¡Ay, Dios mío! La Cámara Nacional de Turismo (Canatur) está sacando espuma por la boca, y no precisamente porque amanecieron con ganas de bailar al ritmo de la cumbia. Resulta que este bajón histórico del tipo de cambio, que ya va pa’ casi 20 años, les está complicando la vida a los negocios turísticos, y mucho. Ya saben, esos hoteleros, guías, tour operadores… ¡la gente que hace que Costa Rica siga siendo un destino top mundial!
La bronca es que, aunque nos encanta recibir gringos y europeos con sus dólares bien gorditos, gran parte de ese dinero entra en USD, pero luego tienen que pagarles a sus empleados, servicios básicos y echarle mantenimiento al negocio en colones. Y con el tipo de cambio tan bajo, los costos se le disparan, pura torta. Imagínense tener que andar regateando precios a cada rato, como si estuvieran en el mercado barrial, pero para contratar personal y comprar insumos.
Y esto no es cuento, amigos. La temporada alta está a la vuelta de la esquina, justo cuando necesitan tener la billetera llena para cubrir todos esos gastos. Pero, ¿quién va a querer venir a Costa Rica si encontramos destinos más baratos en otros lados? Pa' que vamos a perder terreno frente a México, República Dominicana o Panamá, que están ofreciendo paquetes a precios de risa y con más facilidades para sus empresarios. No, mi pana, eso no me gusta nada.
Lo peor de todo es que el turismo no es como esas grandes empresas que tienen bolsillos profundos. Aquí hablamos de miles de micropymes, de esos hoteles con menos de 20 habitaciones donde te atienden como rey, de guías bilingües que conocen cada rincón del país y de pequeños tour operadores que se esfuerzan día y noche para ofrecer experiencias únicas. Estos son los que están sufriendo de lleno este golpe económico, y créanme, no es poco.
Desde Canatur dicen que hay un poquito de desconocimiento sobre la gravedad de la situación. Parece que algunos piensan que el problema no es tan grande, pero ellos aseguran que sí lo es. Se quejan de que las autoridades no les están dando la importancia que merecen ni reconociendo el papel crucial que juega el turismo en nuestra economía. ¡Qué despiche! Como si fuera un chunche secundario, cuando sabemos que es uno de los motores principales del país.
Y no solo eso, también mencionan que la llegada de turistas internacionales ha ido disminuyendo gradualmente a lo largo del año, lo cual ha afectado aún más sus ingresos. ¡Imagínense tener que lidiar con menos visitantes y encima con los costos por las nubes! Es como intentar llenar un balde con agujeros, puro esfuerzo y poco resultado. Están haciendo esfuerzos titánicos para mantener la calidad de sus servicios, pero la presión es enorme.
Ahora bien, la competencia internacional no espera. Otros países están invirtiendo fuertemente en promoción, facilitando trámites y ofreciendo incentivos a sus empresas turísticas. Mientras tanto, nosotros andamos con la mosca detrás de la oreja, preocupados por cómo vamos a sobrevivir a esta crisis. Necesitamos una estrategia clara y urgente para apoyar al sector turístico y garantizar su sostenibilidad a largo plazo. De lo contrario, nos vamos a ir al traste, y eso nadie lo quiere.
En fin, la situación es complicada, pero no imposible. Necesitamos que el gobierno ponga manos a la obra y escuche las necesidades de los empresarios turísticos. ¿Usted qué opina, compa? ¿Cree que se debería implementar alguna medida especial para ayudar a reactivar el sector turístico y evitar que nuestros negocios se vean afectados por este complicado panorama?
La bronca es que, aunque nos encanta recibir gringos y europeos con sus dólares bien gorditos, gran parte de ese dinero entra en USD, pero luego tienen que pagarles a sus empleados, servicios básicos y echarle mantenimiento al negocio en colones. Y con el tipo de cambio tan bajo, los costos se le disparan, pura torta. Imagínense tener que andar regateando precios a cada rato, como si estuvieran en el mercado barrial, pero para contratar personal y comprar insumos.
Y esto no es cuento, amigos. La temporada alta está a la vuelta de la esquina, justo cuando necesitan tener la billetera llena para cubrir todos esos gastos. Pero, ¿quién va a querer venir a Costa Rica si encontramos destinos más baratos en otros lados? Pa' que vamos a perder terreno frente a México, República Dominicana o Panamá, que están ofreciendo paquetes a precios de risa y con más facilidades para sus empresarios. No, mi pana, eso no me gusta nada.
Lo peor de todo es que el turismo no es como esas grandes empresas que tienen bolsillos profundos. Aquí hablamos de miles de micropymes, de esos hoteles con menos de 20 habitaciones donde te atienden como rey, de guías bilingües que conocen cada rincón del país y de pequeños tour operadores que se esfuerzan día y noche para ofrecer experiencias únicas. Estos son los que están sufriendo de lleno este golpe económico, y créanme, no es poco.
Desde Canatur dicen que hay un poquito de desconocimiento sobre la gravedad de la situación. Parece que algunos piensan que el problema no es tan grande, pero ellos aseguran que sí lo es. Se quejan de que las autoridades no les están dando la importancia que merecen ni reconociendo el papel crucial que juega el turismo en nuestra economía. ¡Qué despiche! Como si fuera un chunche secundario, cuando sabemos que es uno de los motores principales del país.
Y no solo eso, también mencionan que la llegada de turistas internacionales ha ido disminuyendo gradualmente a lo largo del año, lo cual ha afectado aún más sus ingresos. ¡Imagínense tener que lidiar con menos visitantes y encima con los costos por las nubes! Es como intentar llenar un balde con agujeros, puro esfuerzo y poco resultado. Están haciendo esfuerzos titánicos para mantener la calidad de sus servicios, pero la presión es enorme.
Ahora bien, la competencia internacional no espera. Otros países están invirtiendo fuertemente en promoción, facilitando trámites y ofreciendo incentivos a sus empresas turísticas. Mientras tanto, nosotros andamos con la mosca detrás de la oreja, preocupados por cómo vamos a sobrevivir a esta crisis. Necesitamos una estrategia clara y urgente para apoyar al sector turístico y garantizar su sostenibilidad a largo plazo. De lo contrario, nos vamos a ir al traste, y eso nadie lo quiere.
En fin, la situación es complicada, pero no imposible. Necesitamos que el gobierno ponga manos a la obra y escuche las necesidades de los empresarios turísticos. ¿Usted qué opina, compa? ¿Cree que se debería implementar alguna medida especial para ayudar a reactivar el sector turístico y evitar que nuestros negocios se vean afectados por este complicado panorama?