¡Ay, Dios mío! Esto sí que es pan comido... para algunos, claro. Resulta que Alejandro Vargas Fuentes, un señor que anda moviendo feria en el mundo de los aparatitos médicos y cirugías estéticas, se lanzó con 30 boletos de un millón de colones cada uno para apoyar al Partido Pueblo Soberano (PPSO) en su intento de llevar a Laura Fernández al poder. El TSE ya tiene el reporte, y la cosa se puso interesante desde el primer momento.
Según el informe que mandó el PPSO, se emitieron 455 millones en estos bonos tipo A entre el 3 y el 27 de noviembre, y Vargas Fuentes se hizo de los suyos el 4 de noviembre. Pero ojo, la vaina no se queda ahí, porque resulta que Vargas Fuentes anda metido hasta las cachas en MedAesthetics, que vende cositas para cirugía plástica, y su esposa, imagínate, es la jefa de una clínica estética bien conocida acá en el país. Parece que este señor no se andaba jugando, y le echó manos a la cartera con ganas.
Cuando le preguntaron qué lo motivó a hacer semejante jugada, el mismo Vargas Fuentes nos soltó que simplemente vio una “oportunidad de negocio”. Dijo que él y su esposa son empresarios de corazón, dedicados a la medicina y al software –“siempre hemos estado en los últimos 15 o 20 años muy involucrados en ese tema”, recalcó– y que esta inversión era como cualquier otra apuesta. “Somos gente normal, empresarios, pulseadores, nada más”, insistió, tratando de restarle importancia al asunto. ¡Pero vamos, mae, eso no convence a nadie!
Pero no es el único que le apostó fuerte al PPSO. Al parecer, dos hermanos, Yann Eduardo y Stephan Roberto Turcios Stiegler, nacionalizados costarricenses y dueños de una empresa de remesas, se llevaron la palma al comprar el 32% de los bonos, ¡unas 143 piezas! Esos señores gastaron más de 144 millones de colones en bonos, aunque el partido les aplicó un descuentito del 15%, quedándose con poco más de 123 millones. Ni siquiera se molestaron en contestarnos cuando les pedimos una entrevista, ¡qué pelazón!
Mauricio Wong Mayorga también entróle duro a la jugada, adquiriendo 36 bonos de un millón cada uno. Parece que la campaña de Laura Fernández estaba moviendo mucho volumen, y varios tipos con buen capital decidieron echarle su granito de arena. Pero, obviamente, esto levanta muchas sospechas, ¿eh? Porque digamos que no cualquiera anda tirando plata así como así...
Ahora, investigando un poquito más en el Registro Nacional, descubrimos que Vargas Fuentes no solo anda en el negocio de los aparatos médicos, sino que también tiene intereses inmobiliarios y hasta una empresa de cannabis medicinal. ¡Vaya currículum!, parece que el hombre tiene los pies en la tierra y las manos en muchos bretes. El TSE incluso tuvo que enviar una advertencia al PPSO por no haber reportado a tiempo a los que invirtieron en los bonos, ¡pero ya salió con el papeleo en regla, dicen!
Para ponerle pausa al asunto, recordemos que los certificados de cesión, como se llaman oficialmente estos documentos, son básicamente prestamos de dinero que las organizaciones políticas pueden vender y luego recuperar si ganan las elecciones. Es decir, no son donaciones directas, pero tampoco son regaños. El TSE ha dicho que podrían existir casos donde se usen para disfrazar donaciones ilegales, y ahí es donde empieza a oler a gallina podrida… Si se demuestra que alguien quiere evadir las reglas, ¡va a tener que pagar las consecuencias, claro!
Todo este escándalo nos lleva a preguntar: ¿Debe haber límites más estrictos en cuanto a quiénes pueden invertir en campañas políticas, especialmente si están ligados a empresas que reciben beneficios del gobierno? ¿Se necesita regular más a fondo el uso de los certificados de cesión para evitar posibles conflictos de interés? ¡Dale, compas del Foro, cuéntenme qué piensan de este rollo!
Según el informe que mandó el PPSO, se emitieron 455 millones en estos bonos tipo A entre el 3 y el 27 de noviembre, y Vargas Fuentes se hizo de los suyos el 4 de noviembre. Pero ojo, la vaina no se queda ahí, porque resulta que Vargas Fuentes anda metido hasta las cachas en MedAesthetics, que vende cositas para cirugía plástica, y su esposa, imagínate, es la jefa de una clínica estética bien conocida acá en el país. Parece que este señor no se andaba jugando, y le echó manos a la cartera con ganas.
Cuando le preguntaron qué lo motivó a hacer semejante jugada, el mismo Vargas Fuentes nos soltó que simplemente vio una “oportunidad de negocio”. Dijo que él y su esposa son empresarios de corazón, dedicados a la medicina y al software –“siempre hemos estado en los últimos 15 o 20 años muy involucrados en ese tema”, recalcó– y que esta inversión era como cualquier otra apuesta. “Somos gente normal, empresarios, pulseadores, nada más”, insistió, tratando de restarle importancia al asunto. ¡Pero vamos, mae, eso no convence a nadie!
Pero no es el único que le apostó fuerte al PPSO. Al parecer, dos hermanos, Yann Eduardo y Stephan Roberto Turcios Stiegler, nacionalizados costarricenses y dueños de una empresa de remesas, se llevaron la palma al comprar el 32% de los bonos, ¡unas 143 piezas! Esos señores gastaron más de 144 millones de colones en bonos, aunque el partido les aplicó un descuentito del 15%, quedándose con poco más de 123 millones. Ni siquiera se molestaron en contestarnos cuando les pedimos una entrevista, ¡qué pelazón!
Mauricio Wong Mayorga también entróle duro a la jugada, adquiriendo 36 bonos de un millón cada uno. Parece que la campaña de Laura Fernández estaba moviendo mucho volumen, y varios tipos con buen capital decidieron echarle su granito de arena. Pero, obviamente, esto levanta muchas sospechas, ¿eh? Porque digamos que no cualquiera anda tirando plata así como así...
Ahora, investigando un poquito más en el Registro Nacional, descubrimos que Vargas Fuentes no solo anda en el negocio de los aparatos médicos, sino que también tiene intereses inmobiliarios y hasta una empresa de cannabis medicinal. ¡Vaya currículum!, parece que el hombre tiene los pies en la tierra y las manos en muchos bretes. El TSE incluso tuvo que enviar una advertencia al PPSO por no haber reportado a tiempo a los que invirtieron en los bonos, ¡pero ya salió con el papeleo en regla, dicen!
Para ponerle pausa al asunto, recordemos que los certificados de cesión, como se llaman oficialmente estos documentos, son básicamente prestamos de dinero que las organizaciones políticas pueden vender y luego recuperar si ganan las elecciones. Es decir, no son donaciones directas, pero tampoco son regaños. El TSE ha dicho que podrían existir casos donde se usen para disfrazar donaciones ilegales, y ahí es donde empieza a oler a gallina podrida… Si se demuestra que alguien quiere evadir las reglas, ¡va a tener que pagar las consecuencias, claro!
Todo este escándalo nos lleva a preguntar: ¿Debe haber límites más estrictos en cuanto a quiénes pueden invertir en campañas políticas, especialmente si están ligados a empresas que reciben beneficios del gobierno? ¿Se necesita regular más a fondo el uso de los certificados de cesión para evitar posibles conflictos de interés? ¡Dale, compas del Foro, cuéntenme qué piensan de este rollo!