¡Ay, Dios mío, compañeros! Ya estamos casi encima del 15 de enero, fecha límite para aflojarle unos billetes al Estado con el famoso impuesto solidario, también conocido como el impuesto a las casas de lujo. Sí, ese que te clava si tienes un brete más grande que el del vecino. Parece que algunos todavía no le agarraron la onda a esto del pago cada año, aunque la declaración sea trienal, ¡diay!
Para los que andan confundidos, este impuesto ya lleva rato entre nosotros desde que salió el decreto ejecutivo 45358-H allá por diciembre del año pasado. No vaya a ser que alguien se esté haciendo el dormido y termine comiéndose un buen moco con sanciones. La Gaceta avisó, ¡y bien clarito!
Según nos cuentan los expertos – esos que sí saben de estas varas–, el impuesto afecta a todos aquellos que son dueños de propiedades de uso residencial, ya sea pa’ vivir, pa’ pasar los fines de semana o pa’ echar unas vacaciones de esas que dan gusto. Pero ojo, no cualquier casita sirve. Tiene que tener un valor de construcción y mejoras fijas que supere los ¢143 millones. Eso sí que es una guadaña, mae.
Ahora, si fuiste de los afortunados que consiguió comprarse un juguetito así durante el 2025, debes estar pendiente de llenar el formulario D-174. No te duermas en los laureles porque el Ministerio de Hacienda no espera a nadie. Hay que hacer el pago correspondiente, y rápido, antes de que te venga encima la tormenta.
Lo bueno es que Hacienda puso facilidades, ¿eh? Puedes cancelar online a través de la Oficina Virtual OVI o ir directamente a una sucursal del Banco de Costa Rica o del BAC. Así que no hay excusas para decir que no sabías cómo hacerlo. ¡Ya sabes, ponte las pilas y cumple con tus obligaciones!
Muchos se preguntan qué pasa si no cumplen con este requisito. Pues te digo, no es planear. Las sanciones pueden ser bastante saladas, dependiendo del grado de retraso y la gravedad de la infracción. Mejor prevenir que lamentar, ¿verdad? Así que, revisa tus finanzas, organiza tus ideas y pon manos a la obra, chunche.
Algunos analistas económicos comentan que este impuesto busca contribuir a reducir la desigualdad social, recargando un poquito a quienes tienen mayor capacidad económica. Otros dicen que es otro pretexto para sacar plata, ¡qué torta! Pero eso ya es otra conversación… Lo importante es saber que si tienes una casa de lujo, tienes que declarar y pagar este impuesto. Punto.
En fin, la pelota está en tu tejado. Ya sabes, el tiempo corre y el 15 de enero está a la vuelta de la esquina. Ahora me pregunto, ¿crees que este impuesto realmente contribuye a disminuir la brecha social, o simplemente es otra manera de exprimirnos a los que trabajamos duro? Dale tu opinión en el foro, ¡me interesa saber qué piensas!
Para los que andan confundidos, este impuesto ya lleva rato entre nosotros desde que salió el decreto ejecutivo 45358-H allá por diciembre del año pasado. No vaya a ser que alguien se esté haciendo el dormido y termine comiéndose un buen moco con sanciones. La Gaceta avisó, ¡y bien clarito!
Según nos cuentan los expertos – esos que sí saben de estas varas–, el impuesto afecta a todos aquellos que son dueños de propiedades de uso residencial, ya sea pa’ vivir, pa’ pasar los fines de semana o pa’ echar unas vacaciones de esas que dan gusto. Pero ojo, no cualquier casita sirve. Tiene que tener un valor de construcción y mejoras fijas que supere los ¢143 millones. Eso sí que es una guadaña, mae.
Ahora, si fuiste de los afortunados que consiguió comprarse un juguetito así durante el 2025, debes estar pendiente de llenar el formulario D-174. No te duermas en los laureles porque el Ministerio de Hacienda no espera a nadie. Hay que hacer el pago correspondiente, y rápido, antes de que te venga encima la tormenta.
Lo bueno es que Hacienda puso facilidades, ¿eh? Puedes cancelar online a través de la Oficina Virtual OVI o ir directamente a una sucursal del Banco de Costa Rica o del BAC. Así que no hay excusas para decir que no sabías cómo hacerlo. ¡Ya sabes, ponte las pilas y cumple con tus obligaciones!
Muchos se preguntan qué pasa si no cumplen con este requisito. Pues te digo, no es planear. Las sanciones pueden ser bastante saladas, dependiendo del grado de retraso y la gravedad de la infracción. Mejor prevenir que lamentar, ¿verdad? Así que, revisa tus finanzas, organiza tus ideas y pon manos a la obra, chunche.
Algunos analistas económicos comentan que este impuesto busca contribuir a reducir la desigualdad social, recargando un poquito a quienes tienen mayor capacidad económica. Otros dicen que es otro pretexto para sacar plata, ¡qué torta! Pero eso ya es otra conversación… Lo importante es saber que si tienes una casa de lujo, tienes que declarar y pagar este impuesto. Punto.
En fin, la pelota está en tu tejado. Ya sabes, el tiempo corre y el 15 de enero está a la vuelta de la esquina. Ahora me pregunto, ¿crees que este impuesto realmente contribuye a disminuir la brecha social, o simplemente es otra manera de exprimirnos a los que trabajamos duro? Dale tu opinión en el foro, ¡me interesa saber qué piensas!