Diay sí, maes, así como lo leen. Cuando uno cree que la única preocupación al hacerse una hamburguesa es que no se le queme el pan, sale el Ministerio de Salud y nos recuerda que el verdadero enemigo puede ser invisible. Resulta que se jalaron una torta de las buenas, y no precisamente de las que uno se come: encontraron Salmonella en un lote de las famosas tortas de res de la marca El Arreo. ¡Qué despiche! La vara es específicamente con el lote 2507250109. Apúntenlo, tatúenselo, pónganlo en una nota en la refri, lo que sea, pero ténganlo presente antes del próximo asado.
Y uno se pregunta, ¿cómo se dieron cuenta de este choricito? Por dicha, no fue porque media Costa Rica terminara en el hospital. La contaminación se detectó gracias a los muestreos que hace el Ministerio de Salud de vez en cuando en los supermercados, como parte de su programa de control de alimentos. Los compas del INCIENSA (que es como el CSI de la comida en Costa Rica) le hicieron los análisis al producto y ¡bingo!, salió la bacteria. Esto, para que sepan, es un incumplimiento total del reglamento que dice, básicamente, que la comida no puede venir con 'extras' que te manden directo al baño por una semana.
Apenas se supo el despiche, el Ministerio de Salud se puso las pilas y de una coordinó con la gente de El Arreo y con SENASA para empezar a retirar todo el lote afectado del mercado. Hay que decirlo, al menos la reacción parece haber sido rápida. Pero igual, ¡qué sal! Uno se pone a pensar en la cantidad de gente que va al súper, agarra un paquete de esos para la parrillada del fin de semana, confiado de la vida, y ¡pum!, se puede llevar una sorpresa de las peores. No es por tirarle tierra a la marca, que de fijo ya están en un corre-corre del carajo, pero estas varas son serias y lo dejan a uno con una desconfianza que ni para qué le cuento.
Ahora, vamos a lo importante: ¿qué hace uno si tiene este chunche en la casa? Las recomendaciones de Salud son bastante claras, pero se las traduzco al tico. Primero, lo obvio: si va al súper y ve una bolsa de tortas El Arreo con el lote 2507250109, ni la toque. Segundo, si la sal lo acompañó y ya compró el paquete, tiene dos opciones: o lo manda directo al basurero o, mejor aún, lo devuelve al punto de venta. Y tercero, el escenario más ‘agüevado’: si ya se las comió y anda con síntomas como fiebre, diarrea, vómitos y un dolor de panza criminal, no se la juegue y jale para el centro de salud más cercano. De paso, le mandan un correo al Ministerio para que lleven el registro del despiche.
En fin, una noticia que nos recuerda que hay que andar con mil ojos. A veces damos por sentada la calidad de lo que compramos, y un baldazo de agua fría como este nos despierta de golpe. Es una lástima porque una buena hamburguesa casera es de las mejores varas que hay, pero con este tipo de alertas, hasta a uno se le quitan las ganas. Toca revisar bien el congelador y, de ahora en adelante, quizás hasta volvernos un poco más paranoicos con los numeritos de los empaques.
Y ahora la pregunta para el foro: ¿Ustedes qué tan a menudo revisan los números de lote y las alertas de Salud? ¿O son de los que confían a ciegas en lo que ponen en el carrito? ¡Cuenten a ver qué tan mal hablados se ponen cuando les pasa una torta así!
Y uno se pregunta, ¿cómo se dieron cuenta de este choricito? Por dicha, no fue porque media Costa Rica terminara en el hospital. La contaminación se detectó gracias a los muestreos que hace el Ministerio de Salud de vez en cuando en los supermercados, como parte de su programa de control de alimentos. Los compas del INCIENSA (que es como el CSI de la comida en Costa Rica) le hicieron los análisis al producto y ¡bingo!, salió la bacteria. Esto, para que sepan, es un incumplimiento total del reglamento que dice, básicamente, que la comida no puede venir con 'extras' que te manden directo al baño por una semana.
Apenas se supo el despiche, el Ministerio de Salud se puso las pilas y de una coordinó con la gente de El Arreo y con SENASA para empezar a retirar todo el lote afectado del mercado. Hay que decirlo, al menos la reacción parece haber sido rápida. Pero igual, ¡qué sal! Uno se pone a pensar en la cantidad de gente que va al súper, agarra un paquete de esos para la parrillada del fin de semana, confiado de la vida, y ¡pum!, se puede llevar una sorpresa de las peores. No es por tirarle tierra a la marca, que de fijo ya están en un corre-corre del carajo, pero estas varas son serias y lo dejan a uno con una desconfianza que ni para qué le cuento.
Ahora, vamos a lo importante: ¿qué hace uno si tiene este chunche en la casa? Las recomendaciones de Salud son bastante claras, pero se las traduzco al tico. Primero, lo obvio: si va al súper y ve una bolsa de tortas El Arreo con el lote 2507250109, ni la toque. Segundo, si la sal lo acompañó y ya compró el paquete, tiene dos opciones: o lo manda directo al basurero o, mejor aún, lo devuelve al punto de venta. Y tercero, el escenario más ‘agüevado’: si ya se las comió y anda con síntomas como fiebre, diarrea, vómitos y un dolor de panza criminal, no se la juegue y jale para el centro de salud más cercano. De paso, le mandan un correo al Ministerio para que lleven el registro del despiche.
En fin, una noticia que nos recuerda que hay que andar con mil ojos. A veces damos por sentada la calidad de lo que compramos, y un baldazo de agua fría como este nos despierta de golpe. Es una lástima porque una buena hamburguesa casera es de las mejores varas que hay, pero con este tipo de alertas, hasta a uno se le quitan las ganas. Toca revisar bien el congelador y, de ahora en adelante, quizás hasta volvernos un poco más paranoicos con los numeritos de los empaques.
Y ahora la pregunta para el foro: ¿Ustedes qué tan a menudo revisan los números de lote y las alertas de Salud? ¿O son de los que confían a ciegas en lo que ponen en el carrito? ¡Cuenten a ver qué tan mal hablados se ponen cuando les pasa una torta así!