¡Aguante! Parece que estamos metidos en un brete más complicado de lo que pensábamos. La inflación, o la falta de ella, se ha convertido en el tema del momento, y no precisamente porque nos estemos ahorrando unos colones en el supermercado. Tenemos 30 meses con números rojos, y eso, maes, no pinta bien para la economía nacional. El Banco Central tenía un plan, pero parece que todavía le falta cuadrar cuentas.
La cosa es así: desde abril del 2023, Costa Rica ha estado luchando contra una corriente deflacionaria. Eso significa que los precios bajan, sí, pero a costa de otros problemas que pocos entienden a fondo. Según Elizabeth Morales de Coope Caja, no es solo cuestión de que las cosas estén más baratas; es que se frena toda la maquinaria económica. Imaginen esto: si saben que mañana el carro va a estar más barato, ¿quién se compra el carro hoy? Ese es el problema, la gente se aguanta, y así se detiene todo.
Morales lo explica clarito: “La deflación persistente erosiona el dinamismo crediticio y la inversión”. ¿Qué quiere decir eso? Pues que los bancos se ponen más tranquilos a prestar plata, y las empresas piensan dos veces antes de meterle mano a nuevos proyectos. Esto afecta directamente la creación de empleos y el crecimiento general del país. No es una cosa menor, chava. Estamos hablando de la estabilidad económica de todos nosotros.
Y ojo, que esto no es un problema aislado. Mientras tanto, nuestros socios comerciales principales andan batallando con amenazas de estanflación. Esa palabra suena feísima, ¿verdad? Significa que hay inflación alta y crecimiento económico bajo al mismo tiempo. Si ellos tocan piso, la onda nos llega rapidísimo, y ahí sí podríamos irnos al traste, diay.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), octubre pasado tuvo un leve repunte a -0,38%, aunque sigue siendo negativo. Seis meses al hilo, maes... seis meses bajo cero. Ni Alberto Brenes, con toda su experiencia, podría sacar de ésta con tanta facilidad. La meta del Banco Central era mantener la inflación en torno al 3%, pero parece que tendremos que esperar hasta el 2027 para ver esos números otra vez.
Algunos dicen que esto es una bendición disfrazada, que tenemos más poder adquisitivo y podemos comprar más cosas. Pero, ¿de verdad queremos vivir en una economía donde nadie invierte y las empresas se van al garete? Es como tener el tanque lleno pero sin gasolina, pura apariencia. Es importante entender que una economía saludable necesita un poco de inflación, un pequeño empujón constante para seguir creciendo.
Ahora bien, ¿qué podemos hacer? Bueno, la responsabilidad recae principalmente en el gobierno y el Banco Central, quienes tienen que implementar políticas que estimulen la demanda y fomenten la inversión. Pero también nosotros, como consumidores, tenemos que salir a gastar, apoyar a los negocios locales y creer en el futuro de nuestro país. No podemos caer en la parálisis por miedo a que las cosas bajen de precio mañana. Hay que darle un respiro a la economía, ¡diay!
La situación actual es compleja y requiere atención urgente. Es como intentar arreglar un techo con lluvia torrencial, pero no podemos rendirnos. ¿Ustedes creen que el gobierno está haciendo lo suficiente para combatir la deflación, o deberíamos esperar cambios drásticos para evitar que nuestra economía se vaya al traste? Dejen sus opiniones en el foro, ¡quiero saber qué piensa la gente!”,
La cosa es así: desde abril del 2023, Costa Rica ha estado luchando contra una corriente deflacionaria. Eso significa que los precios bajan, sí, pero a costa de otros problemas que pocos entienden a fondo. Según Elizabeth Morales de Coope Caja, no es solo cuestión de que las cosas estén más baratas; es que se frena toda la maquinaria económica. Imaginen esto: si saben que mañana el carro va a estar más barato, ¿quién se compra el carro hoy? Ese es el problema, la gente se aguanta, y así se detiene todo.
Morales lo explica clarito: “La deflación persistente erosiona el dinamismo crediticio y la inversión”. ¿Qué quiere decir eso? Pues que los bancos se ponen más tranquilos a prestar plata, y las empresas piensan dos veces antes de meterle mano a nuevos proyectos. Esto afecta directamente la creación de empleos y el crecimiento general del país. No es una cosa menor, chava. Estamos hablando de la estabilidad económica de todos nosotros.
Y ojo, que esto no es un problema aislado. Mientras tanto, nuestros socios comerciales principales andan batallando con amenazas de estanflación. Esa palabra suena feísima, ¿verdad? Significa que hay inflación alta y crecimiento económico bajo al mismo tiempo. Si ellos tocan piso, la onda nos llega rapidísimo, y ahí sí podríamos irnos al traste, diay.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), octubre pasado tuvo un leve repunte a -0,38%, aunque sigue siendo negativo. Seis meses al hilo, maes... seis meses bajo cero. Ni Alberto Brenes, con toda su experiencia, podría sacar de ésta con tanta facilidad. La meta del Banco Central era mantener la inflación en torno al 3%, pero parece que tendremos que esperar hasta el 2027 para ver esos números otra vez.
Algunos dicen que esto es una bendición disfrazada, que tenemos más poder adquisitivo y podemos comprar más cosas. Pero, ¿de verdad queremos vivir en una economía donde nadie invierte y las empresas se van al garete? Es como tener el tanque lleno pero sin gasolina, pura apariencia. Es importante entender que una economía saludable necesita un poco de inflación, un pequeño empujón constante para seguir creciendo.
Ahora bien, ¿qué podemos hacer? Bueno, la responsabilidad recae principalmente en el gobierno y el Banco Central, quienes tienen que implementar políticas que estimulen la demanda y fomenten la inversión. Pero también nosotros, como consumidores, tenemos que salir a gastar, apoyar a los negocios locales y creer en el futuro de nuestro país. No podemos caer en la parálisis por miedo a que las cosas bajen de precio mañana. Hay que darle un respiro a la economía, ¡diay!
La situación actual es compleja y requiere atención urgente. Es como intentar arreglar un techo con lluvia torrencial, pero no podemos rendirnos. ¿Ustedes creen que el gobierno está haciendo lo suficiente para combatir la deflación, o deberíamos esperar cambios drásticos para evitar que nuestra economía se vaya al traste? Dejen sus opiniones en el foro, ¡quiero saber qué piensa la gente!”,