta de planificación.
En fin, una situación preocupante que merece ser analizada con detenimiento. El padre Díaz ha abierto un debate importante sobre el papel del Estado en la protección social. Pero, miren, les pregunto a ustedes: ¿cree usted que el IMAS debería asumir toda la responsabilidad de brindar ayuda alimentaria a la población o es justo que la iglesia también participe activamente? ¡Déjenme sus opiniones en los comentarios!