¡Aguante! Parece sacado de película de ciencia ficción, pero esto ya es pura realidad. Jóvenes de todo el planeta, incluyendo nosotros los ticos, andamos asistiendo a misas… ¡dentro de un videojuego! Sí, leíste bien. Roblox, esa plataforma donde te puedes pasar horas creando personajes y mundos, ahora también sirve para conectarte con Dios. ¿Se creen que estamos pa’ bromear, eh?
Todo empezó en Perú, con el proyecto “Chiclayo Eterno”, una movida interesante de algunos sectores de la Iglesia Católica para llegar a las nuevas generaciones. La idea es simple, pero bastante ingeniosa: crearon una iglesia virtual dentro de Roblox, donde un sacerdote real dirige misas en vivo. Los feligreses entran con sus propios avatares personalizados y participan en la ceremonia como si estuvieran ahí, sentado en la banca.
Y ojo, que esto no es nada nuevo. Ya llevan un buen rato haciéndolo en Perú, y la onda ha agarrado fuerza. La gente se conecta desde diferentes países, entre ellos Costa Rica, buscando una forma diferente de practicar su fe. Algunos dicen que es una forma novedosa de evangelizar; otros, pues, ven las cosas con más recelo, preguntándose si esto realmente tiene que ver con la verdadera espiritualidad o si es solo un jueguito más.
Imagínate: tú, con tu personaje pixelado, escuchando al cura leer el Evangelio y respondiendo preguntas con mensajes de texto en un chat. Las ceremonias mezclan lo tradicional del ritual católico con la dinámica del mundo virtual. Hay lecturas, oraciones, reflexiones... todo dentro de ese universo digital. ¡Parece mentira, pero es verdad!
Uno de los puntos fuertes de esta iniciativa es que permite romper barreras geográficas y temporales. Para muchos jóvenes, ir a la iglesia puede ser complicado por horarios de trabajo, estudios o simplemente porque no les interesa el ambiente tradicional. Con esta opción, pueden participar cómodamente desde casa, a cualquier hora, sintiéndose parte de una comunidad virtual.
Por supuesto, esto ha abierto un debate interesante. ¿Hasta qué punto podemos trasladar nuestras prácticas religiosas al mundo digital? ¿Es posible sentir realmente la presencia de Dios a través de una pantalla? Muchos se preguntan si esto no es una mera adaptación superficial a las tendencias tecnológicas, perdiendo de vista la esencia de la fe.
Aquí en Costa Rica, todavía no hay ningún proyecto oficial parecido, pero ya existen grupos de jóvenes que participan en estas comunidades virtuales peruanas y consumen contenido religioso a través de videojuegos, transmisiones en línea y redes sociales. Esto demuestra que la tecnología está transformando la forma en que vivimos nuestra fe, obligándonos a replantearnos conceptos y tradiciones.
Todo empezó en Perú, con el proyecto “Chiclayo Eterno”, una movida interesante de algunos sectores de la Iglesia Católica para llegar a las nuevas generaciones. La idea es simple, pero bastante ingeniosa: crearon una iglesia virtual dentro de Roblox, donde un sacerdote real dirige misas en vivo. Los feligreses entran con sus propios avatares personalizados y participan en la ceremonia como si estuvieran ahí, sentado en la banca.
Y ojo, que esto no es nada nuevo. Ya llevan un buen rato haciéndolo en Perú, y la onda ha agarrado fuerza. La gente se conecta desde diferentes países, entre ellos Costa Rica, buscando una forma diferente de practicar su fe. Algunos dicen que es una forma novedosa de evangelizar; otros, pues, ven las cosas con más recelo, preguntándose si esto realmente tiene que ver con la verdadera espiritualidad o si es solo un jueguito más.
Imagínate: tú, con tu personaje pixelado, escuchando al cura leer el Evangelio y respondiendo preguntas con mensajes de texto en un chat. Las ceremonias mezclan lo tradicional del ritual católico con la dinámica del mundo virtual. Hay lecturas, oraciones, reflexiones... todo dentro de ese universo digital. ¡Parece mentira, pero es verdad!
Uno de los puntos fuertes de esta iniciativa es que permite romper barreras geográficas y temporales. Para muchos jóvenes, ir a la iglesia puede ser complicado por horarios de trabajo, estudios o simplemente porque no les interesa el ambiente tradicional. Con esta opción, pueden participar cómodamente desde casa, a cualquier hora, sintiéndose parte de una comunidad virtual.
Por supuesto, esto ha abierto un debate interesante. ¿Hasta qué punto podemos trasladar nuestras prácticas religiosas al mundo digital? ¿Es posible sentir realmente la presencia de Dios a través de una pantalla? Muchos se preguntan si esto no es una mera adaptación superficial a las tendencias tecnológicas, perdiendo de vista la esencia de la fe.
Aquí en Costa Rica, todavía no hay ningún proyecto oficial parecido, pero ya existen grupos de jóvenes que participan en estas comunidades virtuales peruanas y consumen contenido religioso a través de videojuegos, transmisiones en línea y redes sociales. Esto demuestra que la tecnología está transformando la forma en que vivimos nuestra fe, obligándonos a replantearnos conceptos y tradiciones.