¡Imagínate la sorpresa, mae! Resulta que este año la Universidad Nacional (UNA) tuvo un proceso de admisión que dejó boquiabiertos a muchos. De los 11 estudiantes que sacaron el puntaje perfecto de 900, ¡11 provienen de colegios públicos! Una verdadera patada al trasero para algunos que decían que solo los colegios privados dan calidad educativa. Esto sí que da qué pensar, ¿no?
El departamento de Registro de la UNA reveló estos datos tras un proceso de admisión que recibió un tsunami de 31.556 inscripciones. De esos, unos 25.488 se animaron a rendir el examen y, de ahí, solo quedaron habilitados 21.605 aspirantes. Un número considerable, ¡pero la competencia se puso dura!
Y para darle más sabor a la vaina, del grupo que logró avanzar, la gran mayoría – 17.198 alumnos – viene de escuelas públicas. Le siguen con 2.966 estudiantes provenientes de centros educativos privados, luego 916 de los privados subvencionados, 473 de educación abierta y apenas 52 de instituciones extranjeras. Parece que la cosa está echándose a andar desde la raíz, eh.
Entre los nombres que brillaron, encontramos Deylin Francini Masis Chinchilla del Liceo Rural Las Ceibas en Acosta, Caleb Granados Calderón del Liceo Rural San Joaquín de Tuis en Turrialba, Kaleb Alessandro Alvarado Méndez y Angelina Lazzara Chaves del Liceo Rural de Londres en Aguirre… ¡una lista larga de jóvenes talentosos que demuestran que la calidad no depende del color del uniforme ni del nombre del colegio! Todos ellos con méritos propios, demostrando que pura gallardía pueden lograrlo.
Por supuesto, no todo es miel sobre hojarasca. El puntaje mínimo para seguir adelante quedó fijado en 452,61, una cifra que obligó a muchos a sudar la gota gorda. Ahora, los que lograron alcanzarlo tendrán que completar el registro de título entre el 5 y el 6 de enero. ¡A prepararle los papeles, que no se les vaya nada!
La lista oficial de admitidos se dará a conocer el 9 de enero, y aquellos que queden en la lista de espera tendrán otra oportunidad el 13 de enero. Las lecciones iniciarán el 16 de febrero de 2026, así que todavía hay tiempo para soñar con una carrera universitaria en la UNA. ¡Muchísima suerte a todos los que están metiendo empeño!
Este resultado plantea preguntas importantes sobre el sistema educativo costarricense. ¿Demuestra esto una mejora en la calidad de la educación pública o simplemente un aumento en la preparación de los estudiantes de origen humilde? ¿Estamos realmente igualando oportunidades o aún existen barreras invisibles que dificultan el acceso a la educación superior? Se abre un debate interesante, y es vital analizar a fondo las razones detrás de este fenómeno.
En fin, ¡qué tremenda vara nos ha dado la UNA! Demostrando que el esfuerzo y la dedicación son claves para alcanzar metas, independientemente del entorno. ¿Ustedes qué opinan, compas? ¿Creen que este logro inspirará a más estudiantes de colegios públicos a perseguir sus sueños universitarios y desafiar las expectativas? ¡Déjenme sus comentarios en el foro! Vamos a armar una buena plática sobre esto.
El departamento de Registro de la UNA reveló estos datos tras un proceso de admisión que recibió un tsunami de 31.556 inscripciones. De esos, unos 25.488 se animaron a rendir el examen y, de ahí, solo quedaron habilitados 21.605 aspirantes. Un número considerable, ¡pero la competencia se puso dura!
Y para darle más sabor a la vaina, del grupo que logró avanzar, la gran mayoría – 17.198 alumnos – viene de escuelas públicas. Le siguen con 2.966 estudiantes provenientes de centros educativos privados, luego 916 de los privados subvencionados, 473 de educación abierta y apenas 52 de instituciones extranjeras. Parece que la cosa está echándose a andar desde la raíz, eh.
Entre los nombres que brillaron, encontramos Deylin Francini Masis Chinchilla del Liceo Rural Las Ceibas en Acosta, Caleb Granados Calderón del Liceo Rural San Joaquín de Tuis en Turrialba, Kaleb Alessandro Alvarado Méndez y Angelina Lazzara Chaves del Liceo Rural de Londres en Aguirre… ¡una lista larga de jóvenes talentosos que demuestran que la calidad no depende del color del uniforme ni del nombre del colegio! Todos ellos con méritos propios, demostrando que pura gallardía pueden lograrlo.
Por supuesto, no todo es miel sobre hojarasca. El puntaje mínimo para seguir adelante quedó fijado en 452,61, una cifra que obligó a muchos a sudar la gota gorda. Ahora, los que lograron alcanzarlo tendrán que completar el registro de título entre el 5 y el 6 de enero. ¡A prepararle los papeles, que no se les vaya nada!
La lista oficial de admitidos se dará a conocer el 9 de enero, y aquellos que queden en la lista de espera tendrán otra oportunidad el 13 de enero. Las lecciones iniciarán el 16 de febrero de 2026, así que todavía hay tiempo para soñar con una carrera universitaria en la UNA. ¡Muchísima suerte a todos los que están metiendo empeño!
Este resultado plantea preguntas importantes sobre el sistema educativo costarricense. ¿Demuestra esto una mejora en la calidad de la educación pública o simplemente un aumento en la preparación de los estudiantes de origen humilde? ¿Estamos realmente igualando oportunidades o aún existen barreras invisibles que dificultan el acceso a la educación superior? Se abre un debate interesante, y es vital analizar a fondo las razones detrás de este fenómeno.
En fin, ¡qué tremenda vara nos ha dado la UNA! Demostrando que el esfuerzo y la dedicación son claves para alcanzar metas, independientemente del entorno. ¿Ustedes qué opinan, compas? ¿Creen que este logro inspirará a más estudiantes de colegios públicos a perseguir sus sueños universitarios y desafiar las expectativas? ¡Déjenme sus comentarios en el foro! Vamos a armar una buena plática sobre esto.