¡Ay, pata negra! Quién lo diría, el presidente Nayib Bukele pisando suelo tico apenas unos días antes de las elecciones. Ya saben cómo andamos acá, siempre hay tela para cortar y esta visita, indudablemente, está generando más ruido que máquina de lavar.
La movida, según confirmó Don Rodri Chaves durante su conferencia semanal, es que Bukele quiere chequear los avances del Centro de Alta Contención del Crimen Organizado (Cacco), esa cárcel de lujo que estamos construyendo aquí en La Reforma, Alajuela. Parece que quiere llevarse algunas ideas de cómo manejar a los más bravucones, aunque algunos ya se preguntan si no es todo una jugada política disfrazada.
El Cacco, como ya les comenté, es el proyecto estrella del gobierno en cuanto a seguridad. Una mole de concreto y acero pensada para albergar a los criminales más pesados, esos que organizan bandas desde adentro de las cárceles y ponen verdes a todos. Se habla de tecnología punta, celdas individuales y medidas de seguridad extremas, casi como sacado de película, diay.
Pero claro, toda esta modernización viene acompañada de un debate encendido sobre las libertades individuales y los derechos humanos. Muchos se preguntan si realmente necesitamos construir cárceles de estas características o si deberíamos enfocarnos en atacar las causas profundas de la violencia: la pobreza, la desigualdad social, la falta de oportunidades… una vara bien compleja, créeme.
Y ahí entra el factor Bukele, un líder controvertido que ha polarizado a El Salvador con sus políticas de “mano dura”. Ha logrado reducir drásticamente los índices de criminalidad, eso no se puede negar, pero a costa de recortar garantías procesales y concentrar el poder en manos del ejecutivo. Un modelo que muchos aplauden y otros critican duramente, especialmente entre organizaciones de derechos humanos.
Chaves, por supuesto, no pierde la oportunidad de defender su gestión y promueve la visita de Bukele como una muestra de apoyo y asesoramiento. Dice que el mandatario salvadoreño viene a darnos consejos, a mostrarnos cómo se hace, a iluminarnos el brete. Pero algunos analistas políticos ven en esto una estrategia para desviar la atención de los problemas internos y fortalecer su imagen frente a las próximas elecciones – ¡qué carga!
La verdad es que la llegada de Bukele a Costa Rica ha abierto una caja de Pandora llena de preguntas y controversias. ¿Estamos replicando un modelo autoritario? ¿Realmente la construcción de más cárceles es la solución a nuestros problemas de seguridad? ¿No sería más efectivo invertir en educación, salud y programas sociales?
Ahora me pregunto, chavos, ¿creen que la visita de Bukele servirá para mejorar la seguridad en Costa Rica o simplemente será un parche temporal que no abordará las raíces del problema? ¡Díganme qué piensan en el foro, quiero saber su opinión!
La movida, según confirmó Don Rodri Chaves durante su conferencia semanal, es que Bukele quiere chequear los avances del Centro de Alta Contención del Crimen Organizado (Cacco), esa cárcel de lujo que estamos construyendo aquí en La Reforma, Alajuela. Parece que quiere llevarse algunas ideas de cómo manejar a los más bravucones, aunque algunos ya se preguntan si no es todo una jugada política disfrazada.
El Cacco, como ya les comenté, es el proyecto estrella del gobierno en cuanto a seguridad. Una mole de concreto y acero pensada para albergar a los criminales más pesados, esos que organizan bandas desde adentro de las cárceles y ponen verdes a todos. Se habla de tecnología punta, celdas individuales y medidas de seguridad extremas, casi como sacado de película, diay.
Pero claro, toda esta modernización viene acompañada de un debate encendido sobre las libertades individuales y los derechos humanos. Muchos se preguntan si realmente necesitamos construir cárceles de estas características o si deberíamos enfocarnos en atacar las causas profundas de la violencia: la pobreza, la desigualdad social, la falta de oportunidades… una vara bien compleja, créeme.
Y ahí entra el factor Bukele, un líder controvertido que ha polarizado a El Salvador con sus políticas de “mano dura”. Ha logrado reducir drásticamente los índices de criminalidad, eso no se puede negar, pero a costa de recortar garantías procesales y concentrar el poder en manos del ejecutivo. Un modelo que muchos aplauden y otros critican duramente, especialmente entre organizaciones de derechos humanos.
Chaves, por supuesto, no pierde la oportunidad de defender su gestión y promueve la visita de Bukele como una muestra de apoyo y asesoramiento. Dice que el mandatario salvadoreño viene a darnos consejos, a mostrarnos cómo se hace, a iluminarnos el brete. Pero algunos analistas políticos ven en esto una estrategia para desviar la atención de los problemas internos y fortalecer su imagen frente a las próximas elecciones – ¡qué carga!
La verdad es que la llegada de Bukele a Costa Rica ha abierto una caja de Pandora llena de preguntas y controversias. ¿Estamos replicando un modelo autoritario? ¿Realmente la construcción de más cárceles es la solución a nuestros problemas de seguridad? ¿No sería más efectivo invertir en educación, salud y programas sociales?
Ahora me pregunto, chavos, ¿creen que la visita de Bukele servirá para mejorar la seguridad en Costa Rica o simplemente será un parche temporal que no abordará las raíces del problema? ¡Díganme qué piensan en el foro, quiero saber su opinión!