¡Ay, Dios mío! Aquí andamos viendo otro brete legal que nos está sacudiendo al país. Resulta que el Colegio de Médicos y Cirujanos no se quedó calladito con el tema de la receta digital para antimicrobianos y le metieron una acción de inconstitucionalidad a todo el asunto. Y ahora, pa' colmo, la Sala Constitucional mandó llamar a la Procuraduría General de la República, que salió con que sí, ¡hay problemas de constitucionalidad! Qué panorama, diay.
Todo empezó porque el Colegio no estaba muy convencido con este decreto que obliga a recetar antibióticos solo de manera digital. Dijeron que va en contra de varios principios importantes, como la llamada ‘reserva de ley’, que significa que ciertas materias solo pueden regularlas las leyes aprobadas por la Asamblea Legislativa. Además, cuestionan si es realmente razonable y proporcional, y si protege nuestros derechos fundamentales a la privacidad, a decidir qué hacemos con nuestra información y a tener salud.
Según la Procuraduría, y esto es importante, también reconocieron que el Colegio tenía todo el derecho a presentar esta demanda. Explicaron que las nuevas reglas afectan directamente cómo trabajan los médicos y la relación que tienen con sus pacientes. Eso les da pie para meterle mano a este rollo, ¿me entienden?
Pero la parte que me puso los pelos de punta es lo que advierte la Procuraduría. Dicen que aunque es vital vigilar la propagación de infecciones resistentes a los antibióticos, no podemos permitir que eso signifique entregar todos los datos personales de los pacientes a una empresa privada que ni siquiera está obligada a guardar el secreto profesional. Es decir, ¡podríamos estar poniendo en riesgo información súper sensible!
Para el Colegio de Médicos, este sistema actual, que obliga a usar solamente recetas digitales, podría traerle muchas consecuencias negativas a la atención médica. Imaginen, señores: si alguien vive en una zona rural donde no hay internet confiable, o si un centro de salud no tiene las herramientas tecnológicas necesarias, ¿cómo va a poder conseguir sus medicinas? Condicionar el acceso a medicamentos esenciales a una plataforma electrónica es un verdadero problema, mándale saludos.
Elliot Garina, el presidente del Colegio, lo dijo claro: este decreto pone en riesgo la confidencialidad de la relación médico-paciente – un pilar fundamental de nuestro sistema de salud –, el secreto profesional y la protección de nuestros datos personales. También preocupa que pueda limitar el acceso a la atención médica, sobre todo para aquellos que viven lejos o tienen menos recursos.
Lo que quieren, básicamente, es que eliminen la obligación de usar solo recetas digitales, que lo dejen como opción. Porque el formulario electrónico que se tiene que llenar actualmente contiene información delicada como diagnósticos, resultados de exámenes y alergias. Esa información debería manejarse con sumo cuidado y solo con el consentimiento informado del paciente, ¿entienden la vara?
Y ahora la gran pregunta, mis queridos lectores del Foro: ¿Creen que la obligatoriedad de las recetas digitales es un avance necesario para combatir la resistencia a los antibióticos o estamos sacrificando la privacidad y el acceso a la salud en el proceso? ¡Déjennos sus opiniones, vamos a ver qué piensa la gente!
Todo empezó porque el Colegio no estaba muy convencido con este decreto que obliga a recetar antibióticos solo de manera digital. Dijeron que va en contra de varios principios importantes, como la llamada ‘reserva de ley’, que significa que ciertas materias solo pueden regularlas las leyes aprobadas por la Asamblea Legislativa. Además, cuestionan si es realmente razonable y proporcional, y si protege nuestros derechos fundamentales a la privacidad, a decidir qué hacemos con nuestra información y a tener salud.
Según la Procuraduría, y esto es importante, también reconocieron que el Colegio tenía todo el derecho a presentar esta demanda. Explicaron que las nuevas reglas afectan directamente cómo trabajan los médicos y la relación que tienen con sus pacientes. Eso les da pie para meterle mano a este rollo, ¿me entienden?
Pero la parte que me puso los pelos de punta es lo que advierte la Procuraduría. Dicen que aunque es vital vigilar la propagación de infecciones resistentes a los antibióticos, no podemos permitir que eso signifique entregar todos los datos personales de los pacientes a una empresa privada que ni siquiera está obligada a guardar el secreto profesional. Es decir, ¡podríamos estar poniendo en riesgo información súper sensible!
Para el Colegio de Médicos, este sistema actual, que obliga a usar solamente recetas digitales, podría traerle muchas consecuencias negativas a la atención médica. Imaginen, señores: si alguien vive en una zona rural donde no hay internet confiable, o si un centro de salud no tiene las herramientas tecnológicas necesarias, ¿cómo va a poder conseguir sus medicinas? Condicionar el acceso a medicamentos esenciales a una plataforma electrónica es un verdadero problema, mándale saludos.
Elliot Garina, el presidente del Colegio, lo dijo claro: este decreto pone en riesgo la confidencialidad de la relación médico-paciente – un pilar fundamental de nuestro sistema de salud –, el secreto profesional y la protección de nuestros datos personales. También preocupa que pueda limitar el acceso a la atención médica, sobre todo para aquellos que viven lejos o tienen menos recursos.
Lo que quieren, básicamente, es que eliminen la obligación de usar solo recetas digitales, que lo dejen como opción. Porque el formulario electrónico que se tiene que llenar actualmente contiene información delicada como diagnósticos, resultados de exámenes y alergias. Esa información debería manejarse con sumo cuidado y solo con el consentimiento informado del paciente, ¿entienden la vara?
Y ahora la gran pregunta, mis queridos lectores del Foro: ¿Creen que la obligatoriedad de las recetas digitales es un avance necesario para combatir la resistencia a los antibióticos o estamos sacrificando la privacidad y el acceso a la salud en el proceso? ¡Déjennos sus opiniones, vamos a ver qué piensa la gente!