¡Ay, Dios mío! Cuatro diputados metidos en la rifa por la presidencia y ahora andan buscando cómo hacer malabarismos entre la campaña y el trabajo en la Asamblea. Imagínate la bronca, ¡qué brete!
Con la elección acercándose a pasos agigantados –el 1 de febrero ya está a la vuelta de la esquina–, Ariel Robles (Frente Amplio), Eli Feinzaig (Liberal Progresista), Fabricio Alvarado (Nueva República) y Luz Mary Alpízar (Progreso Social Democrático) tienen que decidir qué priorizan: cumplir con sus deberes legislativos o echarle toda la carne al asador en la contienda electoral. Parece un chunche complicado, ¿verdad?
Lo que quedó claro es que esto les va a salir caro, literalmente. Según declaraciones de Robles, él mismo tendrá que tragarse la píldora y dejar de cobrar las dietas que le corresponden por las ausencias a comisiones y plenos. Esto es porque, aparentemente, no pueden pedir permisos para irse de campaña. ¡Qué torta!
Y no es solamente el tema de las dietas. Recordemos que la Asamblea Legislativa retoma las sesiones el 12 de enero, arrastrando consigo una agenda pesada: jornadas 4-3, la Reforma del Impuesto sobre la Renta para Empresas (ROPCE) y los bonos euro. Con tanto trabajo pendiente, combinarlo con la campaña pinta difícil hasta para un súper hombre.
Feinzaig, el diputado del PLP, parece tener una estrategia similar a la de Robles: asumir la pérdida de ingresos por las ausencias. Él ha sido enfático en decir que estará participando en las actividades de la campaña, pero tratará de asistir a las sesiones de la Asamblea siempre que sea posible. ¡A darle con todo, mae!
Alvarado, por su parte, reconoció que las ausencias serán inevitables, pero que implicarán renunciar a la dieta correspondiente. El candidato neor Republicano mencionó estar organizándose “poco a poco” y que todos los candidatos saben que si tienen que faltar, “pues no van a solicitar permiso.” Parece que todos están conscientes de que el tiempo apremia y que deben tomar decisiones difíciles.
En cuanto a Alpízar, su equipo nos comentó que está en “proceso de revisión y planificación de su agenda para combinar responsablemente sus funciones institucionales con las actividades propias de la campaña.” Bueno, esperemos que tengan bien clara la logística, porque esto se pone más cargado que tamal en Semana Santa. La verdad es que mantener el ritmo legislativo y la campaña a tope es un desafío tremendo, un verdadero brete. Se requiere mucha organización y disciplina, sino, ¡se van al traste!
Entonces, ¿cree usted que estos diputados lograrán equilibrar la campaña presidencial con sus responsabilidades legislativas, o la búsqueda de la silla presidencial comprometerá el funcionamiento de la Asamblea? ¿Es justo que pierdan las dietas por dedicarse a la campaña, o deberían encontrar una forma de compensación?
Con la elección acercándose a pasos agigantados –el 1 de febrero ya está a la vuelta de la esquina–, Ariel Robles (Frente Amplio), Eli Feinzaig (Liberal Progresista), Fabricio Alvarado (Nueva República) y Luz Mary Alpízar (Progreso Social Democrático) tienen que decidir qué priorizan: cumplir con sus deberes legislativos o echarle toda la carne al asador en la contienda electoral. Parece un chunche complicado, ¿verdad?
Lo que quedó claro es que esto les va a salir caro, literalmente. Según declaraciones de Robles, él mismo tendrá que tragarse la píldora y dejar de cobrar las dietas que le corresponden por las ausencias a comisiones y plenos. Esto es porque, aparentemente, no pueden pedir permisos para irse de campaña. ¡Qué torta!
Y no es solamente el tema de las dietas. Recordemos que la Asamblea Legislativa retoma las sesiones el 12 de enero, arrastrando consigo una agenda pesada: jornadas 4-3, la Reforma del Impuesto sobre la Renta para Empresas (ROPCE) y los bonos euro. Con tanto trabajo pendiente, combinarlo con la campaña pinta difícil hasta para un súper hombre.
Feinzaig, el diputado del PLP, parece tener una estrategia similar a la de Robles: asumir la pérdida de ingresos por las ausencias. Él ha sido enfático en decir que estará participando en las actividades de la campaña, pero tratará de asistir a las sesiones de la Asamblea siempre que sea posible. ¡A darle con todo, mae!
Alvarado, por su parte, reconoció que las ausencias serán inevitables, pero que implicarán renunciar a la dieta correspondiente. El candidato neor Republicano mencionó estar organizándose “poco a poco” y que todos los candidatos saben que si tienen que faltar, “pues no van a solicitar permiso.” Parece que todos están conscientes de que el tiempo apremia y que deben tomar decisiones difíciles.
En cuanto a Alpízar, su equipo nos comentó que está en “proceso de revisión y planificación de su agenda para combinar responsablemente sus funciones institucionales con las actividades propias de la campaña.” Bueno, esperemos que tengan bien clara la logística, porque esto se pone más cargado que tamal en Semana Santa. La verdad es que mantener el ritmo legislativo y la campaña a tope es un desafío tremendo, un verdadero brete. Se requiere mucha organización y disciplina, sino, ¡se van al traste!
Entonces, ¿cree usted que estos diputados lograrán equilibrar la campaña presidencial con sus responsabilidades legislativas, o la búsqueda de la silla presidencial comprometerá el funcionamiento de la Asamblea? ¿Es justo que pierdan las dietas por dedicarse a la campaña, o deberían encontrar una forma de compensación?