¡Ay, Dios mío, qué torta! Resulta que todavía hay un montón de gente en este país que se olvidó del marchamo. Sí, sí, ese papelito que te permite moverte por nuestras carreteras sin que te confisquen el carro y te dejen caminando como Judas. El INS lo confirmó ayer, más de 256 mil vehículos siguen sin ese distintivo, y eso no pinta bien para nadie, ni para el bolsillo de los dueños de carros ni para las arcas del Estado.
Y no es que estuviéramos viviendo en una burbuja estos últimos meses, ¿verdad, mae? Desde diciembre se estaba bombardeando con recordatorios, promociones, facilidades... ¡Hasta creímos que el INS se había vuelto benéfico! Pero la realidad nos golpea fuerte: la morosidad sigue siendo altísima, a pesar de que se hayan recolectado más de ¢292 mil millones con casi 1.6 millones de pagos. ¡Un buen brete de plata!, pero aún lejos de lo ideal.
Ahora, la cosa se pone seria porque entró en vigor el nuevo año y con él, la pesadilla de los recargos. Imagínate, desde las doce de la noche del primero de enero, el reloj empezó a correr para aquellos que no se pusieron al día. Sidney Valles, el jefe de Seguros del INS, no anduvo con rodeos: “Desde el primer segundo empezamos a calcular intereses”. O sea, que si pensabas esperar unos días más, ¡te equivocaste de matarile!
Vamos por partes para que lo entiendas bien, porque esto es más complicado que resolver el problema del tráfico en Santa Bárbara. Primero, el Seguro Obligatorio Automotor (SOA) se come los intereses diarios, calculados con la tasa básica pasiva más un cinco por ciento extra. Después, Hacienda entra al quite cobrando un ocho punto cuarenta y tres por ciento anual, pero ojo, también agregan un diez por ciento mensual de multa. ¡Eso ya empieza a doler en la cartera, chunche!
Y para rematar, si ya tenías multas pendientes, esas también se suman al festín de intereses, con un treinta y seis por ciento anual. ¡Qué sal! Te das cuenta que, aunque parezca poco, dejar el marchamo pendiente te puede salir más caro que comprarte un carro usado. Porque además de todo, corres el riesgo de que te decomisen el vehículo. Recuerda los artículos 146 y 151 de la Ley de Tránsito: ¡la policía tiene vía libre para llevarse tu carro al plantel del MOPT!
Pero espera, que la cosa no termina ahí. Circular sin marchamo es, legalmente hablando, circular sin seguro obligatorio. Si tienes un accidente mañana mismo, ¿quién va a cubrir los gastos médicos de los lesionados? Exactamente, tú. Y créeme, esos gastos pueden superar fácilmente los millones de colones. Así que, mejor ponte al día ahora que estás a tiempo, antes de que te encuentres con una demanda civil que te deje temblando.
Afortunadamente, el INS no te ha abandonado. Puedes pagar online a través de su página web o la app móvil, o buscar alguno de los más de dos mil doscientos recaudadores repartidos por todo el país: bancos, cooperativas, incluso algunos comercios. También puedes llamar al 800-MARCHAMO o al WhatsApp 2287-6100 si tienes alguna duda o necesitas ayuda. ¡No esperes a que te detengan en un reten, mi pana! El costo de regularizarte con unos pocos días de retraso es manejable; el de sacar el carro del plantel… ¡esa es otra historia!
Así que, dime, ¿tú ya pagaste el marchamo o sigues corriendo el riesgo de que te lo lleven al plantel? ¿Crees que el INS debería ser más flexible con los plazos de pago o deberíamos todos ser más responsables con nuestras obligaciones financieras?
Y no es que estuviéramos viviendo en una burbuja estos últimos meses, ¿verdad, mae? Desde diciembre se estaba bombardeando con recordatorios, promociones, facilidades... ¡Hasta creímos que el INS se había vuelto benéfico! Pero la realidad nos golpea fuerte: la morosidad sigue siendo altísima, a pesar de que se hayan recolectado más de ¢292 mil millones con casi 1.6 millones de pagos. ¡Un buen brete de plata!, pero aún lejos de lo ideal.
Ahora, la cosa se pone seria porque entró en vigor el nuevo año y con él, la pesadilla de los recargos. Imagínate, desde las doce de la noche del primero de enero, el reloj empezó a correr para aquellos que no se pusieron al día. Sidney Valles, el jefe de Seguros del INS, no anduvo con rodeos: “Desde el primer segundo empezamos a calcular intereses”. O sea, que si pensabas esperar unos días más, ¡te equivocaste de matarile!
Vamos por partes para que lo entiendas bien, porque esto es más complicado que resolver el problema del tráfico en Santa Bárbara. Primero, el Seguro Obligatorio Automotor (SOA) se come los intereses diarios, calculados con la tasa básica pasiva más un cinco por ciento extra. Después, Hacienda entra al quite cobrando un ocho punto cuarenta y tres por ciento anual, pero ojo, también agregan un diez por ciento mensual de multa. ¡Eso ya empieza a doler en la cartera, chunche!
Y para rematar, si ya tenías multas pendientes, esas también se suman al festín de intereses, con un treinta y seis por ciento anual. ¡Qué sal! Te das cuenta que, aunque parezca poco, dejar el marchamo pendiente te puede salir más caro que comprarte un carro usado. Porque además de todo, corres el riesgo de que te decomisen el vehículo. Recuerda los artículos 146 y 151 de la Ley de Tránsito: ¡la policía tiene vía libre para llevarse tu carro al plantel del MOPT!
Pero espera, que la cosa no termina ahí. Circular sin marchamo es, legalmente hablando, circular sin seguro obligatorio. Si tienes un accidente mañana mismo, ¿quién va a cubrir los gastos médicos de los lesionados? Exactamente, tú. Y créeme, esos gastos pueden superar fácilmente los millones de colones. Así que, mejor ponte al día ahora que estás a tiempo, antes de que te encuentres con una demanda civil que te deje temblando.
Afortunadamente, el INS no te ha abandonado. Puedes pagar online a través de su página web o la app móvil, o buscar alguno de los más de dos mil doscientos recaudadores repartidos por todo el país: bancos, cooperativas, incluso algunos comercios. También puedes llamar al 800-MARCHAMO o al WhatsApp 2287-6100 si tienes alguna duda o necesitas ayuda. ¡No esperes a que te detengan en un reten, mi pana! El costo de regularizarte con unos pocos días de retraso es manejable; el de sacar el carro del plantel… ¡esa es otra historia!
Así que, dime, ¿tú ya pagaste el marchamo o sigues corriendo el riesgo de que te lo lleven al plantel? ¿Crees que el INS debería ser más flexible con los plazos de pago o deberíamos todos ser más responsables con nuestras obligaciones financieras?