¡Aguante! Después de casi un cuarto de siglo de papeleos y reuniones que dieron para hacerse viejo, finalmente Mercosur y la Unión Europea sellaron el acuerdo de libre comercio. Dicen que es la zona de libre comercio más grande del mundo, lo cual suena chiverísimo, pero claro, hay que ver cómo le pega esto a nuestro bolsillo y al del compañero campesino.
La movida se hizo este sábado en Paraguay, en el mismísimo lugar donde nació el Mercosur allá por el '91, cuando solo eran Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay juntándose la mano. El presidente argentino, Javier Milei, estaba bien contento, diciendo que es el logro más grande del bloque desde siempre. Él ya anda buscando alianzas con Estados Unidos, Japón, Emiratos Árabes Unidos... Parece que quiere meterle empeñe pa’lante, aunque algunos se preguntan si no estará echándole agua al molino gringo, ¿no?
Lula da Silva, que se tuvo que excusar porque tenía compromisos en Brasil, mandó un saludo a través de medios, afirmando que el pacto es la respuesta del multilateralismo al individualismo, una forma elegante de decir que busca fortalecer las relaciones internacionales, aunque algunos critican que se quedó ausente del evento.
Ursula von der Leyen, jefa de la Comisión Europea, soltó la bomba: “Estamos creando un mercado de 720 millones de personas… ¡el acuerdo comercial más grande del mundo!”. Números así dejan boquiabierto a cualquiera, pero también dan pie a pensar si realmente estos números se traducirán en mejoras reales para la gente común, o será solo humo para los enchufados.
Según los datos, el intercambio comercial entre los dos bloques ya superaba los 128 mil millones de dólares en 2024. Ahora, se espera que con la eliminación gradual de aranceles (cerca del 90% en 15 años), esa cifra se dispare. Dicen que esto generará oportunidades de empleo, crecimiento económico y prosperidad para todos, pero bueno, ya sabemos cómo van estas cosas...
El problema es que no todo el mundo está celebrando. Los granjeros de Francia, Irlanda y Polonia han levantado la voz, protestando porque temen que la competencia con los productos agrícolas sudamericanos, que suelen ser más baratos gracias a los bajos costos de producción, los deje en la quina. ¡Esa nos viene mal parada! Porque si ellos sufren, a nosotros también nos va a afectar la calidad y diversidad de los alimentos que consumimos.
Además, dicen que hay diferencias grandes en cuanto a las normas sanitarias y de bienestar animal entre Europa y Sudamérica. Aquí hay que ponerle cuidado, porque no queremos importar productos que no cumplen con los estándares de calidad y seguridad que exigimos los ticos. Que no venga alguien con un chunche lleno de químicos o animales maltratados, ¡diay!
Este acuerdo pinta como una vara compleja, con ganadores y perdedores. Mientras que la industria automotriz europea se come el mondongo, otros sectores podrían sufrir bastante. ¿Será que este acuerdo trae consigo un nuevo aire para la economía global, o simplemente estamos presenciando otro despiche que beneficiará a unos pocos y dejará a muchos en la cuneta? ¿Ustedes creen que este acuerdo traerá cambios positivos para Costa Rica, o deberíamos estar preocupados por las posibles consecuencias negativas en el sector agrícola nacional?
La movida se hizo este sábado en Paraguay, en el mismísimo lugar donde nació el Mercosur allá por el '91, cuando solo eran Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay juntándose la mano. El presidente argentino, Javier Milei, estaba bien contento, diciendo que es el logro más grande del bloque desde siempre. Él ya anda buscando alianzas con Estados Unidos, Japón, Emiratos Árabes Unidos... Parece que quiere meterle empeñe pa’lante, aunque algunos se preguntan si no estará echándole agua al molino gringo, ¿no?
Lula da Silva, que se tuvo que excusar porque tenía compromisos en Brasil, mandó un saludo a través de medios, afirmando que el pacto es la respuesta del multilateralismo al individualismo, una forma elegante de decir que busca fortalecer las relaciones internacionales, aunque algunos critican que se quedó ausente del evento.
Ursula von der Leyen, jefa de la Comisión Europea, soltó la bomba: “Estamos creando un mercado de 720 millones de personas… ¡el acuerdo comercial más grande del mundo!”. Números así dejan boquiabierto a cualquiera, pero también dan pie a pensar si realmente estos números se traducirán en mejoras reales para la gente común, o será solo humo para los enchufados.
Según los datos, el intercambio comercial entre los dos bloques ya superaba los 128 mil millones de dólares en 2024. Ahora, se espera que con la eliminación gradual de aranceles (cerca del 90% en 15 años), esa cifra se dispare. Dicen que esto generará oportunidades de empleo, crecimiento económico y prosperidad para todos, pero bueno, ya sabemos cómo van estas cosas...
El problema es que no todo el mundo está celebrando. Los granjeros de Francia, Irlanda y Polonia han levantado la voz, protestando porque temen que la competencia con los productos agrícolas sudamericanos, que suelen ser más baratos gracias a los bajos costos de producción, los deje en la quina. ¡Esa nos viene mal parada! Porque si ellos sufren, a nosotros también nos va a afectar la calidad y diversidad de los alimentos que consumimos.
Además, dicen que hay diferencias grandes en cuanto a las normas sanitarias y de bienestar animal entre Europa y Sudamérica. Aquí hay que ponerle cuidado, porque no queremos importar productos que no cumplen con los estándares de calidad y seguridad que exigimos los ticos. Que no venga alguien con un chunche lleno de químicos o animales maltratados, ¡diay!
Este acuerdo pinta como una vara compleja, con ganadores y perdedores. Mientras que la industria automotriz europea se come el mondongo, otros sectores podrían sufrir bastante. ¿Será que este acuerdo trae consigo un nuevo aire para la economía global, o simplemente estamos presenciando otro despiche que beneficiará a unos pocos y dejará a muchos en la cuneta? ¿Ustedes creen que este acuerdo traerá cambios positivos para Costa Rica, o deberíamos estar preocupados por las posibles consecuencias negativas en el sector agrícola nacional?