¡Ay, Dios mío! Aquí vamos otra vez con el rollo de las pensiones y los políticos. Esta vez, la protagonista es Ana Virginia Calzada, exfuncionaria del Poder Judicial y ahora aspirante a la presidencia por el Centro Democrático. La señora, como dirían mis abuelos, se echó una pela de campeonato defendiendo su jubilación de casi siete millones de colones mensuales. Un buen mango, vale, para darle mantenimiento al carro y salir a comer casados tranquilos.
La polémica, obvio, explotó como arena hirviendo. Se habla de “pensionada de lujo”, de privilegios injustificados… y bueno, para ser honesta, cualquiera se sentiría incómodo viendo esas cifras mientras muchos de nosotros estamos sudando la gota gorda para pagar el alquiler. Pero Calzada, con toda la calma del mundo (o quizás porque tiene bien resguardado el bolsillo), argumenta que eso es producto de una vida dedicada al trabajo institucional y a cotizaciones proporcionales a su salario. Dice que ella no hizo las reglas, simplemente jugó dentro del sistema tal cual estaba.
Y ahí empezó la verdadera torta. Porque la defensora del ‘trabajo duro’ no se quedó solamente en lo personal. No, señor. Decidió subirle el volumen al conflicto y lanzar unos dardos bien dirigidos hacia Rodrigo Chaves, el actual presidente. En un video que ya le dio vueltas a las redes sociales, Calzada lo tacha de “tico con corona” y lo acusa de querer embolsarse una jugosa pensión de expresidente después de haber cotizado apenas cuatro años en el país. ¡Qué nivel de audacia, changui!
El video, dicho sea de paso, es una producción bastante llamativa. Utilizan imágenes del presidente Chaves y su famoso jaguar (ese símbolo que a veces da más miedo que ayuda) y los mezclan con iconografía diabólica. Suena exagerado, lo sé, pero en tiempos de campaña cualquier truco vale. Algunos dicen que es una jugada maestra para captar la atención, otros opinan que es un exceso innecesario y que solo sirve para polarizar aún más el ambiente político. Personalmente, creo que es un poco de ambas cosas, brete complicado.
Analíticamente hablando, esto nos muestra dos caras de la moneda. Por un lado, el tema de las pensiones judiciales siempre será un dolor de cabeza para cualquier político. Es una vara que todos tienen guardada para sacar a relucir cuando quieren atacar a sus rivales. Y por otro lado, la pensión de expresidentes, que históricamente ha sido criticada por su poca exigencia en cuanto a años de cotización, tampoco ayuda mucho a la imagen del oficialismo. Es como si estuvieran tirándose piedras en su propio tejado.
Este enfrentamiento, además, plantea interrogantes sobre cuál es el verdadero problema: los privilegios en la función pública o la incapacidad de los políticos para abordar estos temas con transparencia y responsabilidad. Porque claro, resulta fácil echarle la culpa al anterior, pero nadie quiere asumir la responsabilidad de cambiar el sistema. Eso sí requiere valentía, brete de huevos.
Las consecuencias de esta batalla campal podrían ser varias. Podríamos ver una mayor polarización del voto, con Calzada presentándose como la némesis de Chaves y atrayendo a aquellos que valoran la experiencia judicial frente al populismo. También existe el riesgo de que el debate se desgaste y se convierta en una mera pelea de egos, alejándonos de las verdaderas propuestas de gobierno. Y ni hablar del impacto en la agenda económica, que corre el peligro de quedar eclipsada por la discusión sobre quién gasta más fondos públicos. Imagínate, en lugar de discutir sobre salud o educación, terminamos peleándonos por ver quién tiene la pensión más grande. ¡Qué despiche!
En fin, la campaña está servida. Ya sabemos que el debate va a estar cargado de emociones fuertes y acusaciones cruzadas. Ahora, me pregunto: ¿crees que la denuncia de Calzada sobre la pensión de Chaves es una estrategia legítima de campaña o una táctica sucia para desviar la atención de sus propios privilegios? ¡Déjame leer tus opiniones en el foro!
La polémica, obvio, explotó como arena hirviendo. Se habla de “pensionada de lujo”, de privilegios injustificados… y bueno, para ser honesta, cualquiera se sentiría incómodo viendo esas cifras mientras muchos de nosotros estamos sudando la gota gorda para pagar el alquiler. Pero Calzada, con toda la calma del mundo (o quizás porque tiene bien resguardado el bolsillo), argumenta que eso es producto de una vida dedicada al trabajo institucional y a cotizaciones proporcionales a su salario. Dice que ella no hizo las reglas, simplemente jugó dentro del sistema tal cual estaba.
Y ahí empezó la verdadera torta. Porque la defensora del ‘trabajo duro’ no se quedó solamente en lo personal. No, señor. Decidió subirle el volumen al conflicto y lanzar unos dardos bien dirigidos hacia Rodrigo Chaves, el actual presidente. En un video que ya le dio vueltas a las redes sociales, Calzada lo tacha de “tico con corona” y lo acusa de querer embolsarse una jugosa pensión de expresidente después de haber cotizado apenas cuatro años en el país. ¡Qué nivel de audacia, changui!
El video, dicho sea de paso, es una producción bastante llamativa. Utilizan imágenes del presidente Chaves y su famoso jaguar (ese símbolo que a veces da más miedo que ayuda) y los mezclan con iconografía diabólica. Suena exagerado, lo sé, pero en tiempos de campaña cualquier truco vale. Algunos dicen que es una jugada maestra para captar la atención, otros opinan que es un exceso innecesario y que solo sirve para polarizar aún más el ambiente político. Personalmente, creo que es un poco de ambas cosas, brete complicado.
Analíticamente hablando, esto nos muestra dos caras de la moneda. Por un lado, el tema de las pensiones judiciales siempre será un dolor de cabeza para cualquier político. Es una vara que todos tienen guardada para sacar a relucir cuando quieren atacar a sus rivales. Y por otro lado, la pensión de expresidentes, que históricamente ha sido criticada por su poca exigencia en cuanto a años de cotización, tampoco ayuda mucho a la imagen del oficialismo. Es como si estuvieran tirándose piedras en su propio tejado.
Este enfrentamiento, además, plantea interrogantes sobre cuál es el verdadero problema: los privilegios en la función pública o la incapacidad de los políticos para abordar estos temas con transparencia y responsabilidad. Porque claro, resulta fácil echarle la culpa al anterior, pero nadie quiere asumir la responsabilidad de cambiar el sistema. Eso sí requiere valentía, brete de huevos.
Las consecuencias de esta batalla campal podrían ser varias. Podríamos ver una mayor polarización del voto, con Calzada presentándose como la némesis de Chaves y atrayendo a aquellos que valoran la experiencia judicial frente al populismo. También existe el riesgo de que el debate se desgaste y se convierta en una mera pelea de egos, alejándonos de las verdaderas propuestas de gobierno. Y ni hablar del impacto en la agenda económica, que corre el peligro de quedar eclipsada por la discusión sobre quién gasta más fondos públicos. Imagínate, en lugar de discutir sobre salud o educación, terminamos peleándonos por ver quién tiene la pensión más grande. ¡Qué despiche!
En fin, la campaña está servida. Ya sabemos que el debate va a estar cargado de emociones fuertes y acusaciones cruzadas. Ahora, me pregunto: ¿crees que la denuncia de Calzada sobre la pensión de Chaves es una estrategia legítima de campaña o una táctica sucia para desviar la atención de sus propios privilegios? ¡Déjame leer tus opiniones en el foro!