Diay, maes, seamos honestos. Cuando uno piensa en un "gamer", la primera imagen que se viene a la mente es la del típico carajillo encerrado en el cuarto, gritándole a una pantalla y rodeado de bolsas de papitas. Pues bueno, pueden ir guardando esa foto en el álbum de los recuerdos, porque la realidad es otra completamente distinta. Resulta que la gente de Kantar IBOPE Media se mandó un estudio sobre el mundo de los videojuegos en el país y los resultados están... ¡qué nivel! Básicamente, confirman lo que muchos ya sospechábamos: ser gamer en Costa Rica ya no es un nicho, es un fenómeno cultural y, sobre todo, económico.
Entonces, ¿quién es este gamer tico versión 2025? Olvídense de los estereotipos. El informe nos pinta un retrato súper diverso. Para empezar, la vara está casi pareja: 57% son hombres y 43% mujeres. ¡Casi mitad y mitad! Pero lo que de verdad vuela la cabeza es la edad. Un 36% son de la Generación Z, lo cual tiene lógica, pero un 34% son Millennials. O sea, gente que ya paga recibos, tiene brete y probablemente sufre de dolores de espalda. Y agárrense, porque casi un 20% son Generación X y casi un 10% son Baby Boomers. Sí, leyó bien. Hay tatas y hasta abuelos dándole al control, demostrando que el gaming dejó de ser un asunto de edad para convertirse en un lenguaje universal. La mayoría, un 40%, juega en el celular, lo que demuestra que la puerta de entrada a este mundo ya no es un chunche carísimo, sino el mismo aparato que usamos para ver memes y chatear por WhatsApp.
Ahora, vamos a lo que importa: la harina. Aquí es donde la cosa se pone seria. El estudio revela que los gamers no solo juegan, sino que son un motor de consumo digital. Por ejemplo, un 37% de ellos "pagaría lo que fuera por un dispositivo electrónico que realmente quisiera", comparado con un 30% del resto de la población. No andan con pichicaterías si se trata de tener el mejor chereque. Además, un 41% se siente "seguro financieramente", versus un 35% del total. ¿Traducción? Tienen más confianza en su billetera y están más dispuestos a gastar. ¡Qué chiva! Esto rompe por completo esa idea de que los videojuegos son una pérdida de tiempo y plata. Todo lo contrario: son una comunidad activa, con poder adquisitivo y que ve en la tecnología una inversión, no un gasto.
Y aquí es donde el despiche de estereotipos se termina de armar. Uno pensaría que esta gente vive en una burbuja digital, desconectada de todo lo "viejo". Pues no. El estudio muestra que, a nivel de Latinoamérica, los gamers tienen una afinidad altísima con medios que muchos daban por muertos, como la radio (¡136% de afinidad!). ¿Se imaginan? El mae que está en una partida intensa de Warzone probablemente también está escuchando su emisora de confianza. Lo mismo pasa con el cine. Esto nos dice que son consumidores de contenido en 360 grados, que saltan de una plataforma a otra sin bronca. Pasan de una partida en la compu, a ver un video en YouTube (72% de uso), a chatear por WhatsApp (85%) y a scrollear en Instagram (65%). Son un público imposible de encasillar.
Al final, como dijo una de las jefas de Kantar, la vara ya no es solo cuánta gente juega, sino cómo la tecnología está cambiando las reglas del juego. La realidad virtual y la inteligencia artificial, que antes sonaban a ciencia ficción, ya están aquí y van a hacer que todo esto crezca todavía más. El gaming se convirtió en ese punto de encuentro donde cabemos todos: los hijos, los papás y los abuelos. La verdad, ¡qué carga ver cómo ha evolucionado todo este mundo, dejando de ser un pasatiempo de pocos para convertirse en una de las fuerzas culturales y económicas más importantes del país!
Ahora la pregunta del millón para el foro: ¿Se ven reflejados en estos números? ¿O sienten que el estudio se quedó corto en algo? ¡Cuenten qué están jugando y si de verdad andan con tanta harina como dice Kantar! Los leo.
Entonces, ¿quién es este gamer tico versión 2025? Olvídense de los estereotipos. El informe nos pinta un retrato súper diverso. Para empezar, la vara está casi pareja: 57% son hombres y 43% mujeres. ¡Casi mitad y mitad! Pero lo que de verdad vuela la cabeza es la edad. Un 36% son de la Generación Z, lo cual tiene lógica, pero un 34% son Millennials. O sea, gente que ya paga recibos, tiene brete y probablemente sufre de dolores de espalda. Y agárrense, porque casi un 20% son Generación X y casi un 10% son Baby Boomers. Sí, leyó bien. Hay tatas y hasta abuelos dándole al control, demostrando que el gaming dejó de ser un asunto de edad para convertirse en un lenguaje universal. La mayoría, un 40%, juega en el celular, lo que demuestra que la puerta de entrada a este mundo ya no es un chunche carísimo, sino el mismo aparato que usamos para ver memes y chatear por WhatsApp.
Ahora, vamos a lo que importa: la harina. Aquí es donde la cosa se pone seria. El estudio revela que los gamers no solo juegan, sino que son un motor de consumo digital. Por ejemplo, un 37% de ellos "pagaría lo que fuera por un dispositivo electrónico que realmente quisiera", comparado con un 30% del resto de la población. No andan con pichicaterías si se trata de tener el mejor chereque. Además, un 41% se siente "seguro financieramente", versus un 35% del total. ¿Traducción? Tienen más confianza en su billetera y están más dispuestos a gastar. ¡Qué chiva! Esto rompe por completo esa idea de que los videojuegos son una pérdida de tiempo y plata. Todo lo contrario: son una comunidad activa, con poder adquisitivo y que ve en la tecnología una inversión, no un gasto.
Y aquí es donde el despiche de estereotipos se termina de armar. Uno pensaría que esta gente vive en una burbuja digital, desconectada de todo lo "viejo". Pues no. El estudio muestra que, a nivel de Latinoamérica, los gamers tienen una afinidad altísima con medios que muchos daban por muertos, como la radio (¡136% de afinidad!). ¿Se imaginan? El mae que está en una partida intensa de Warzone probablemente también está escuchando su emisora de confianza. Lo mismo pasa con el cine. Esto nos dice que son consumidores de contenido en 360 grados, que saltan de una plataforma a otra sin bronca. Pasan de una partida en la compu, a ver un video en YouTube (72% de uso), a chatear por WhatsApp (85%) y a scrollear en Instagram (65%). Son un público imposible de encasillar.
Al final, como dijo una de las jefas de Kantar, la vara ya no es solo cuánta gente juega, sino cómo la tecnología está cambiando las reglas del juego. La realidad virtual y la inteligencia artificial, que antes sonaban a ciencia ficción, ya están aquí y van a hacer que todo esto crezca todavía más. El gaming se convirtió en ese punto de encuentro donde cabemos todos: los hijos, los papás y los abuelos. La verdad, ¡qué carga ver cómo ha evolucionado todo este mundo, dejando de ser un pasatiempo de pocos para convertirse en una de las fuerzas culturales y económicas más importantes del país!
Ahora la pregunta del millón para el foro: ¿Se ven reflejados en estos números? ¿O sienten que el estudio se quedó corto en algo? ¡Cuenten qué están jugando y si de verdad andan con tanta harina como dice Kantar! Los leo.