¡Ay, Dios mío! Aquí seguimos con la política pegándose candelabros. Natalia Díaz, la candidata de Unidos Podemos, ha soltado unas verdades que están haciendo temblar las redes sociales. Después de la bronca que tuvo por llamar 'basura social' a algunos inmigrantes, ahora salió con que le preocupa la llegada de gente ligada al crimen organizado y hasta mencionó la posibilidad de que Costa Rica esté llegando a ser un narcoestado. ¡Imagínate el chururrismo!
La controversia comenzó hace unos meses, cuando Díaz usó ese término poco acertado para referirse a la población extranjera. Pero ella, rápidamente, salió a aclarar que no hablaba de todos, sino de aquellos que “vienen a hacerle daño al país”. En una entrevista con El Observador, reafirmó su postura y se mostró preocupada por el flujo de extranjeros conectados con estructuras criminales internacionales. “En el agro, yo defiendo a quien venga a aportar, ¡qué chiva!, pero si esa persona llega a causar problemas, pues que revisen sus antecedentes. No pueden andar entrando así nomás,” declaró la candidata.
Y ni hablar del tema laboral. Díaz propone buscar formas de regularizar a los trabajadores agrícolas, especialmente en las zonas fronterizas, para evitar abusos y persecuciones. Además, quiere armar una mesa de diálogo con Nicaragua y Panamá para abordar la situación migratoria de manera conjunta. Parece que quiere ponerle orden al desmadre, ¿eh?
Pero lo que realmente sacudió la gallina clueca fue su comentario sobre el posible surgimiento de un narcoestado en Costa Rica. Díaz admitió que el narcotráfico es un problema global, presente tanto en el sector público como en el privado. “Es algo generalizado, no vamos a meternos en negar eso,” aseguró. Lo que preocupa es la falta de recursos y estrategias eficientes para combatir este flagelo. Según ella, necesitamos ayuda internacional en materia de inteligencia y prevención, áreas donde hemos tenido algunas fallas notables. ¡Qué despiche!
Además, Díaz criticó la lentitud del sistema judicial, señalando que muchos detenidos por delitos relacionados con el narcotráfico terminan siendo liberados debido a fallas en la recolección de pruebas. “Los jueces a veces sueltan a la gente. Lejos de querer criticarlos, creo que necesitan más capacitación para poder presentar las evidencias correctamente,” explicó. Propone entonces, dialogar con el Poder Judicial para identificar estas debilidades y encontrar soluciones conjuntas. ¡Uno tiene que ser realista!
Recuerdo que hace pocos meses, ¡casi nos da un paro!, apareció una banda de crimen organizado, conocida como el Tren de Aragua, operando en un hotel de San José. Un grupo con denuncias de trata de personas y prostitución, justo aquí en nuestro patio trasero. Esto demostró que la situación es más grave de lo que muchos quieren reconocer. La seguridad nacional no puede seguir siendo un juego político; requiere respuestas rápidas y efectivas.
Ahora, claro, la oposición ya está montada en cólera. Laura Fernández, por ejemplo, no tardó en atacarla, acusándola de politizar la cuestión migratoria y de sembrar miedo entre la población. Pero Díaz se mantuvo firme, argumentando que simplemente está expresando la preocupación de muchos ciudadanos. Quién sabe si todo esto sirva para abrirle los ojos a los políticos y obligarlos a tomar medidas concretas para proteger nuestra tranquilidad y economía. Este brete nos afecta a todos, maes.
En fin, la candidata ha encendido la mecha y ha puesto el tema de la migración y el crimen organizado en el centro del debate nacional. Ahora, la gran pregunta queda abierta: ¿Estamos ante un punto de inflexión en la lucha contra el narcotráfico o simplemente estamos viendo otra campaña electoral llena de promesas vacías? ¿Consideran ustedes que Costa Rica corre el riesgo de convertirse en un narcoestado, y qué medidas urgentes deberían implementarse para revertir esta tendencia?
La controversia comenzó hace unos meses, cuando Díaz usó ese término poco acertado para referirse a la población extranjera. Pero ella, rápidamente, salió a aclarar que no hablaba de todos, sino de aquellos que “vienen a hacerle daño al país”. En una entrevista con El Observador, reafirmó su postura y se mostró preocupada por el flujo de extranjeros conectados con estructuras criminales internacionales. “En el agro, yo defiendo a quien venga a aportar, ¡qué chiva!, pero si esa persona llega a causar problemas, pues que revisen sus antecedentes. No pueden andar entrando así nomás,” declaró la candidata.
Y ni hablar del tema laboral. Díaz propone buscar formas de regularizar a los trabajadores agrícolas, especialmente en las zonas fronterizas, para evitar abusos y persecuciones. Además, quiere armar una mesa de diálogo con Nicaragua y Panamá para abordar la situación migratoria de manera conjunta. Parece que quiere ponerle orden al desmadre, ¿eh?
Pero lo que realmente sacudió la gallina clueca fue su comentario sobre el posible surgimiento de un narcoestado en Costa Rica. Díaz admitió que el narcotráfico es un problema global, presente tanto en el sector público como en el privado. “Es algo generalizado, no vamos a meternos en negar eso,” aseguró. Lo que preocupa es la falta de recursos y estrategias eficientes para combatir este flagelo. Según ella, necesitamos ayuda internacional en materia de inteligencia y prevención, áreas donde hemos tenido algunas fallas notables. ¡Qué despiche!
Además, Díaz criticó la lentitud del sistema judicial, señalando que muchos detenidos por delitos relacionados con el narcotráfico terminan siendo liberados debido a fallas en la recolección de pruebas. “Los jueces a veces sueltan a la gente. Lejos de querer criticarlos, creo que necesitan más capacitación para poder presentar las evidencias correctamente,” explicó. Propone entonces, dialogar con el Poder Judicial para identificar estas debilidades y encontrar soluciones conjuntas. ¡Uno tiene que ser realista!
Recuerdo que hace pocos meses, ¡casi nos da un paro!, apareció una banda de crimen organizado, conocida como el Tren de Aragua, operando en un hotel de San José. Un grupo con denuncias de trata de personas y prostitución, justo aquí en nuestro patio trasero. Esto demostró que la situación es más grave de lo que muchos quieren reconocer. La seguridad nacional no puede seguir siendo un juego político; requiere respuestas rápidas y efectivas.
Ahora, claro, la oposición ya está montada en cólera. Laura Fernández, por ejemplo, no tardó en atacarla, acusándola de politizar la cuestión migratoria y de sembrar miedo entre la población. Pero Díaz se mantuvo firme, argumentando que simplemente está expresando la preocupación de muchos ciudadanos. Quién sabe si todo esto sirva para abrirle los ojos a los políticos y obligarlos a tomar medidas concretas para proteger nuestra tranquilidad y economía. Este brete nos afecta a todos, maes.
En fin, la candidata ha encendido la mecha y ha puesto el tema de la migración y el crimen organizado en el centro del debate nacional. Ahora, la gran pregunta queda abierta: ¿Estamos ante un punto de inflexión en la lucha contra el narcotráfico o simplemente estamos viendo otra campaña electoral llena de promesas vacías? ¿Consideran ustedes que Costa Rica corre el riesgo de convertirse en un narcoestado, y qué medidas urgentes deberían implementarse para revertir esta tendencia?