¡Aguas, pura vida! El Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) le bajó el telón a un intento de impedirle la entrada al presidente salvadoreño, Nayib Bukele, a nuestro país. Después de un buen rato de incertidumbre y varios espumazos, el tribunal determinó que el recurso de amparo presentado por unos ciudadanos no tenía pies ni cabeza, y que la visita del mandatario está totalmente legal. Esto, obviamente, ha encendido todas las alarmas y ha puesto a todos a discutir a ver qué onda con esto.
Todo empezó cuando dos señores, Allen Alexander Solera Cordero y Óscar Quesada Rodríguez, decidieron meter un recurso de amparo alegando que la visita de Bukele podía afectar sus derechos políticos. Pero, ¡diay!, el TSE les respondió con toda: no demostraron cómo la presencia del presidente salvadoreño iba a influir en sus derechos. ¡Se jalaron una torta en eso! La resolución, con número 0287-E1-2026, dejó claro que el asunto estaba cerrado, y que Bukele puede venir cuando quiera.
La invitación a Bukele la hizo nuestro propio presidente, Rodrigo Chaves, precisamente para echar a andar la construcción del Centro de Alta Contención de Crimen Organizado (Cacco), ese brete que tanto nos preocupa a todos. El Cacco es una apuesta seria para combatir el crimen organizado, pero también ha generado controversia desde el principio, especialmente por la inversión y la forma en que se va a manejar. Ahora, con la visita de Bukele, la polémica se prende aún más porque él tiene un modelo de seguridad bastante particular, que algunos ven como efectivo y otros como... pues, ¡qué carga!
El TSE, con toda la razón del mundo, recordó que tenemos que seguir las reglas internacionales, como dice la Convención de Viena. Eso significa que ningún líder extranjero debería meterse en nuestros asuntos políticos. Imagínate si empezaran a opinar sobre nuestras elecciones... ¡sería un desmadre total! El tribunal dejó claro que cualquier comentario de Bukele a favor o en contra de algún candidato sería una infracción grave a las normas internacionales, y nadie quiere meterse en esas aguas turbias.
Pero la cosa no queda ahí. El TSE también mandó un mensaje muy claro al Ministerio de Relaciones Exteriores: respetemos a los demás países y evitemos cualquier actitud que pueda parecer como presión sobre nuestros votantes. Porque, al final del día, queremos que las próximas elecciones sean limpias y justas, y que cada quien haga su elección sin que nadie le diga qué hacer. Esto es clave para mantener la democracia y la confianza en el proceso electoral.
Y ahora, con la aprobación del TSE, Bukele viene este martes. La expectativa es alta, y las reacciones han sido variadas. Algunos lo reciben con los brazos abiertos, viendo en él un ejemplo de cómo combatir la inseguridad. Otros, en cambio, están preocupados por sus métodos autoritarios y temen que pueda influir en nuestra política interna. ¡Qué vara tan complicada! Hay quienes dicen que es una oportunidad para aprender de sus experiencias, mientras que otros creen que es un riesgo para nuestra estabilidad democrática.
Este caso abre un debate muy importante sobre la soberanía nacional y la injerencia extranjera en nuestras elecciones. Tenemos que estar pendientes de cómo se desarrolla esta visita y asegurarnos de que se respete nuestra independencia y nuestro derecho a decidir nuestro futuro. También debemos analizar críticamente los modelos de seguridad implementados en otros países, tomando en cuenta nuestras propias necesidades y circunstancias. No podemos copiar ciegamente lo que hacen los demás; tenemos que encontrar nuestra propia solución a nuestros problemas.
En fin, parece que la visita de Bukele promete ser un tema candente en las próximas semanas. Y ustedes, ¿qué piensan? ¿Consideran que la visita de Bukele es positiva para Costa Rica, o creen que representa un riesgo para nuestra democracia? ¿Creen que deberíamos adoptar algunos de los métodos de seguridad utilizados en El Salvador, o es preferible buscar soluciones propias?
Todo empezó cuando dos señores, Allen Alexander Solera Cordero y Óscar Quesada Rodríguez, decidieron meter un recurso de amparo alegando que la visita de Bukele podía afectar sus derechos políticos. Pero, ¡diay!, el TSE les respondió con toda: no demostraron cómo la presencia del presidente salvadoreño iba a influir en sus derechos. ¡Se jalaron una torta en eso! La resolución, con número 0287-E1-2026, dejó claro que el asunto estaba cerrado, y que Bukele puede venir cuando quiera.
La invitación a Bukele la hizo nuestro propio presidente, Rodrigo Chaves, precisamente para echar a andar la construcción del Centro de Alta Contención de Crimen Organizado (Cacco), ese brete que tanto nos preocupa a todos. El Cacco es una apuesta seria para combatir el crimen organizado, pero también ha generado controversia desde el principio, especialmente por la inversión y la forma en que se va a manejar. Ahora, con la visita de Bukele, la polémica se prende aún más porque él tiene un modelo de seguridad bastante particular, que algunos ven como efectivo y otros como... pues, ¡qué carga!
El TSE, con toda la razón del mundo, recordó que tenemos que seguir las reglas internacionales, como dice la Convención de Viena. Eso significa que ningún líder extranjero debería meterse en nuestros asuntos políticos. Imagínate si empezaran a opinar sobre nuestras elecciones... ¡sería un desmadre total! El tribunal dejó claro que cualquier comentario de Bukele a favor o en contra de algún candidato sería una infracción grave a las normas internacionales, y nadie quiere meterse en esas aguas turbias.
Pero la cosa no queda ahí. El TSE también mandó un mensaje muy claro al Ministerio de Relaciones Exteriores: respetemos a los demás países y evitemos cualquier actitud que pueda parecer como presión sobre nuestros votantes. Porque, al final del día, queremos que las próximas elecciones sean limpias y justas, y que cada quien haga su elección sin que nadie le diga qué hacer. Esto es clave para mantener la democracia y la confianza en el proceso electoral.
Y ahora, con la aprobación del TSE, Bukele viene este martes. La expectativa es alta, y las reacciones han sido variadas. Algunos lo reciben con los brazos abiertos, viendo en él un ejemplo de cómo combatir la inseguridad. Otros, en cambio, están preocupados por sus métodos autoritarios y temen que pueda influir en nuestra política interna. ¡Qué vara tan complicada! Hay quienes dicen que es una oportunidad para aprender de sus experiencias, mientras que otros creen que es un riesgo para nuestra estabilidad democrática.
Este caso abre un debate muy importante sobre la soberanía nacional y la injerencia extranjera en nuestras elecciones. Tenemos que estar pendientes de cómo se desarrolla esta visita y asegurarnos de que se respete nuestra independencia y nuestro derecho a decidir nuestro futuro. También debemos analizar críticamente los modelos de seguridad implementados en otros países, tomando en cuenta nuestras propias necesidades y circunstancias. No podemos copiar ciegamente lo que hacen los demás; tenemos que encontrar nuestra propia solución a nuestros problemas.
En fin, parece que la visita de Bukele promete ser un tema candente en las próximas semanas. Y ustedes, ¿qué piensan? ¿Consideran que la visita de Bukele es positiva para Costa Rica, o creen que representa un riesgo para nuestra democracia? ¿Creen que deberíamos adoptar algunos de los métodos de seguridad utilizados en El Salvador, o es preferible buscar soluciones propias?