Maes, agárrense porque parece que a Uber se le armó un despiche de los buenos. La vara está así: un exchofer demandó a la empresa porque lo desconectaron de la app sin decirle ni agua va, y no solo ganó, sino que un Tribunal de Apelación acaba de confirmar que lo que tenía con Uber no era un guiso de “socio colaborador”, sino una relación laboral con todas las de ley. ¿La cuenta? Unos 10 melones de colones entre preaviso, cesantía y hasta daños y perjuicios. ¡Tome chichí! Esta sentencia es la bombita que acaba de explotar y que tiene a un montón de otros conductores que pasaron por lo mismo sacando números y afilando los lápices.
Y es que no son pocos. La nota de CRHoy nos presenta a dos maes, Jeffrey y Geovanny, que son el vivo retrato del problema. Imagínense la torta: usted se levanta un día cualquiera para empezar el brete, abre la aplicación para ganarse la harina, y ¡paf!, se topa con un mensaje de que su cuenta está bloqueada. Así, en seco. Jeffrey cuenta que fue a las oficinas y la respuesta fue un portazo en la cara: “no le podemos dar detalles”. Geovanny, por su parte, dice que lo sacaron después de un mensaje sobre la tasa de aceptación y nunca más le contestaron. ¡Qué sal! Uno se pone en los zapatos de ellos y tiene que ser una frustración terrible; de un día para otro se quedan sin su ingreso extra o, peor aún, sin su brete de tiempo completo, y la plataforma se lava las manos como si nada.
Aquí es donde la vara se pone color de hormiga para Uber. Ese fallo judicial no es cualquier cosa, es un precedente que le da un poder increíble a todos los que están en la misma situación. Básicamente, un juez ya dijo en voz alta lo que muchos pensaban en silencio: que la hablada de ser “tu propio jefe” y un “contratista independiente” se cae a pedazos cuando la plataforma te impone las reglas, te monitorea con tasas de aceptación y, sobre todo, te puede “despedir” (o “desconectar”, como les gusta decir a ellos) con un clic y sin darte explicaciones. Con este nuevo panorama, todo ese discurso de “socio colaborador” podría irse al traste y empezar a oler a relación laboral encubierta.
Claro, Uber por su lado sacó el manual de respuestas corporativas y mandó un comunicado hablando de sus “guías comunitarias” y “términos y condiciones”. Dicen que desconectan a la gente por “infracciones graves” como comportamiento grosero o inseguro, y que tienen un “centro de revisión” para que la gente apele. El problema es que esa versión choca de frente con lo que cuentan los choferes, que aseguran que nunca recibieron una notificación previa clara ni una razón concreta del despido. Suena a la excusa perfecta para quitarse de encima a quien no les sirve, sin tener que pagarles un cinco de liquidación. Una jugada que les había salido bien hasta ahora.
Al final, este caso va mucho más allá de un par de demandas. Lo que está en juego es el modelo de negocio completo de la “gig economy” en Costa Rica. La gran pregunta es si Uber se jaló una torta monumental al tratar a sus conductores como piezas desechables durante años, pensando que nunca iba a pasar nada. Ahora, con este portillo legal abierto de par en par, es muy probable que veamos a muchos más choferes armándose de valor para reclamar lo que consideran justo. La plataforma que cambió el transporte en el país podría estar a punto de enfrentarse a su propio “Uber” de demandas. Y ahora les pregunto a ustedes, maes, ¿creen que esto es justo? Si estuvieran en los zapatos de esos choferes, ¿le entrarían a la demanda o es mucho chorizo?
Y es que no son pocos. La nota de CRHoy nos presenta a dos maes, Jeffrey y Geovanny, que son el vivo retrato del problema. Imagínense la torta: usted se levanta un día cualquiera para empezar el brete, abre la aplicación para ganarse la harina, y ¡paf!, se topa con un mensaje de que su cuenta está bloqueada. Así, en seco. Jeffrey cuenta que fue a las oficinas y la respuesta fue un portazo en la cara: “no le podemos dar detalles”. Geovanny, por su parte, dice que lo sacaron después de un mensaje sobre la tasa de aceptación y nunca más le contestaron. ¡Qué sal! Uno se pone en los zapatos de ellos y tiene que ser una frustración terrible; de un día para otro se quedan sin su ingreso extra o, peor aún, sin su brete de tiempo completo, y la plataforma se lava las manos como si nada.
Aquí es donde la vara se pone color de hormiga para Uber. Ese fallo judicial no es cualquier cosa, es un precedente que le da un poder increíble a todos los que están en la misma situación. Básicamente, un juez ya dijo en voz alta lo que muchos pensaban en silencio: que la hablada de ser “tu propio jefe” y un “contratista independiente” se cae a pedazos cuando la plataforma te impone las reglas, te monitorea con tasas de aceptación y, sobre todo, te puede “despedir” (o “desconectar”, como les gusta decir a ellos) con un clic y sin darte explicaciones. Con este nuevo panorama, todo ese discurso de “socio colaborador” podría irse al traste y empezar a oler a relación laboral encubierta.
Claro, Uber por su lado sacó el manual de respuestas corporativas y mandó un comunicado hablando de sus “guías comunitarias” y “términos y condiciones”. Dicen que desconectan a la gente por “infracciones graves” como comportamiento grosero o inseguro, y que tienen un “centro de revisión” para que la gente apele. El problema es que esa versión choca de frente con lo que cuentan los choferes, que aseguran que nunca recibieron una notificación previa clara ni una razón concreta del despido. Suena a la excusa perfecta para quitarse de encima a quien no les sirve, sin tener que pagarles un cinco de liquidación. Una jugada que les había salido bien hasta ahora.
Al final, este caso va mucho más allá de un par de demandas. Lo que está en juego es el modelo de negocio completo de la “gig economy” en Costa Rica. La gran pregunta es si Uber se jaló una torta monumental al tratar a sus conductores como piezas desechables durante años, pensando que nunca iba a pasar nada. Ahora, con este portillo legal abierto de par en par, es muy probable que veamos a muchos más choferes armándose de valor para reclamar lo que consideran justo. La plataforma que cambió el transporte en el país podría estar a punto de enfrentarse a su propio “Uber” de demandas. Y ahora les pregunto a ustedes, maes, ¿creen que esto es justo? Si estuvieran en los zapatos de esos choferes, ¿le entrarían a la demanda o es mucho chorizo?