¡Ay, Dios mío! Ya estamos pensando en las elecciones de 2026, ¿quién lo iba a decir? Parece que ayer todavía estábamos digiriendo el cambio de mando anterior y ahora, pum, otra vez a batallar con la política. Pero vamos, eso es parte del juego, ¿no creen? Lo que preocupa es si realmente tendremos un debate serio y digno de tal nombre o si nos tocará otro año de ataques personales y memes rancios.
Según un estudio reciente de Coes, una empresa que se dedica a analizar el rollete de las redes sociales, la cosa no pinta muy bien. Revisaron unas 3.000 conversaciones digitales en Facebook y X (antes Twitter), esos lugares donde todos se creen expertos en política, y los resultados son bastante desalentadores. La mayoría, casi el 75%, se enfocó en atacar a los candidatos y desestimar sus propuestas, no precisamente porque eran malas, sino simplemente porque no les caían bien ideológicamente. ¡Una torta!
Pareciera que en lugar de evaluar a fondo las barras del asunto, la gente ya tiene la opinión formada antes de escuchar siquiera una sola palabra. Uno dice “voy a apoyar al candidato X porque es de mi color político” y listo, cualquier cosa que diga el contrario se va directamente al basurero. Y así, cómo esperamos tener un debate constructivo si nadie está dispuesto a considerar otras perspectivas? El diay, qué vaina...
Y ni hablar de la desinformación. Uno te lanza una nota diciendo que el candidato Y dijo algo terrible, y luego resulta que lo sacaron de contexto o inventaron toda la historia. Pero bueno, a nadie le importa verificar la información, lo importante es tener algo que compartir y dañar al adversario. ¡Eso sí que es deporte nacional!
Pero ojo, esto no es culpa solamente de los usuarios de redes sociales. Los propios partidos políticos también contribuyen a este panorama lamentable. En lugar de presentar propuestas claras y detalladas, prefieren lanzar ataques bajos y buscar golpes fáciles. Así es más fácil movilizar a la base y generar odio hacia el enemigo, pero a la larga, solo dañan la imagen del país entero. Un brete es llegar al poder prometiendo cosas que nunca vas a cumplir, ¿verdad?
Ahora, la pregunta que debemos hacernos es: ¿qué queremos nosotros como ciudadanos? ¿Queremos una campaña llena de propuestas innovadoras y debates interesantes, o preferimos seguir viendo choques de egos y guerras de memes? Porque seamos honestos, eso es lo que la gente consume, eso es lo que se comparte y eso es lo que genera impacto. Por eso es tan difícil romper este círculo vicioso.
Quizás la clave esté en cambiar nuestra actitud frente a la política. Dejar de lado los prejuicios, ser más críticos con la información que recibimos y estar abiertos a escuchar diferentes puntos de vista. No es tarea fácil, lo sé, pero si queremos construir un futuro mejor para Costa Rica, tenemos que empezar por aprender a dialogar y a respetar las opiniones ajenas, por más que nos parezcan absurdas. Al final, todos queremos lo mismo: un país más justo, próspero y seguro.
Entonces, díganme, ¿creen que todavía hay esperanza de tener un debate electoral decente en 2026 o estamos condenados a repetir la misma película llena de peleas y desinformación? ¿Qué podemos hacer nosotros, como ciudadanos, para exigir campañas más responsables y debates más sustanciales? ¡A ver qué dicen en el foro!
Según un estudio reciente de Coes, una empresa que se dedica a analizar el rollete de las redes sociales, la cosa no pinta muy bien. Revisaron unas 3.000 conversaciones digitales en Facebook y X (antes Twitter), esos lugares donde todos se creen expertos en política, y los resultados son bastante desalentadores. La mayoría, casi el 75%, se enfocó en atacar a los candidatos y desestimar sus propuestas, no precisamente porque eran malas, sino simplemente porque no les caían bien ideológicamente. ¡Una torta!
Pareciera que en lugar de evaluar a fondo las barras del asunto, la gente ya tiene la opinión formada antes de escuchar siquiera una sola palabra. Uno dice “voy a apoyar al candidato X porque es de mi color político” y listo, cualquier cosa que diga el contrario se va directamente al basurero. Y así, cómo esperamos tener un debate constructivo si nadie está dispuesto a considerar otras perspectivas? El diay, qué vaina...
Y ni hablar de la desinformación. Uno te lanza una nota diciendo que el candidato Y dijo algo terrible, y luego resulta que lo sacaron de contexto o inventaron toda la historia. Pero bueno, a nadie le importa verificar la información, lo importante es tener algo que compartir y dañar al adversario. ¡Eso sí que es deporte nacional!
Pero ojo, esto no es culpa solamente de los usuarios de redes sociales. Los propios partidos políticos también contribuyen a este panorama lamentable. En lugar de presentar propuestas claras y detalladas, prefieren lanzar ataques bajos y buscar golpes fáciles. Así es más fácil movilizar a la base y generar odio hacia el enemigo, pero a la larga, solo dañan la imagen del país entero. Un brete es llegar al poder prometiendo cosas que nunca vas a cumplir, ¿verdad?
Ahora, la pregunta que debemos hacernos es: ¿qué queremos nosotros como ciudadanos? ¿Queremos una campaña llena de propuestas innovadoras y debates interesantes, o preferimos seguir viendo choques de egos y guerras de memes? Porque seamos honestos, eso es lo que la gente consume, eso es lo que se comparte y eso es lo que genera impacto. Por eso es tan difícil romper este círculo vicioso.
Quizás la clave esté en cambiar nuestra actitud frente a la política. Dejar de lado los prejuicios, ser más críticos con la información que recibimos y estar abiertos a escuchar diferentes puntos de vista. No es tarea fácil, lo sé, pero si queremos construir un futuro mejor para Costa Rica, tenemos que empezar por aprender a dialogar y a respetar las opiniones ajenas, por más que nos parezcan absurdas. Al final, todos queremos lo mismo: un país más justo, próspero y seguro.
Entonces, díganme, ¿creen que todavía hay esperanza de tener un debate electoral decente en 2026 o estamos condenados a repetir la misma película llena de peleas y desinformación? ¿Qué podemos hacer nosotros, como ciudadanos, para exigir campañas más responsables y debates más sustanciales? ¡A ver qué dicen en el foro!