Maes, a revisar esas billeteras y los vueltos de la pulpería, porque el Banco Central acaba de soltar un nuevo chunche que ya está dando de qué hablar. Resulta que las nuevas monedas de quinientos colones, las famosas "tejas", ya están circulando por todo el país, y esta vez vienen con un rediseño que, la verdad, está bastante tuanis. La gran novedad es que en el reverso le dijeron adiós a la tortuguita (¡con todo el dolor de nuestro corazón!) para darle campo al mismísimo Escudo Nacional. Así que si les dan una de estas en el vuelto, no se asusten, no es falsa ni una edición pirata de algún fiebre; es la nueva moneda oficial que poco a poco irá reemplazando a las que ya conocemos.
Ahora, vamos a la vara que nos interesa: el diseño. Aquí es donde los maes del Central se pusieron creativos. Alrededor del Escudo le metieron un montón de detalles patrióticos que parecen sacados de un acto cívico. Por ejemplo, se lee un extracto de nuestro himno: “Vivan siempre el trabajo y la paz”. Un recordatorio sutil para que no nos despichemos en el brete, supongo. Además, grabaron las palabras “libertad”, “paz” y “democracia”. ¡Casi nada! Y un detalle curioso para los más observadores: la moneda dice “2021”. Diay, sí, leyeron bien. Aparentemente el diseño se aprobó en plena pandemia y hasta ahora lo están soltando masivamente. Se tomaron su tiempito para que la moneda saliera a la calle, pero el resultado final, hay que decirlo, tiene un nivel de detalle impresionante.
Aquí viene el giro de la trama, especialmente para los que andan siempre cazando curiosidades. A diferencia de otras veces, el Banco Central dejó clarísimo que esta emisión es para la guerra, para el día a día. O sea, no habrá una versión especial de colección en un estuche bonito para guardar en la vitrina. ¡Nada de eso! Estas monedas son para el pueblo, para que anden de mano en mano pagando el pinto en la soda, el pasaje del bus o el cafecito de la tarde. La idea es que todo el mundo las use. Así que si usted es de los que guarda las monedas raras en un frasquito, esta es su oportunidad de tener una pieza nueva sin el estrés de estar acaparando una edición limitada.
Pero de todos los cambios, hay un detalle que de verdad se lleva las palmas y que demuestra que a veces sí se piensa en todo. En el anverso, la parte que dice "República de Costa Rica", le incluyeron cinco pequeñas barras en alto relieve. ¿Y eso para qué? Pues es una genialidad pensada para las personas con discapacidad visual. Esas barritas permiten que cualquiera pueda identificar la moneda al tacto, sin necesidad de verla. Un detallazo de accesibilidad que, sinceramente, está a cachete. Es de esas varas que uno ve y dice: “¡Claro, qué buena idea!”. Pura inclusión bien aplicada en un objeto que usamos todos los días.
En resumen, la nueva teja ya está entre nosotros. Tiene un diseño súper patriótico, no es una pieza para coleccionistas fiebres y, lo más importante, trae un detalle de diseño inclusivo que es un verdadero gane. El Banco Central dice que a partir de la segunda semana de setiembre ya van a estar por todo lado, así que la búsqueda ha comenzado. Ahora les toca a ustedes, maes. ¿Ya se toparon con una? ¿Qué les parece el diseño? ¿Creen que el Escudo le gana a la iconografía de la fauna que teníamos antes? ¡Los leo en los comentarios!
Ahora, vamos a la vara que nos interesa: el diseño. Aquí es donde los maes del Central se pusieron creativos. Alrededor del Escudo le metieron un montón de detalles patrióticos que parecen sacados de un acto cívico. Por ejemplo, se lee un extracto de nuestro himno: “Vivan siempre el trabajo y la paz”. Un recordatorio sutil para que no nos despichemos en el brete, supongo. Además, grabaron las palabras “libertad”, “paz” y “democracia”. ¡Casi nada! Y un detalle curioso para los más observadores: la moneda dice “2021”. Diay, sí, leyeron bien. Aparentemente el diseño se aprobó en plena pandemia y hasta ahora lo están soltando masivamente. Se tomaron su tiempito para que la moneda saliera a la calle, pero el resultado final, hay que decirlo, tiene un nivel de detalle impresionante.
Aquí viene el giro de la trama, especialmente para los que andan siempre cazando curiosidades. A diferencia de otras veces, el Banco Central dejó clarísimo que esta emisión es para la guerra, para el día a día. O sea, no habrá una versión especial de colección en un estuche bonito para guardar en la vitrina. ¡Nada de eso! Estas monedas son para el pueblo, para que anden de mano en mano pagando el pinto en la soda, el pasaje del bus o el cafecito de la tarde. La idea es que todo el mundo las use. Así que si usted es de los que guarda las monedas raras en un frasquito, esta es su oportunidad de tener una pieza nueva sin el estrés de estar acaparando una edición limitada.
Pero de todos los cambios, hay un detalle que de verdad se lleva las palmas y que demuestra que a veces sí se piensa en todo. En el anverso, la parte que dice "República de Costa Rica", le incluyeron cinco pequeñas barras en alto relieve. ¿Y eso para qué? Pues es una genialidad pensada para las personas con discapacidad visual. Esas barritas permiten que cualquiera pueda identificar la moneda al tacto, sin necesidad de verla. Un detallazo de accesibilidad que, sinceramente, está a cachete. Es de esas varas que uno ve y dice: “¡Claro, qué buena idea!”. Pura inclusión bien aplicada en un objeto que usamos todos los días.
En resumen, la nueva teja ya está entre nosotros. Tiene un diseño súper patriótico, no es una pieza para coleccionistas fiebres y, lo más importante, trae un detalle de diseño inclusivo que es un verdadero gane. El Banco Central dice que a partir de la segunda semana de setiembre ya van a estar por todo lado, así que la búsqueda ha comenzado. Ahora les toca a ustedes, maes. ¿Ya se toparon con una? ¿Qué les parece el diseño? ¿Creen que el Escudo le gana a la iconografía de la fauna que teníamos antes? ¡Los leo en los comentarios!