¡Ay, Dios mío! Quién iba a decir que el país de Pura Vida estaría dando vuelta al mundo gracias a... jeringuillas y válvulas cardíacas. Pero así es, mi gente. Costa Rica se ha convertido en un verdadero monstruo de la industria biomédica, dejando atrás al café y al banano como pilares de nuestra economía. Parece mentira, pero estamos hablando de números que te dejan boquiabierto.
Según PROCOMER, y ojo que esto no es chiste, las exportaciones de dispositivos médicos rompieron récords en 2025, alcanzando los 9 mil millones de dólares. ¡Nueve mil millones! Eso sí que es brete, muchachos. Eso significa que casi la mitad de lo que entra al país por ventas de bienes viene de este sector. Antes éramos conocidos por nuestro verde y nuestros monos, ahora somos reconocidos por nuestra precisión médica. ¡Qué cambio!
Y no solo eso, sino que nos coronamos como el décimo exportador mundial de estos productos, pero lo más impresionante es que somos número uno per cápita. Imagínense, un país chiquito como nosotros liderando el ranking en algo tan complejo. ¿Cómo hacemos magia? Bueno, ahí va un poco de la receta secreta, porque obvio no es solo por “pura vida”.
Para empezar, tenemos más de cien empresas multinacionales operando aquí, desde Estados Unidos pasando por Alemania, Japón e incluso Irlanda. Estas compañías no vienen a armar cosas a medio hacer, no, vienen a innovar. Desde componentes de prótesis hasta equipos de cirugías avanzadísimas, todo hecho aquí, llega a 88 mercados diferentes alrededor del globo. Estados Unidos sigue siendo nuestro principal cliente, pero Europa y Asia andan pisándonos los talones buscando esa tecnología 'Hecha en Costa Rica'.
Pero, ¿qué onda con este auge repentino? No es simplemente cuestión de suerte, amigos. Hay décadas de inversión en educación técnica detrás de todo esto. Dejamos de pensar en mano de obra barata y empezamos a apostarle a cerebros especializados. El talento humano aquí es de otro nivel, la verdad. Tenemos ingenieros, técnicos, investigadores… ¡Un montón! Además, nuestra matriz eléctrica totalmente limpia y renovable es un imán para las empresas que buscan cumplir con sus objetivos de sostenibilidad. ¿Quién no quiere producir de forma responsable?
Otro factor clave es que ya no hay ‘islas’ de producción. Se formaron cadenas de suministro sólidas con empresas nacionales que proveen todo lo que se necesita: moldes, esterilización, metalmecánica de alta precisión. Esto eleva los estándares de toda la industria local y hace que podamos competir a nivel mundial. Y claro, esto también se traduce en empleo bien remunerado para muchos costarricenses, así que felicidades al gobierno que puso echarse unas varas correctas.
Según PROCOMER, y ojo que esto no es chiste, las exportaciones de dispositivos médicos rompieron récords en 2025, alcanzando los 9 mil millones de dólares. ¡Nueve mil millones! Eso sí que es brete, muchachos. Eso significa que casi la mitad de lo que entra al país por ventas de bienes viene de este sector. Antes éramos conocidos por nuestro verde y nuestros monos, ahora somos reconocidos por nuestra precisión médica. ¡Qué cambio!
Y no solo eso, sino que nos coronamos como el décimo exportador mundial de estos productos, pero lo más impresionante es que somos número uno per cápita. Imagínense, un país chiquito como nosotros liderando el ranking en algo tan complejo. ¿Cómo hacemos magia? Bueno, ahí va un poco de la receta secreta, porque obvio no es solo por “pura vida”.
Para empezar, tenemos más de cien empresas multinacionales operando aquí, desde Estados Unidos pasando por Alemania, Japón e incluso Irlanda. Estas compañías no vienen a armar cosas a medio hacer, no, vienen a innovar. Desde componentes de prótesis hasta equipos de cirugías avanzadísimas, todo hecho aquí, llega a 88 mercados diferentes alrededor del globo. Estados Unidos sigue siendo nuestro principal cliente, pero Europa y Asia andan pisándonos los talones buscando esa tecnología 'Hecha en Costa Rica'.
Pero, ¿qué onda con este auge repentino? No es simplemente cuestión de suerte, amigos. Hay décadas de inversión en educación técnica detrás de todo esto. Dejamos de pensar en mano de obra barata y empezamos a apostarle a cerebros especializados. El talento humano aquí es de otro nivel, la verdad. Tenemos ingenieros, técnicos, investigadores… ¡Un montón! Además, nuestra matriz eléctrica totalmente limpia y renovable es un imán para las empresas que buscan cumplir con sus objetivos de sostenibilidad. ¿Quién no quiere producir de forma responsable?
Otro factor clave es que ya no hay ‘islas’ de producción. Se formaron cadenas de suministro sólidas con empresas nacionales que proveen todo lo que se necesita: moldes, esterilización, metalmecánica de alta precisión. Esto eleva los estándares de toda la industria local y hace que podamos competir a nivel mundial. Y claro, esto también se traduce en empleo bien remunerado para muchos costarricenses, así que felicidades al gobierno que puso echarse unas varas correctas.