¡Ay, mi gente! Quién lo diría, el presidente Nayib Bukele pisando suelo costarricense. Después de toda la movida que ha armado allá en El Salvador, ahora viene a echarse unos mandados aquí, y vaya que ha levantado polvareda, ¿eh?
Este martes llegó Bukele al Juan Santamaría, recibido como manda la tradición con bombos y platillos – bueno, más bien con honores protocolares y caras largas de algunos políticos que seguro estaban esperando otro tipo de visitante. Mary Munive, Arnold Zamora y el canciller Arnoldo André estuvieron ahí para darle la bienvenida, demostrando que Costa Rica siempre trata a sus visitantes con respeto, aunque no estemos muy seguros de qué nos espera.
La visita oficial, como ven, tiene un fin específico: Bukele va a conocer de cerca el avance de las obras del Centro de Alta Contención (Cacco) en Alajuela. Imagínense, el presidente Chaves lo acompañará en este recorrido, buscando ideas y seguramente intercambiando opiniones sobre cómo lidiar con esos casos que dan más que quejas. El Cacco, pa’ los que no estén enterados, es esa mega infraestructura pensada para meterle presión a los reincidentes y peligrosos, pa' que no anden causando jaleo desde la cárcel.
Ahora, claro, esto no es tan simple como parece. El tema de la seguridad es un brete enorme para todos los países de la región, y ver cómo lo está manejando Bukele ha despertado curiosidad, y también críticas, por cierto. Algunos dicen que él se ha ido a matar a pulso contra el crimen, mientras que otros aseguran que está violando derechos humanos… Un tema complicado, diay.
Desde el gobierno nos aseguran que solo están abiertos al diálogo y al intercambio de experiencias, pero vaya que el ojo avizor está puesto en cada movimiento. No quieren que les caiga la vara por adoptar cualquier medida que Bukele haya implementado, porque aquí somos bien cuidadosos con nuestras libertades, ¿verdad, mae?
Y hablando de controversia, recuerden que apenas la semana pasada salió a luz una denuncia sobre un supuesto plan contra el presidente Chaves, con pagos incluidos. ¡Uy, qué sal! Ya el mismo Chaves calificó la acusación de “absurda”, pero eso no ha dejado de alimentar los rumores y hacer que la seguridad presidencial esté más reforzada que nunca. Parece que alguien anda queriendo causar un pincho, pero aquí estamos alertas.
Mientras tanto, la población sigue preocupada por la ola de inseguridad que azota al país. Las cifras de delitos van en aumento y la confianza en las instituciones está por los suelos. Por eso, muchas personas ven con esperanza cualquier iniciativa que pueda ayudar a mejorar la situación, aunque eso signifique mirar hacia modelos extranjeros. Total, ¡siempre hay que buscar soluciones, por más difíciles que sean!
En fin, la visita de Bukele a Costa Rica ha abierto un debate importante sobre la seguridad regional y el papel del país en este escenario. ¿Será que Costa Rica podría aprender algo de la experiencia salvadoreña, o seguirá apostando por su modelo tradicional basado en el diálogo y la reinserción social? Y me pregunto, compatriotas: ¿Creen que la visita de Bukele representa una oportunidad para fortalecer la colaboración en materia de seguridad, o temen que pueda influir en decisiones que comprometan nuestros valores democráticos?
Este martes llegó Bukele al Juan Santamaría, recibido como manda la tradición con bombos y platillos – bueno, más bien con honores protocolares y caras largas de algunos políticos que seguro estaban esperando otro tipo de visitante. Mary Munive, Arnold Zamora y el canciller Arnoldo André estuvieron ahí para darle la bienvenida, demostrando que Costa Rica siempre trata a sus visitantes con respeto, aunque no estemos muy seguros de qué nos espera.
La visita oficial, como ven, tiene un fin específico: Bukele va a conocer de cerca el avance de las obras del Centro de Alta Contención (Cacco) en Alajuela. Imagínense, el presidente Chaves lo acompañará en este recorrido, buscando ideas y seguramente intercambiando opiniones sobre cómo lidiar con esos casos que dan más que quejas. El Cacco, pa’ los que no estén enterados, es esa mega infraestructura pensada para meterle presión a los reincidentes y peligrosos, pa' que no anden causando jaleo desde la cárcel.
Ahora, claro, esto no es tan simple como parece. El tema de la seguridad es un brete enorme para todos los países de la región, y ver cómo lo está manejando Bukele ha despertado curiosidad, y también críticas, por cierto. Algunos dicen que él se ha ido a matar a pulso contra el crimen, mientras que otros aseguran que está violando derechos humanos… Un tema complicado, diay.
Desde el gobierno nos aseguran que solo están abiertos al diálogo y al intercambio de experiencias, pero vaya que el ojo avizor está puesto en cada movimiento. No quieren que les caiga la vara por adoptar cualquier medida que Bukele haya implementado, porque aquí somos bien cuidadosos con nuestras libertades, ¿verdad, mae?
Y hablando de controversia, recuerden que apenas la semana pasada salió a luz una denuncia sobre un supuesto plan contra el presidente Chaves, con pagos incluidos. ¡Uy, qué sal! Ya el mismo Chaves calificó la acusación de “absurda”, pero eso no ha dejado de alimentar los rumores y hacer que la seguridad presidencial esté más reforzada que nunca. Parece que alguien anda queriendo causar un pincho, pero aquí estamos alertas.
Mientras tanto, la población sigue preocupada por la ola de inseguridad que azota al país. Las cifras de delitos van en aumento y la confianza en las instituciones está por los suelos. Por eso, muchas personas ven con esperanza cualquier iniciativa que pueda ayudar a mejorar la situación, aunque eso signifique mirar hacia modelos extranjeros. Total, ¡siempre hay que buscar soluciones, por más difíciles que sean!
En fin, la visita de Bukele a Costa Rica ha abierto un debate importante sobre la seguridad regional y el papel del país en este escenario. ¿Será que Costa Rica podría aprender algo de la experiencia salvadoreña, o seguirá apostando por su modelo tradicional basado en el diálogo y la reinserción social? Y me pregunto, compatriotas: ¿Creen que la visita de Bukele representa una oportunidad para fortalecer la colaboración en materia de seguridad, o temen que pueda influir en decisiones que comprometan nuestros valores democráticos?