¡Buenas, panas del Foro! Ya estamos casi ahí, a pocos días de recibir ese dinerito que tanto esperamos: el aguinaldo. Y sí, sé lo que piensan: “¡A comprar!”. Pero esperen un toquete, porque este año hay que ponerle pausa y pensar bien qué hacer con esta vara.
Según los expertos de Banco Promerica, el aguinaldo es una oportunidad de oro para darle un empujón a nuestras finanzas personales, pero ojo, también puede convertirse en un verdadero despilfarro si no sabemos manejarlo. Bernal Alfaro, el jefe de banca de personas del banco, nos pasó unos tips que valen oro puro, así que agarren sus lápices y prepárense para anotar.
Lo primero que te dicen es que seas realista: calcula exactamente cuánto vas a recibir. Sumarle al salario bruto los últimos meses, para tener la cifra exacta. Con eso en mano, ponte a planear qué quieres lograr. Olvídate de emociones pasajeras y piensa en esas metas que llevas arrastrando, como pagar alguna deuda, invertir o simplemente tener un colchón pa' cualquier imprevisto. ¡Que no se te escape!
Y ahora viene lo bueno: separa el aguinaldo del salario normal. Ponlo en otra cuenta bancaria, aunque sea poquito. Así tendrás más control y no se te va en chuches innecesarias. Además, los del banco tienen un plan llamado “Metas”, donde puedes programar ahorros semanales, quincenales o mensuales, ¡como quien no quiere la cosa!. Piensa en esto, si tienes que ponerle al marchamo, que es pura carga a fin de año, mejor empezar a ahorrar desde ahora y evitar el estrés.
Otro consejito importantísimo: valida los precios antes de lanzarte a comprar. Que no te cuelen descuentos falsos ni ofertas engañosas. Investiga, compara y asegúrate de estar haciendo la mejor compra posible. ¡No caigas en trampas! Un pariente mío se jaló una torta comprando un electrodoméstico “de oferta” y resultó que era más caro en otro lugar… ¡qué sal!
Ahora, hablemos de lo que NO debes hacer. Evita juntar el aguinaldo con el salario regular, porque te confundes y terminas gastándolo en vainas que ni necesitas. Y, por favor, controla esos impulsos de comprar cosas solo porque “es Navidad”. Regala, claro que sí, pero con cabeza. ¡Que no se te vaya todo en vainas que no aportan valor a tu vida!
Muchos se preguntan cómo evitar que el aguinaldo se esfume en obligaciones como el marchamo, el curso lectivo de los niños o arreglos en la casa. La respuesta es simple: ¡previsión! Si sabes que tienes esos gastos recurrentes, empieza a presupuestarlos con antelación y distribuye el costo a lo largo del año. Por ejemplo, si el marchamo sale ¢150 mil, podrías ahorrar ¢12.500 mensuales desde diciembre, así evitas sorpresas desagradables a fin de año. ¡Eso es ponerse las pilas!
Así que ya lo saben, panas: el aguinaldo es una bendición, pero requiere responsabilidad. Planifiquen, ahorren y eviten los despilfarros. ¡Que tengan unas fiestas llenas de alegría y prosperidad! Ahora, díganme: ¿cuál creen que es el mayor desafío para mantener bajo control los gastos durante la temporada navideña?
Según los expertos de Banco Promerica, el aguinaldo es una oportunidad de oro para darle un empujón a nuestras finanzas personales, pero ojo, también puede convertirse en un verdadero despilfarro si no sabemos manejarlo. Bernal Alfaro, el jefe de banca de personas del banco, nos pasó unos tips que valen oro puro, así que agarren sus lápices y prepárense para anotar.
Lo primero que te dicen es que seas realista: calcula exactamente cuánto vas a recibir. Sumarle al salario bruto los últimos meses, para tener la cifra exacta. Con eso en mano, ponte a planear qué quieres lograr. Olvídate de emociones pasajeras y piensa en esas metas que llevas arrastrando, como pagar alguna deuda, invertir o simplemente tener un colchón pa' cualquier imprevisto. ¡Que no se te escape!
Y ahora viene lo bueno: separa el aguinaldo del salario normal. Ponlo en otra cuenta bancaria, aunque sea poquito. Así tendrás más control y no se te va en chuches innecesarias. Además, los del banco tienen un plan llamado “Metas”, donde puedes programar ahorros semanales, quincenales o mensuales, ¡como quien no quiere la cosa!. Piensa en esto, si tienes que ponerle al marchamo, que es pura carga a fin de año, mejor empezar a ahorrar desde ahora y evitar el estrés.
Otro consejito importantísimo: valida los precios antes de lanzarte a comprar. Que no te cuelen descuentos falsos ni ofertas engañosas. Investiga, compara y asegúrate de estar haciendo la mejor compra posible. ¡No caigas en trampas! Un pariente mío se jaló una torta comprando un electrodoméstico “de oferta” y resultó que era más caro en otro lugar… ¡qué sal!
Ahora, hablemos de lo que NO debes hacer. Evita juntar el aguinaldo con el salario regular, porque te confundes y terminas gastándolo en vainas que ni necesitas. Y, por favor, controla esos impulsos de comprar cosas solo porque “es Navidad”. Regala, claro que sí, pero con cabeza. ¡Que no se te vaya todo en vainas que no aportan valor a tu vida!
Muchos se preguntan cómo evitar que el aguinaldo se esfume en obligaciones como el marchamo, el curso lectivo de los niños o arreglos en la casa. La respuesta es simple: ¡previsión! Si sabes que tienes esos gastos recurrentes, empieza a presupuestarlos con antelación y distribuye el costo a lo largo del año. Por ejemplo, si el marchamo sale ¢150 mil, podrías ahorrar ¢12.500 mensuales desde diciembre, así evitas sorpresas desagradables a fin de año. ¡Eso es ponerse las pilas!
Así que ya lo saben, panas: el aguinaldo es una bendición, pero requiere responsabilidad. Planifiquen, ahorren y eviten los despilfarros. ¡Que tengan unas fiestas llenas de alegría y prosperidad! Ahora, díganme: ¿cuál creen que es el mayor desafío para mantener bajo control los gastos durante la temporada navideña?