¡Ay, Dios mío, qué vaina! La novela de Diana Bogantes parece que nunca va a terminar. Después de tanto revuelo y críticas durísimas, la investigación contra la Federación Costarricense de Atletismo (Fecoa) por cómo trataron a nuestra corredora en el Mundial de Tokio ya pasó a un proceso administrativo. Donald Rojas, el ministro de deportes, lo confirmó ayer, y vaya que esto ha levantado polvo en el ambiente deportivo tico.
Para refrescarle la memoria a los más despistados, el asunto es que Diana, que combinaba su entrenamiento con laburo pa’l día siguiente, tuvo que costearse sus propios vuelos y comprarse la ropa deportiva porque, según parece, la Fecoa no estaba preparada. Su hermana, Gabriela, salió a decir que no había apoyo suficiente ni siquiera pa’ hidratarla correctamente en Tokio. Imagínate, una atleta representando al país y teniendo que batallar así. ¡Qué pena ajena!
Ahora, el Consejo Nacional del Deporte y la Recreación (CND) le dio luz verde al proceso administrativo, lo cual significa que la Fecoa tendrá que presentar pruebas, testigos y defenderse como si estuviera en un juicio. Rojas explicó que primero se investiga, luego se ve si hay algo sancionable y, finalmente, se abre este proceso donde todos tienen voz y voto. Esto quiere decir que todavía queda camino por recorrer, y seguro que habrá más sorpresas y declaraciones polémicas de por medio. Pa' que nos apuntemos pal' balcón a ver cómo sigue esta telenovela…
Desde la Fecoa, liderada por Geen Clark, han insistido en que hicieron todo bien y que la federación cumplió con la reglamentación. Clark declaró hace unos meses que todo estaba conforme a lo establecido y que apoyaron a los atletas que se lo merecían. Pero bueno, entre que unas dicen misa y otras rezan, la realidad es que a Diana la dejaron pagando la entrada al Mundial. Qué desilusión, la verdad. Uno esperaría un poco más de apoyo y reconocimiento pa’ nuestros atletas, especialmente cuando ponen el nombre de Costa Rica en alto.
Lo curioso es que intentamos contactar a Clark para que comentara sobre este nuevo giro en la investigación, pero simplemente no contestó el teléfono. Parece que prefiere mantenerse calladita mientras la tormenta pasa. Vaya, pa’ evitar las preguntas incómodas, ¿verdad? Eso demuestra que el tema les duele, y seguramente están buscando cómo salir airosos de esta situación tan complicada.
Es importante recordar que este debut de Diana en un Mundial fue agridulce. Terminó la maratón en la posición 55 con un tiempo respetable, pero con la sombra de toda esta polémica planeando sobre ella. Ella, humilde como siempre, siguió adelante, dando lo mejor de sí a pesar de las adversidades. Esa es la verdadera actitud de un campeón, máis aún cuando te dejan tirao’. ¡Con razón la queremos tanto!
La ley 7800 y su reglamento son claros en cuanto a las obligaciones de la Fecoa con respecto al apoyo a los atletas nacionales. Se habla de cubrir gastos de viaje, alojamiento, alimentación y vestuario adecuado. Parece que en este caso, alguna de esas obligaciones quedó pendiente, y ahora la federación podría enfrentar sanciones económicas o incluso cambios en su administración. Habrá que esperar y ver cómo termina esta historia, pero lo cierto es que la imagen de la Fecoa se vio seriamente dañada con este escándalo. ¡Una pena!”,
En fin, este caso nos deja muchas reflexiones sobre cómo debemos tratar a nuestros atletas y cómo debemos invertir en el deporte nacional. ¿Ustedes creen que la Fecoa debería renunciar a sus cargos y asumir toda la responsabilidad por este fiasco, o deberían darle la oportunidad de demostrar que pueden mejorar y ofrecer un mejor servicio a los deportistas costarricenses?
Para refrescarle la memoria a los más despistados, el asunto es que Diana, que combinaba su entrenamiento con laburo pa’l día siguiente, tuvo que costearse sus propios vuelos y comprarse la ropa deportiva porque, según parece, la Fecoa no estaba preparada. Su hermana, Gabriela, salió a decir que no había apoyo suficiente ni siquiera pa’ hidratarla correctamente en Tokio. Imagínate, una atleta representando al país y teniendo que batallar así. ¡Qué pena ajena!
Ahora, el Consejo Nacional del Deporte y la Recreación (CND) le dio luz verde al proceso administrativo, lo cual significa que la Fecoa tendrá que presentar pruebas, testigos y defenderse como si estuviera en un juicio. Rojas explicó que primero se investiga, luego se ve si hay algo sancionable y, finalmente, se abre este proceso donde todos tienen voz y voto. Esto quiere decir que todavía queda camino por recorrer, y seguro que habrá más sorpresas y declaraciones polémicas de por medio. Pa' que nos apuntemos pal' balcón a ver cómo sigue esta telenovela…
Desde la Fecoa, liderada por Geen Clark, han insistido en que hicieron todo bien y que la federación cumplió con la reglamentación. Clark declaró hace unos meses que todo estaba conforme a lo establecido y que apoyaron a los atletas que se lo merecían. Pero bueno, entre que unas dicen misa y otras rezan, la realidad es que a Diana la dejaron pagando la entrada al Mundial. Qué desilusión, la verdad. Uno esperaría un poco más de apoyo y reconocimiento pa’ nuestros atletas, especialmente cuando ponen el nombre de Costa Rica en alto.
Lo curioso es que intentamos contactar a Clark para que comentara sobre este nuevo giro en la investigación, pero simplemente no contestó el teléfono. Parece que prefiere mantenerse calladita mientras la tormenta pasa. Vaya, pa’ evitar las preguntas incómodas, ¿verdad? Eso demuestra que el tema les duele, y seguramente están buscando cómo salir airosos de esta situación tan complicada.
Es importante recordar que este debut de Diana en un Mundial fue agridulce. Terminó la maratón en la posición 55 con un tiempo respetable, pero con la sombra de toda esta polémica planeando sobre ella. Ella, humilde como siempre, siguió adelante, dando lo mejor de sí a pesar de las adversidades. Esa es la verdadera actitud de un campeón, máis aún cuando te dejan tirao’. ¡Con razón la queremos tanto!
La ley 7800 y su reglamento son claros en cuanto a las obligaciones de la Fecoa con respecto al apoyo a los atletas nacionales. Se habla de cubrir gastos de viaje, alojamiento, alimentación y vestuario adecuado. Parece que en este caso, alguna de esas obligaciones quedó pendiente, y ahora la federación podría enfrentar sanciones económicas o incluso cambios en su administración. Habrá que esperar y ver cómo termina esta historia, pero lo cierto es que la imagen de la Fecoa se vio seriamente dañada con este escándalo. ¡Una pena!”,
En fin, este caso nos deja muchas reflexiones sobre cómo debemos tratar a nuestros atletas y cómo debemos invertir en el deporte nacional. ¿Ustedes creen que la Fecoa debería renunciar a sus cargos y asumir toda la responsabilidad por este fiasco, o deberían darle la oportunidad de demostrar que pueden mejorar y ofrecer un mejor servicio a los deportistas costarricenses?