¡Ay, Dios mío! Esto sí que es empezar el año con pie izquierdo. La Cruz Roja nos acaba de confirmar que encontraron el cuerpo de un hombre en la laguna de Río Cuarto, en Alajuela. Un golpe muy duro, especialmente porque esto ocurre apenas unas horas después de la tragedia con la niña en San Mateo. Parece que la laguna decidió no recibir visitantes esta vez.
La búsqueda, que comenzó el lunes pasado cuando el señor desapareció mientras se daba un chapuzón, se intensificó todo el miércoles, hasta que se tuvo que suspender debido a la oscuridad. Después de pasar toda la noche con poca esperanza, retomaron las labores de búsqueda temprano ayer por la mañana, poniendo a trabajar a cuadrillas completas, y finalmente lograron encontrarlo. Imagínate el susto que les cayó al equipo de rescate; vaya brete tuvieron que lidiar.
Según fuentes oficiales, el accidente ocurrió el domingo alrededor de las dos y media de la tarde, justo cuando la gente estaba buscando refrescarse un poco del calorazo que estábamos teniendo. Nadie sabe exactamente qué pasó, si se mareó, si entró en alguna corriente, pero vaya pena, dicen algunos vecinos que siempre andaba nadando ahí cerca, aunque nunca le tomaron mucho caso, pues pensaban que era medio chamaco en el agua. Ahora, claro, todos estamos pensando 'qué carga'.
Pero esto no es todo, amigos. Este es el segundo fallecimiento por ahogamiento en tan solo dos días. Recordemos que el jueves anterior, una niña de tan solo 12 años también falleció en el río Machuca, en San Mateo. Una tragedia tras otra, ya da escalofríos pensar que estas vacaciones escolares van a terminar siendo recordadas por cosas malas, y no precisamente por las playas bonitas que tenemos.
Además de estos dos casos fatales, la Cruz Roja atendió a once personas en cinco diferentes incidentes acuáticos a lo largo del país durante ese mismo jueves. Entre ellos, Playa Mantas, San Carlos, Esparza... vaya, parece que la mayoría buscábamos escapar del calor, pero terminamos metiéndonos en un problema aún mayor. ¡Qué sal!
Las autoridades ya han salido con las recomendaciones de rigor: No dejar solos a los niños cerca del agua, bañarse sólo en lugares habilitados y vigilados, y no subestimar nunca la capacidad de nado. Ya saben, lo básico, pero aparentemente no alcanza. Uno se pregunta, ¿realmente escuchamos esos consejos o simplemente esperamos a que pase algo malo?
Es que resulta que cada año pasa lo mismo, mae. Nos emocionamos con las vacaciones, vamos corriendo a la playa o al río sin pensar siquiera en las medidas de seguridad, y luego lamentamos. Es hora de que tomemos conciencia, de que nos hagamos responsables de nuestra propia seguridad y de la de nuestros seres queridos. No queremos que estas tragedias sigan sumándose a la lista negra de accidentes en Costa Rica.
Con este panorama tan gris, me pregunto… ¿Será que realmente hemos perdido el respeto por el agua y por la naturaleza en general, o es simplemente que no estamos tomando las precauciones necesarias para disfrutar de estos hermosos espacios seguros y felices? ¿Qué acciones podemos tomar, como comunidad, para prevenir futuros accidentes acuáticos y hacer de nuestras aguas un lugar seguro para todos?
La búsqueda, que comenzó el lunes pasado cuando el señor desapareció mientras se daba un chapuzón, se intensificó todo el miércoles, hasta que se tuvo que suspender debido a la oscuridad. Después de pasar toda la noche con poca esperanza, retomaron las labores de búsqueda temprano ayer por la mañana, poniendo a trabajar a cuadrillas completas, y finalmente lograron encontrarlo. Imagínate el susto que les cayó al equipo de rescate; vaya brete tuvieron que lidiar.
Según fuentes oficiales, el accidente ocurrió el domingo alrededor de las dos y media de la tarde, justo cuando la gente estaba buscando refrescarse un poco del calorazo que estábamos teniendo. Nadie sabe exactamente qué pasó, si se mareó, si entró en alguna corriente, pero vaya pena, dicen algunos vecinos que siempre andaba nadando ahí cerca, aunque nunca le tomaron mucho caso, pues pensaban que era medio chamaco en el agua. Ahora, claro, todos estamos pensando 'qué carga'.
Pero esto no es todo, amigos. Este es el segundo fallecimiento por ahogamiento en tan solo dos días. Recordemos que el jueves anterior, una niña de tan solo 12 años también falleció en el río Machuca, en San Mateo. Una tragedia tras otra, ya da escalofríos pensar que estas vacaciones escolares van a terminar siendo recordadas por cosas malas, y no precisamente por las playas bonitas que tenemos.
Además de estos dos casos fatales, la Cruz Roja atendió a once personas en cinco diferentes incidentes acuáticos a lo largo del país durante ese mismo jueves. Entre ellos, Playa Mantas, San Carlos, Esparza... vaya, parece que la mayoría buscábamos escapar del calor, pero terminamos metiéndonos en un problema aún mayor. ¡Qué sal!
Las autoridades ya han salido con las recomendaciones de rigor: No dejar solos a los niños cerca del agua, bañarse sólo en lugares habilitados y vigilados, y no subestimar nunca la capacidad de nado. Ya saben, lo básico, pero aparentemente no alcanza. Uno se pregunta, ¿realmente escuchamos esos consejos o simplemente esperamos a que pase algo malo?
Es que resulta que cada año pasa lo mismo, mae. Nos emocionamos con las vacaciones, vamos corriendo a la playa o al río sin pensar siquiera en las medidas de seguridad, y luego lamentamos. Es hora de que tomemos conciencia, de que nos hagamos responsables de nuestra propia seguridad y de la de nuestros seres queridos. No queremos que estas tragedias sigan sumándose a la lista negra de accidentes en Costa Rica.
Con este panorama tan gris, me pregunto… ¿Será que realmente hemos perdido el respeto por el agua y por la naturaleza en general, o es simplemente que no estamos tomando las precauciones necesarias para disfrutar de estos hermosos espacios seguros y felices? ¿Qué acciones podemos tomar, como comunidad, para prevenir futuros accidentes acuáticos y hacer de nuestras aguas un lugar seguro para todos?