¡Ay, Dios mío! Qué situación más pesada nos cayó encima, pura vida. Una familia de Cariari de Pococí, con cuatro angelitos pequeñas, se encuentra en la calle luego de que un incendio consumiera su hogar el lunes pasado. Entre llantos y desesperación, la señora Maciel Jiménez García busca apoyo para reconstruir sus vidas y darle techo a sus hijas, todas ellas menores de edad. Esto, mis amigos, es de corazón.
Según los relatos, el fuego inició la noche del 31 de diciembre, aparentemente provocado por individuos relacionados con la pareja de la señora Jiménez. Al parecer, hubo un altercado previo, y la situación escaló hasta este desenlace tan triste. Imagínense la bronca, estar así, sin nada. Un verdadero brete para esta familia, mángel. Lo peor es que ni siquiera andaban presentes cuando pasó el patatús, estaban visitando a parientes en Nicaragua, buscando mejorar un poco la situación económica. Eso sí les pegó duro, pobrecitas.
La señora Jiménez, quien se dedica exclusivamente al cuidado de sus retoños –de 12, 10, 9 y 5 años–, narró a CRHoy cómo recibió la terrible noticia. “Cuando me llamaron, pensé que era broma. Mi esposo estaba destrozado, tratando de organizar los bomberos y todo. Cuando regresamos vimos el humo y las cenizas, todo lo que teníamos se había ido”, lamentó con la voz quebrada. Ahora, entre la tristeza y la incertidumbre, buscan cómo seguir adelante y proveer para sus hijas.
El esposo de la señora Jiménez trabaja arduamente en la construcción, pero los ingresos apenas alcanzaban para cubrir los gastos básicos. Con la pérdida de su casa, también perdieron sus pertenencias, ropa, muebles, documentos... todo. Este es un golpe durísimo que los ha dejado totalmente vulnerables. Necesitan todo tipo de ayuda, desde alimentos y ropa hasta materiales para construir un nuevo hogar. ¡Qué pena!
Lo que resulta aún más preocupante es la presunta motivación detrás del incendio. Según testimonios, los responsables serían familiares cercanos de la pareja, específicamente un tío y algunos primos. Se dice que existían tensiones previas relacionadas con temas de herencia y propiedades. La cuñada de la señora Jiménez ya presentó la denuncia correspondiente ante el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), esperando que los culpables sean llevados ante la justicia y paguen por sus actos. Que les caiga toda la ley, diay.
La comunidad de Cariari de Pococí, conocida por su espíritu solidario, se ha movilizado para brindar apoyo a la familia afectada. Vecinos y organizaciones sociales han ofrecido alojamiento temporal, donaciones de alimentos y ropa, e incluso asistencia legal. Sin embargo, la necesidad es grande y se requiere un esfuerzo conjunto para garantizar que esta familia recupere la dignidad y pueda rehacer su vida. Estamos hablando de cuatro niños que necesitan sentir que tienen un lugar seguro donde vivir.
Para facilitar las donaciones, la familia ha habilitado un número de Sinpe Móvil: 6004-1169, a nombre de Julia del Carmen Medrano, suegra de Maciel Jiménez. Cualquier aporte, por pequeño que sea, será de gran ayuda. Recuérdenle a sus chinos que cualquier colilla cuenta. No hay que quedarse con los brazos cruzados, pura solidaridad. Recordemos siempre que somos ticos y nos apoyamos en los momentos difíciles. ¡Vamos a ayudarles, pura vida!
Es realmente desgarrador ver a una familia perderlo todo de esta manera. Ante esta tragedia, ¿qué medidas creen que debería tomar el gobierno para prevenir incidentes similares y proteger a familias vulnerables? ¿Consideran que el sistema judicial costarricense es suficiente para castigar a quienes cometen este tipo de actos terribles?
Según los relatos, el fuego inició la noche del 31 de diciembre, aparentemente provocado por individuos relacionados con la pareja de la señora Jiménez. Al parecer, hubo un altercado previo, y la situación escaló hasta este desenlace tan triste. Imagínense la bronca, estar así, sin nada. Un verdadero brete para esta familia, mángel. Lo peor es que ni siquiera andaban presentes cuando pasó el patatús, estaban visitando a parientes en Nicaragua, buscando mejorar un poco la situación económica. Eso sí les pegó duro, pobrecitas.
La señora Jiménez, quien se dedica exclusivamente al cuidado de sus retoños –de 12, 10, 9 y 5 años–, narró a CRHoy cómo recibió la terrible noticia. “Cuando me llamaron, pensé que era broma. Mi esposo estaba destrozado, tratando de organizar los bomberos y todo. Cuando regresamos vimos el humo y las cenizas, todo lo que teníamos se había ido”, lamentó con la voz quebrada. Ahora, entre la tristeza y la incertidumbre, buscan cómo seguir adelante y proveer para sus hijas.
El esposo de la señora Jiménez trabaja arduamente en la construcción, pero los ingresos apenas alcanzaban para cubrir los gastos básicos. Con la pérdida de su casa, también perdieron sus pertenencias, ropa, muebles, documentos... todo. Este es un golpe durísimo que los ha dejado totalmente vulnerables. Necesitan todo tipo de ayuda, desde alimentos y ropa hasta materiales para construir un nuevo hogar. ¡Qué pena!
Lo que resulta aún más preocupante es la presunta motivación detrás del incendio. Según testimonios, los responsables serían familiares cercanos de la pareja, específicamente un tío y algunos primos. Se dice que existían tensiones previas relacionadas con temas de herencia y propiedades. La cuñada de la señora Jiménez ya presentó la denuncia correspondiente ante el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), esperando que los culpables sean llevados ante la justicia y paguen por sus actos. Que les caiga toda la ley, diay.
La comunidad de Cariari de Pococí, conocida por su espíritu solidario, se ha movilizado para brindar apoyo a la familia afectada. Vecinos y organizaciones sociales han ofrecido alojamiento temporal, donaciones de alimentos y ropa, e incluso asistencia legal. Sin embargo, la necesidad es grande y se requiere un esfuerzo conjunto para garantizar que esta familia recupere la dignidad y pueda rehacer su vida. Estamos hablando de cuatro niños que necesitan sentir que tienen un lugar seguro donde vivir.
Para facilitar las donaciones, la familia ha habilitado un número de Sinpe Móvil: 6004-1169, a nombre de Julia del Carmen Medrano, suegra de Maciel Jiménez. Cualquier aporte, por pequeño que sea, será de gran ayuda. Recuérdenle a sus chinos que cualquier colilla cuenta. No hay que quedarse con los brazos cruzados, pura solidaridad. Recordemos siempre que somos ticos y nos apoyamos en los momentos difíciles. ¡Vamos a ayudarles, pura vida!
Es realmente desgarrador ver a una familia perderlo todo de esta manera. Ante esta tragedia, ¿qué medidas creen que debería tomar el gobierno para prevenir incidentes similares y proteger a familias vulnerables? ¿Consideran que el sistema judicial costarricense es suficiente para castigar a quienes cometen este tipo de actos terribles?