¡Ay, Dios mío, qué cargaita! Un tipo nuestro, un mae de pura cepa, se ha ido a poner a prueba contra los mejores pizzeros del mundo y... ¡le pegó pa' arriba! Sí, así como lo escuchan, Durman Esquivel Quesada, un muchacho güipil de Guadalupe, se coronó campeón en el Campeonato Mundial Pizza DOC 2025 en Nápoles, Italia. Esto sí que es romperla, diay.
Imagínense la escena: cientos de pizzaiolos de todas partes, sudor, harina volando, hornos calientes… y ahí, en medio de ese ambiente, un tico defendiendo los colores de Antica Pizzería Napoletana, un lugar que ya saben, de esos que tienen onda, en Santa Ana. Dirigido por el maestro Iván Sala, nuestro Durman se preparó a fondo para este brete, y vaya que lo demostró.
Según nos cuentan, el torneo es durísimo, qué torta, evalúan todo: técnica, tiempos, cómo manejas el horno, todo. No es juego de niños, chunches. Pero Durman no se amilanó ni un poquito. Se echó toda la responsabilidad encima y, con la ayuda de sus compañeros de equipo, varios nacionales, logró superar a todos los demás contendientes. ¡Qué nivel, mae!
Y ahora llegamos a la pizza, el corazón de la cuestión. Durman presentó su creación, la “Monte Amiata”. Imaginen: hongos porcini, portobellos, guanciale crujiente, albahaca fresca, y quesos italianos seleccionadísimos. Dice que quiso plasmar en esa pizza los sabores del bosque italiano, esa humedad, esa frescura… “Como si te estuvieras paseando por el Bosque Nuboso, pero en un pedazo de masa,” explicó con orgullo. Parece sacado de un cuento, ¡qué chiva!
Imagínense la escena: cientos de pizzaiolos de todas partes, sudor, harina volando, hornos calientes… y ahí, en medio de ese ambiente, un tico defendiendo los colores de Antica Pizzería Napoletana, un lugar que ya saben, de esos que tienen onda, en Santa Ana. Dirigido por el maestro Iván Sala, nuestro Durman se preparó a fondo para este brete, y vaya que lo demostró.
Según nos cuentan, el torneo es durísimo, qué torta, evalúan todo: técnica, tiempos, cómo manejas el horno, todo. No es juego de niños, chunches. Pero Durman no se amilanó ni un poquito. Se echó toda la responsabilidad encima y, con la ayuda de sus compañeros de equipo, varios nacionales, logró superar a todos los demás contendientes. ¡Qué nivel, mae!
Y ahora llegamos a la pizza, el corazón de la cuestión. Durman presentó su creación, la “Monte Amiata”. Imaginen: hongos porcini, portobellos, guanciale crujiente, albahaca fresca, y quesos italianos seleccionadísimos. Dice que quiso plasmar en esa pizza los sabores del bosque italiano, esa humedad, esa frescura… “Como si te estuvieras paseando por el Bosque Nuboso, pero en un pedazo de masa,” explicó con orgullo. Parece sacado de un cuento, ¡qué chiva!