Diay, maes, agárrense porque parece que el asado del fin de semana se nos puede ir al traste. Resulta que una de las marcas más icónicas de nuestras parrillas, El Arreo, se acaba de jalar una torta monumental. Y no, no hablo de las de carne, bueno, sí, pero del tipo de torta que nadie quiere. El Ministerio de Salud acaba de soltar la bomba: encontraron Salmonella en un lote de sus famosas tortas de res. Así como lo leen. La bacteria que es el terror de cualquier cocina y la protagonista de las peores historias de intoxicación alimentaria, se coló en la línea de producción de una de las marcas que, se supone, es de confianza. ¡Qué despiche!
La vara es seria. La alerta viene directamente de la Dirección de Regulación de Productos de Interés Sanitario del Ministerio de Salud, que no se anda por las ramas. Después de hacer muestreos de rutina en varios supermercados del país, los análisis del laboratorio confirmaron la presencia del bicho. El lote específico que deben evitar como si fuera la suegra en un mal día es el 2507250109. Apúntenlo, tómenle foto, hagan lo que sea, pero asegúrense de que ese número no esté en el empaque que tienen en la refri. Esto no es un simple “ups, se nos fue un poco de sal”, es un incumplimiento grave a la normativa de salubridad y un riesgo directo para cualquiera que se mande una de esas hamburguesas.
Obviamente, ya Salud pegó el grito al cielo y están en un corre-corre con la gente de El Arreo y del Servicio Nacional de Salud Animal (SENASA) para sacar esa vara de todas las góndolas del país. El retiro del lote afectado ya está en proceso, pero como todos sabemos, siempre hay chunches que se quedan rezagados. Aquí es donde entra nuestra responsabilidad. El brete de las autoridades llega hasta cierto punto, el resto nos toca a nosotros como consumidores. No podemos simplemente confiar en que ya no lo vamos a encontrar en el súper; hay que tener el ojo bien abierto para no terminar siendo parte de las estadísticas de Salud Pública por una hamburguesa.
Ahora, vamos a lo práctico, porque de nada sirve el pánico si no sabemos qué hacer. Las recomendaciones del Ministerio son clarísimas. Primero, si ven ese lote en el supermercado, ni se les ocurra comprarlo. Segundo, si usted es de los salados que ya lo tiene en casa, tiene dos opciones: o lo manda directo al basurero, bien sellado para que ninguna mascota se lo encuentre, o lo devuelve al punto de venta para que le devuelvan la plata. Y tercero, la más importante: si ya se comió una de esas tortas y anda con un concierto de síntomas como fiebre, diarrea, vómitos o dolores abdominales, no se la juegue, mae. Deje de hacerse el valiente y vaya al EBAIS o al hospital más cercano. Esto no es una simple indigestión, la Salmonella puede complicarse feo.
Pero más allá del susto inmediato, este despiche nos deja pensando. El Arreo es una marca que está en prácticamente todas las carnicerías y supermercados del país. Es un nombre que asociamos con parrilladas familiares y calidad. Que se les cuele un error de este calibre prende todas las alarmas sobre sus controles de calidad. ¿Fue un caso aislado o es un síntoma de un problema más grande en su producción? La confianza del consumidor, una vez que se rompe, es increíblemente difícil de reparar. La pregunta del millón que queda en el aire es: ¿Le pierden ustedes la confianza a una marca de toda la vida por una torta así, o creen que es un error que le puede pasar a cualquiera y le darían otra oportunidad? Los leo en los comentarios.
La vara es seria. La alerta viene directamente de la Dirección de Regulación de Productos de Interés Sanitario del Ministerio de Salud, que no se anda por las ramas. Después de hacer muestreos de rutina en varios supermercados del país, los análisis del laboratorio confirmaron la presencia del bicho. El lote específico que deben evitar como si fuera la suegra en un mal día es el 2507250109. Apúntenlo, tómenle foto, hagan lo que sea, pero asegúrense de que ese número no esté en el empaque que tienen en la refri. Esto no es un simple “ups, se nos fue un poco de sal”, es un incumplimiento grave a la normativa de salubridad y un riesgo directo para cualquiera que se mande una de esas hamburguesas.
Obviamente, ya Salud pegó el grito al cielo y están en un corre-corre con la gente de El Arreo y del Servicio Nacional de Salud Animal (SENASA) para sacar esa vara de todas las góndolas del país. El retiro del lote afectado ya está en proceso, pero como todos sabemos, siempre hay chunches que se quedan rezagados. Aquí es donde entra nuestra responsabilidad. El brete de las autoridades llega hasta cierto punto, el resto nos toca a nosotros como consumidores. No podemos simplemente confiar en que ya no lo vamos a encontrar en el súper; hay que tener el ojo bien abierto para no terminar siendo parte de las estadísticas de Salud Pública por una hamburguesa.
Ahora, vamos a lo práctico, porque de nada sirve el pánico si no sabemos qué hacer. Las recomendaciones del Ministerio son clarísimas. Primero, si ven ese lote en el supermercado, ni se les ocurra comprarlo. Segundo, si usted es de los salados que ya lo tiene en casa, tiene dos opciones: o lo manda directo al basurero, bien sellado para que ninguna mascota se lo encuentre, o lo devuelve al punto de venta para que le devuelvan la plata. Y tercero, la más importante: si ya se comió una de esas tortas y anda con un concierto de síntomas como fiebre, diarrea, vómitos o dolores abdominales, no se la juegue, mae. Deje de hacerse el valiente y vaya al EBAIS o al hospital más cercano. Esto no es una simple indigestión, la Salmonella puede complicarse feo.
Pero más allá del susto inmediato, este despiche nos deja pensando. El Arreo es una marca que está en prácticamente todas las carnicerías y supermercados del país. Es un nombre que asociamos con parrilladas familiares y calidad. Que se les cuele un error de este calibre prende todas las alarmas sobre sus controles de calidad. ¿Fue un caso aislado o es un síntoma de un problema más grande en su producción? La confianza del consumidor, una vez que se rompe, es increíblemente difícil de reparar. La pregunta del millón que queda en el aire es: ¿Le pierden ustedes la confianza a una marca de toda la vida por una torta así, o creen que es un error que le puede pasar a cualquiera y le darían otra oportunidad? Los leo en los comentarios.