¡Agarrate, que llegó la movida! El Deportivo Saprissa tiene nuevo mandamás, y no cualquiera. Dicen que es el doctorado de Harvard, un tipo que viene con pinta de cambiarle la cara al Monstruo desde arriba. Después de 14 años con Don Juan Carlos Rojas al frente, la afición está brincando como saltamontes esperando ver qué nos trae este nuevo jefe.
Rojas, como bien saben, le dio un respiro financiero al club y acumuló hartas copas, nadie va a negar eso. Pero ya se iba haciendo costumbre su estilo, y parece que la directiva sintió que necesitaba un soplo de aire fresco, alguien que le meta tecnología y visión global al tema. Con la venta de sus acciones, dejó el puesto abierto, y vaya si se esforzaron en encontrar a alguien que cumpla con las expectativas… ¡y vaya si encontraron!
Roberto Artavia, el nombre que retumba en los corredores de Tibás. No es un simple vendedor de humo, amigos. Este mae tiene credenciales que dan miedo: doctor en Estrategia por Harvard, MBA del Incae, e ingeniero naval graduado en Nueva York. Imaginen la mezcla de cerebro frío, visión empresarial y hasta un poquito de espíritu marítimo – porque ahí se supone que aprendieron a navegar en aguas turbulentas, ¿no?
Y ni hablar de su experiencia, ¡una barbaridad! Lo han buscado gobiernos y empresas de más de 30 países para que les ponga orden en las cuentas y les enseñe cómo crecer. Eso significa que el Saprissa podría estar a punto de recibir una buena dosis de modernización, tanto en la parte comercial como en la internacionalización de la marca. Ya se imaginan, buscando patrocinios en Europa, vendiendo camisetas en Asia... ¡el mundo es grande!
Pero ojo, que Artavia no solo llegó con títulos bonitos colgados. La dirigencia insistió mucho en recalcar que él es pura sangre morada, un fanático desde chamaco. Que entiende la idiosincrasia del equipo, la pasión de la afición, y que sabe lo que significa llevar el escudo en el pecho. Porque al final del día, aunque tenga el cerebro de un científico, tiene el corazón de un saprissista.
Entonces, ¿qué podemos esperar del Saprissa con Artavia al mando? Pues hablan de infraestructura, de mejorar el estadio y el centro de entrenamiento, de convertirlo en un complejo moderno y atractivo. También quieren meterle mano a la tecnología, usar datos y análisis para encontrar los mejores jugadores, optimizar el rendimiento físico y mejorar la experiencia de los hinchas. ¡Hasta dicen que quieren hacer alianzas con equipos europeos para poder exportar talento!
Dejar atrás la gestión más pragmática de Rojas y entrar a la era de la estrategia global de Artavia es un cambio significativo. La barra, como siempre, está expectante. Quieren ver resultados, claro, pero también quieren sentir que el equipo mantiene viva su esencia, su garra, su orgullo. Quiere la copa 40, y pronto. Ese es el mensaje que le transmitió la hinchada durante su presentación.
Ahora bien, con todo este revuelo, surge la pregunta: ¿Será suficiente con un doctorado de Harvard y una visión global para devolverle al Saprissa el protagonismo en Sudamérica, o necesitamos algo más, quizás un poco de magia pura saprissista? ¿Creen que Artavia podrá equilibrar la frialdad de los números con la pasión desbordada que caracteriza a nuestra afición? ¡Compárteme tu opinión en el foro!
Rojas, como bien saben, le dio un respiro financiero al club y acumuló hartas copas, nadie va a negar eso. Pero ya se iba haciendo costumbre su estilo, y parece que la directiva sintió que necesitaba un soplo de aire fresco, alguien que le meta tecnología y visión global al tema. Con la venta de sus acciones, dejó el puesto abierto, y vaya si se esforzaron en encontrar a alguien que cumpla con las expectativas… ¡y vaya si encontraron!
Roberto Artavia, el nombre que retumba en los corredores de Tibás. No es un simple vendedor de humo, amigos. Este mae tiene credenciales que dan miedo: doctor en Estrategia por Harvard, MBA del Incae, e ingeniero naval graduado en Nueva York. Imaginen la mezcla de cerebro frío, visión empresarial y hasta un poquito de espíritu marítimo – porque ahí se supone que aprendieron a navegar en aguas turbulentas, ¿no?
Y ni hablar de su experiencia, ¡una barbaridad! Lo han buscado gobiernos y empresas de más de 30 países para que les ponga orden en las cuentas y les enseñe cómo crecer. Eso significa que el Saprissa podría estar a punto de recibir una buena dosis de modernización, tanto en la parte comercial como en la internacionalización de la marca. Ya se imaginan, buscando patrocinios en Europa, vendiendo camisetas en Asia... ¡el mundo es grande!
Pero ojo, que Artavia no solo llegó con títulos bonitos colgados. La dirigencia insistió mucho en recalcar que él es pura sangre morada, un fanático desde chamaco. Que entiende la idiosincrasia del equipo, la pasión de la afición, y que sabe lo que significa llevar el escudo en el pecho. Porque al final del día, aunque tenga el cerebro de un científico, tiene el corazón de un saprissista.
Entonces, ¿qué podemos esperar del Saprissa con Artavia al mando? Pues hablan de infraestructura, de mejorar el estadio y el centro de entrenamiento, de convertirlo en un complejo moderno y atractivo. También quieren meterle mano a la tecnología, usar datos y análisis para encontrar los mejores jugadores, optimizar el rendimiento físico y mejorar la experiencia de los hinchas. ¡Hasta dicen que quieren hacer alianzas con equipos europeos para poder exportar talento!
Dejar atrás la gestión más pragmática de Rojas y entrar a la era de la estrategia global de Artavia es un cambio significativo. La barra, como siempre, está expectante. Quieren ver resultados, claro, pero también quieren sentir que el equipo mantiene viva su esencia, su garra, su orgullo. Quiere la copa 40, y pronto. Ese es el mensaje que le transmitió la hinchada durante su presentación.
Ahora bien, con todo este revuelo, surge la pregunta: ¿Será suficiente con un doctorado de Harvard y una visión global para devolverle al Saprissa el protagonismo en Sudamérica, o necesitamos algo más, quizás un poco de magia pura saprissista? ¿Creen que Artavia podrá equilibrar la frialdad de los números con la pasión desbordada que caracteriza a nuestra afición? ¡Compárteme tu opinión en el foro!