¡Qué pesar, pura vida! Ya van diez días desde que Ashley Rojas, la jovencita de 16 años, desapareció en esas aguas bravas de Osa, y la cosa se pone cada vez más difícil. Imagínate la angustia de sus padres, de toda la familia… Un vuelquito inesperado de un bote en Los Mogos, cerca de Puerto Jiménez, y así se fue Ashley, tragándosele el susto.
Como recordarán, el incidente ocurrió el 6 de enero pasado. Ashley iba con cinco familiares de paseo, vecinos de Cajón de Buenos Aires, buscando un respiro de la rutina. Pero la tarde se tornó horrible cuando la embarcación, sin previo aviso, se volteó en medio del mar. Dicen que ni vio venir las olas, ¡qué despache!
Las demás personas pudieron nadar hasta un manglar cercano y buscar auxilio. Según cuentan los familiares, el primer mae en llegar a salvo fue el hermanito de Ashley, Alexander, de 14 años. Él, con mucho valor, empezó a animarlos a todos a que aguantaran, diciéndoles que llegaran al manglar. ¡Un gallito el chico!
Pero Ashley, parece que perdió fuerzas. Sus familiares aseguran que la escucharon gritar que no podía más, que sus pies no le respondían, y justo ahí, se sumergió. Dicen que la vieron hundirse, un golpe durísimo para todos los que estaban ahí presentes. Una vara bien pesada, vamos.
Las autoridades y equipos de búsqueda han trabajado incansablemente desde entonces. Helicópteros, lanchas, voluntarios... todos recorriendo la zona esperando encontrar alguna pista, algún indicio que dé esperanza a la familia. Pero hasta ahora, nada. Andreína Rosales, una familiar cercana, nos comentó que “todavía no aparece. Se sigue con la búsqueda, pero no se ha encontrado nada”.
Y hablando de la familia, se nota que están destrozados, imagínense. No saben qué hacer, cómo enfrentar esta incertidumbre. Han empezado a pensar en homenajes, en darle un cierre a esta tragedia. Como dice Andreína, “el plan a seguir es que, si no lo logramos, si no damos con el cuerpo, le haríamos un homenaje en la casa de ella o en la iglesia. Es desesperante”, me dijo entre lágrimas.
Ashley estaba apurando el gusto, apenas se había graduado de noveno grado en diciembre y estaba lista para empezar el cuarto año de secundaria este 2026. Tenía metas, sueños… Todo truncado de repente por un accidente que nadie esperaba. Ver a sus compañeros y profesores aún tratando de procesar lo sucedido es bastante triste, te digo. La comunidad entera está consternada por esta pérdida tan dolorosa, vamos. ¡Qué torta!
En fin, la búsqueda continúa, pero el tiempo corre. A estas alturas, la familia ya se prepara para lo peor, aunque siempre aferrándose a la esperanza de un milagro. ¿Ustedes creen que, a pesar de todo este tiempo transcurrido, todavía hay posibilidades de encontrar a Ashley sana y salva, o es hora de enfocarse en darle un merecido homenaje a su memoria?
Como recordarán, el incidente ocurrió el 6 de enero pasado. Ashley iba con cinco familiares de paseo, vecinos de Cajón de Buenos Aires, buscando un respiro de la rutina. Pero la tarde se tornó horrible cuando la embarcación, sin previo aviso, se volteó en medio del mar. Dicen que ni vio venir las olas, ¡qué despache!
Las demás personas pudieron nadar hasta un manglar cercano y buscar auxilio. Según cuentan los familiares, el primer mae en llegar a salvo fue el hermanito de Ashley, Alexander, de 14 años. Él, con mucho valor, empezó a animarlos a todos a que aguantaran, diciéndoles que llegaran al manglar. ¡Un gallito el chico!
Pero Ashley, parece que perdió fuerzas. Sus familiares aseguran que la escucharon gritar que no podía más, que sus pies no le respondían, y justo ahí, se sumergió. Dicen que la vieron hundirse, un golpe durísimo para todos los que estaban ahí presentes. Una vara bien pesada, vamos.
Las autoridades y equipos de búsqueda han trabajado incansablemente desde entonces. Helicópteros, lanchas, voluntarios... todos recorriendo la zona esperando encontrar alguna pista, algún indicio que dé esperanza a la familia. Pero hasta ahora, nada. Andreína Rosales, una familiar cercana, nos comentó que “todavía no aparece. Se sigue con la búsqueda, pero no se ha encontrado nada”.
Y hablando de la familia, se nota que están destrozados, imagínense. No saben qué hacer, cómo enfrentar esta incertidumbre. Han empezado a pensar en homenajes, en darle un cierre a esta tragedia. Como dice Andreína, “el plan a seguir es que, si no lo logramos, si no damos con el cuerpo, le haríamos un homenaje en la casa de ella o en la iglesia. Es desesperante”, me dijo entre lágrimas.
Ashley estaba apurando el gusto, apenas se había graduado de noveno grado en diciembre y estaba lista para empezar el cuarto año de secundaria este 2026. Tenía metas, sueños… Todo truncado de repente por un accidente que nadie esperaba. Ver a sus compañeros y profesores aún tratando de procesar lo sucedido es bastante triste, te digo. La comunidad entera está consternada por esta pérdida tan dolorosa, vamos. ¡Qué torta!
En fin, la búsqueda continúa, pero el tiempo corre. A estas alturas, la familia ya se prepara para lo peor, aunque siempre aferrándose a la esperanza de un milagro. ¿Ustedes creen que, a pesar de todo este tiempo transcurrido, todavía hay posibilidades de encontrar a Ashley sana y salva, o es hora de enfocarse en darle un merecido homenaje a su memoria?