¡Ay, mae! Qué rollo más pesado el que está viviendo Álvaro Ramos y su familia. Resulta que después de un escándalo mediático considerable, el Patronato Nacional de la Infancia (PANI) cerró el expediente abierto por unas declaraciones espontáneas que hizo su hija Mariana en un acto político reciente. Un brete esto, porque pinta a que el asunto no quedó así.
Todo comenzó cuando Mariana, aparentemente sin mucha conciencia de la magnitud del momento, tocó temas relacionados con el actual presidente, Don Rodrigo Chaves. Inmediatamente, el PANI se puso las pilas y abrió un expediente para investigar si existía alguna afectación al bienestar emocional de la menor. Ramos siempre ha sido claro en que su hija expresaba libremente sus opiniones, pero la reacción del Estado fue… ¡uff!, qué torta.
“El mes pasado la mayor Mariana (su hija mayor) dio un discurso espontáneo que incomodó al poder y el poder reaccionó de la manera que todo padre mal teme, tratando de callar a esa niña, tratando de intimidar a mi hija”, lamentó Ramos en un video que compartió en sus redes sociales. Uno entiende la preocupación de cualquier papá, pero vaya, que se siente la tensión en sus palabras. Esto no es juego limpio, diay.
Pero la cosa no terminó ahí. Ramos también apuntó directamente a ciertos sectores del gobierno, acusándolos de usar el PANI como herramienta de persecución política. “No señalo a los profesionales que tuvieron que cumplir con su trabajo, pero sí señalo a aquellos que creen que el poder se puede usar para perseguir a la gente... de verdad no se vale, no es justo, no lo vamos a permitir más”. Bronca clara, pues, con quien tenga la mano larga en este caso.
Y es que varios diputados de la oposición, incluyendo figuras prominentes de Liberación Nacional, Frente Amplio, PUSC, Nueva República e incluso algunos independientes, saltaron rápidamente a defender a la familia Ramos, criticando la supuesta instrumentalización del PANI. Incluso hubo voces que acusaron a la presidenta de la institución, Kennly Garza, de estar involucrada en una trama para perjudicar al aspirante presidencial.
La controversia llegó al Congreso, donde los legisladores opositores exigieron transparencia y rendición de cuentas por parte del PANI. Se habló de posibles investigaciones internas y hasta de mociones para destituir a la presidenta Garza. Aunque la candidata de Pueblo Soberano, Laura Fernández, guardó silencio al respecto, la presión pública seguía creciendo. Parecía que este tema iba a escalar a niveles estratosféricos, pero de repente, el PANI cerró el expediente.
“Quedó una herida en Mariana, no es justo,” enfatizó Ramos. “Se sembró el miedo en familias que ahora dicen: ¿nuestros hijos pueden opinar con libertad o no?”. Ese es el punto clave, ¿no? Que los niños puedan expresar sus ideas sin temor a represalias. Ramos prometió que, de llegar al gobierno, evitará a toda costa que situaciones como esta se repitan. Además, aprovechó para agradecer a las miles de personas que mostraron su solidaridad con su familia durante este difícil momento. Una muestra de que todavía hay corazón en este país.
Con todo esto, uno se queda pensando: ¿Es justo que se juzgue a un niño por sus opiniones políticas? ¿Estamos creando un ambiente de miedo donde los jóvenes tienen que autocensurarse para evitar problemas? ¿Ustedes qué piensan, colegas del foro?
Todo comenzó cuando Mariana, aparentemente sin mucha conciencia de la magnitud del momento, tocó temas relacionados con el actual presidente, Don Rodrigo Chaves. Inmediatamente, el PANI se puso las pilas y abrió un expediente para investigar si existía alguna afectación al bienestar emocional de la menor. Ramos siempre ha sido claro en que su hija expresaba libremente sus opiniones, pero la reacción del Estado fue… ¡uff!, qué torta.
“El mes pasado la mayor Mariana (su hija mayor) dio un discurso espontáneo que incomodó al poder y el poder reaccionó de la manera que todo padre mal teme, tratando de callar a esa niña, tratando de intimidar a mi hija”, lamentó Ramos en un video que compartió en sus redes sociales. Uno entiende la preocupación de cualquier papá, pero vaya, que se siente la tensión en sus palabras. Esto no es juego limpio, diay.
Pero la cosa no terminó ahí. Ramos también apuntó directamente a ciertos sectores del gobierno, acusándolos de usar el PANI como herramienta de persecución política. “No señalo a los profesionales que tuvieron que cumplir con su trabajo, pero sí señalo a aquellos que creen que el poder se puede usar para perseguir a la gente... de verdad no se vale, no es justo, no lo vamos a permitir más”. Bronca clara, pues, con quien tenga la mano larga en este caso.
Y es que varios diputados de la oposición, incluyendo figuras prominentes de Liberación Nacional, Frente Amplio, PUSC, Nueva República e incluso algunos independientes, saltaron rápidamente a defender a la familia Ramos, criticando la supuesta instrumentalización del PANI. Incluso hubo voces que acusaron a la presidenta de la institución, Kennly Garza, de estar involucrada en una trama para perjudicar al aspirante presidencial.
La controversia llegó al Congreso, donde los legisladores opositores exigieron transparencia y rendición de cuentas por parte del PANI. Se habló de posibles investigaciones internas y hasta de mociones para destituir a la presidenta Garza. Aunque la candidata de Pueblo Soberano, Laura Fernández, guardó silencio al respecto, la presión pública seguía creciendo. Parecía que este tema iba a escalar a niveles estratosféricos, pero de repente, el PANI cerró el expediente.
“Quedó una herida en Mariana, no es justo,” enfatizó Ramos. “Se sembró el miedo en familias que ahora dicen: ¿nuestros hijos pueden opinar con libertad o no?”. Ese es el punto clave, ¿no? Que los niños puedan expresar sus ideas sin temor a represalias. Ramos prometió que, de llegar al gobierno, evitará a toda costa que situaciones como esta se repitan. Además, aprovechó para agradecer a las miles de personas que mostraron su solidaridad con su familia durante este difícil momento. Una muestra de que todavía hay corazón en este país.
Con todo esto, uno se queda pensando: ¿Es justo que se juzgue a un niño por sus opiniones políticas? ¿Estamos creando un ambiente de miedo donde los jóvenes tienen que autocensurarse para evitar problemas? ¿Ustedes qué piensan, colegas del foro?