¡Aguas, gente! Parece que el rollo del cambio climático nos está tratando diferente por acá. El Instituto Meteorológico Nacional (IMN) soltó la bomba de que, aunque a nivel mundial el panorama está chungo, en Costa Rica el impacto hasta ahora ha sido bastante light, vamos, casi imperceptible. No me digan que se les fue la onda a los científicos internacionales, porque nosotros estamos aquí tranquilos tomando café y viendo pasar las nubes.
Ahora bien, los expertos del IMN explican que para hacer unas conclusiones sólidas sobre el cambio climático necesitas analizar datos durante al menos treinta añitos. Una variación de temperatura de un año o dos no te da pinta clara de qué está pasando, ¿me entienden? Es como querer saber si un mae es bueno jugando fútbol después de verlo patear una vez; simplemente no funciona, chunche.
Lo que sí han notado, dicen, es un ligero incremento en las temperaturas máximas y mínimas, pero pa’ qué exagerar, ¡son apenas unos grados! Nada que altere nuestro estilo de vida relajado, ni que nos haga sudar frío (literalmente). Según Karina Hernández, la meteoróloga del IMN, “los incrementos son muy pequeños y no andan por todas partes; aparecen en unas estaciones específicas, en meses particulares... no es algo constante”. ¡Díganle a Greta Thunberg que se relaje un poco!
Pero ojo, que no todo es miel sobre hojuelas. A nivel global, la cosa está cambiando a pasos agigantados. La frecuencia e intensidad de los sistemas ciclónicos en el Atlántico han aumentado considerablemente. Hace unos años, promediábamos alrededor de diez tormentas; ahora estamos hablando de doce, y la tendencia parece ir hacia catorce. ¡Imagínense el brete! Más huracanes significa más preocupación para nuestros vecinos del norte y más olas gigantes en nuestras playas (aunque eso también tiene su lado bueno, eh).
Hernández hizo hincapié en algo importante: hay una diferencia abismal entre el tiempo, el clima y el cambio climático. El tiempo es lo que sentimos hoy; el clima es lo que esperamos durante un período largo; y el cambio climático es la alteración a largo plazo de esos patrones climáticos históricos. Así que, aunque estemos teniendo un clima relativamente estable, no podemos bajar la guardia, diay. La Vara es complicada.
Y mientras tanto, seguimos disfrutando de este clima tico, que es una bendición. Playa, montaña, selva… tenemos de todo, ¡y todavía no nos ahoga el cambio climático! Agradezcamos a Dios (o al universo, si así prefieren) por esta tranquilidad relativa. Aunque, claro, no nos confíe demasiado, porque la naturaleza siempre nos puede sorprender con algún capricho inesperado. ¡Pura vida, pero con precaución!
Este asunto del cambio climático es un tema complejo, y a veces cuesta entender cómo afecta realmente a nuestra pequeña Costa Rica. Algunos dicen que estamos siendo privilegiados, otros que esto es solo una calma tensa antes de la tormenta. Pero la verdad es que nadie sabe con certeza qué nos depara el futuro. Es como intentar predecir el resultado de un partido de gallito: tienes tus sospechas, pero al final todo depende de quién tenga más maña y fuerza, ¿verdad?
Así que, maestros, maestritas, díganme nomás: ¿creen que el IMN está minimizando el problema o que realmente el impacto del cambio climático en Costa Rica es menor de lo que se cree a nivel internacional? ¿Estamos viviendo un espejismo o realmente somos inmunes a los embates del planeta? ¡Compártanme sus opiniones en el foro, quiero saber qué piensan ustedes!
Ahora bien, los expertos del IMN explican que para hacer unas conclusiones sólidas sobre el cambio climático necesitas analizar datos durante al menos treinta añitos. Una variación de temperatura de un año o dos no te da pinta clara de qué está pasando, ¿me entienden? Es como querer saber si un mae es bueno jugando fútbol después de verlo patear una vez; simplemente no funciona, chunche.
Lo que sí han notado, dicen, es un ligero incremento en las temperaturas máximas y mínimas, pero pa’ qué exagerar, ¡son apenas unos grados! Nada que altere nuestro estilo de vida relajado, ni que nos haga sudar frío (literalmente). Según Karina Hernández, la meteoróloga del IMN, “los incrementos son muy pequeños y no andan por todas partes; aparecen en unas estaciones específicas, en meses particulares... no es algo constante”. ¡Díganle a Greta Thunberg que se relaje un poco!
Pero ojo, que no todo es miel sobre hojuelas. A nivel global, la cosa está cambiando a pasos agigantados. La frecuencia e intensidad de los sistemas ciclónicos en el Atlántico han aumentado considerablemente. Hace unos años, promediábamos alrededor de diez tormentas; ahora estamos hablando de doce, y la tendencia parece ir hacia catorce. ¡Imagínense el brete! Más huracanes significa más preocupación para nuestros vecinos del norte y más olas gigantes en nuestras playas (aunque eso también tiene su lado bueno, eh).
Hernández hizo hincapié en algo importante: hay una diferencia abismal entre el tiempo, el clima y el cambio climático. El tiempo es lo que sentimos hoy; el clima es lo que esperamos durante un período largo; y el cambio climático es la alteración a largo plazo de esos patrones climáticos históricos. Así que, aunque estemos teniendo un clima relativamente estable, no podemos bajar la guardia, diay. La Vara es complicada.
Y mientras tanto, seguimos disfrutando de este clima tico, que es una bendición. Playa, montaña, selva… tenemos de todo, ¡y todavía no nos ahoga el cambio climático! Agradezcamos a Dios (o al universo, si así prefieren) por esta tranquilidad relativa. Aunque, claro, no nos confíe demasiado, porque la naturaleza siempre nos puede sorprender con algún capricho inesperado. ¡Pura vida, pero con precaución!
Este asunto del cambio climático es un tema complejo, y a veces cuesta entender cómo afecta realmente a nuestra pequeña Costa Rica. Algunos dicen que estamos siendo privilegiados, otros que esto es solo una calma tensa antes de la tormenta. Pero la verdad es que nadie sabe con certeza qué nos depara el futuro. Es como intentar predecir el resultado de un partido de gallito: tienes tus sospechas, pero al final todo depende de quién tenga más maña y fuerza, ¿verdad?
Así que, maestros, maestritas, díganme nomás: ¿creen que el IMN está minimizando el problema o que realmente el impacto del cambio climático en Costa Rica es menor de lo que se cree a nivel internacional? ¿Estamos viviendo un espejismo o realmente somos inmunes a los embates del planeta? ¡Compártanme sus opiniones en el foro, quiero saber qué piensan ustedes!