¡Quiiiubo, gente del Foro! Acá les va la data fresca del clima. Parece que el empuje frío #9, ese que nos tuvo temblando de frío como gelatina, anda perdiendo fuerza. El IMN dice que los vientos alisios se van relajando poquito a poco, así que ya podemos ir sacando unos chunches de ropa, aunque todavía hay que tener cuidado.
Pero ojo, que no todo es color de rosa. Por la mañana, especialmente en el norte de Guanacaste, esos vientos aún pueden pegar brincos con rachas que llegan hasta los 75 kilómetros por hora. Imagínense agarrándole a uno mientras va camino al brete... ¡qué despiche!
En el Valle Central y otras zonas altas, la cosa se pone más tranquila, con unas brisitas moderadas de unos 50 km/h. Nada que nos haga volar como globos, pero suficiente para acordarnos de que todavía estamos en época seca y los árboles pueden sufrir si no se toman sus precauciones. Hay que estar atentos a las ramas secas volando por ahí, diay.
Lo bueno es que el solcito debería salir a lucir, aunque en el Pacífico Sur, la cosa cambia. Ahí, entre la tarde y la noche, podrían caerse algunas gotitas de lluvia. Así que si andan planeando un asado de gallina en la playa, mejor tengan un paraguas a mano, por si acaso. Uno nunca sabe con Don Tiempo.
Ahora bien, hablando de tiempo, me pregunto si este cambio de clima también afectará la producción de café. Este año ha sido raro, con sequías seguidas de aguaceros repentinos. Nuestros caficultores, que son pura fibra, andan preocupados porque la calidad del grano puede verse afectada. Una vara delicada para ellos, que dependen tanto del buen tiempo.
Y es que el clima en Costa Rica siempre ha sido un tema crucial. No solo porque afecta nuestras actividades diarias, sino también nuestra economía y nuestro ecosistema. Recordemos cómo los fenómenos climáticos extremos han golpeado duro a comunidades costeras y a la agricultura. ¡Qué torta!
Por otro lado, no todo es malo. Las temperaturas más bajas son una bendición para nuestros volcanes, que aprovechan para mostrar sus coladas de lava con mayor claridad. Además, el aire fresco sienta rico después de tanto calor, ¿verdad, maes?
Entonces, resumiento: el empuje frío #9 se estáyendo, pero Guanacaste todavía tiene que aguantarse unos buenos sustos. En el resto del país, la cosa se relaja, aunque siempre con precaución. Ahora, díganme ustedes: ¿creen que este año tendremos más eventos climáticos extremos debido al cambio global, o estamos exagerando un poco con los pronósticos?
Pero ojo, que no todo es color de rosa. Por la mañana, especialmente en el norte de Guanacaste, esos vientos aún pueden pegar brincos con rachas que llegan hasta los 75 kilómetros por hora. Imagínense agarrándole a uno mientras va camino al brete... ¡qué despiche!
En el Valle Central y otras zonas altas, la cosa se pone más tranquila, con unas brisitas moderadas de unos 50 km/h. Nada que nos haga volar como globos, pero suficiente para acordarnos de que todavía estamos en época seca y los árboles pueden sufrir si no se toman sus precauciones. Hay que estar atentos a las ramas secas volando por ahí, diay.
Lo bueno es que el solcito debería salir a lucir, aunque en el Pacífico Sur, la cosa cambia. Ahí, entre la tarde y la noche, podrían caerse algunas gotitas de lluvia. Así que si andan planeando un asado de gallina en la playa, mejor tengan un paraguas a mano, por si acaso. Uno nunca sabe con Don Tiempo.
Ahora bien, hablando de tiempo, me pregunto si este cambio de clima también afectará la producción de café. Este año ha sido raro, con sequías seguidas de aguaceros repentinos. Nuestros caficultores, que son pura fibra, andan preocupados porque la calidad del grano puede verse afectada. Una vara delicada para ellos, que dependen tanto del buen tiempo.
Y es que el clima en Costa Rica siempre ha sido un tema crucial. No solo porque afecta nuestras actividades diarias, sino también nuestra economía y nuestro ecosistema. Recordemos cómo los fenómenos climáticos extremos han golpeado duro a comunidades costeras y a la agricultura. ¡Qué torta!
Por otro lado, no todo es malo. Las temperaturas más bajas son una bendición para nuestros volcanes, que aprovechan para mostrar sus coladas de lava con mayor claridad. Además, el aire fresco sienta rico después de tanto calor, ¿verdad, maes?
Entonces, resumiento: el empuje frío #9 se estáyendo, pero Guanacaste todavía tiene que aguantarse unos buenos sustos. En el resto del país, la cosa se relaja, aunque siempre con precaución. Ahora, díganme ustedes: ¿creen que este año tendremos más eventos climáticos extremos debido al cambio global, o estamos exagerando un poco con los pronósticos?