¡Ay, Dios mío, qué vara! Parece que todos andamos con el corazón a mil, corriendo detrás del billete y olvidándonos de lo más importante: nuestro coco. Las estadísticas de la Caja hablan claro: estamos que arden de ansiedad y depresión, y eso no es pa’ echarle risa.
Resulta que, según los números de la CCSS, desde 2019 hasta ahora, los días de incapacidad por ansiedad se dispararon un 152%. ¡Un 152%! Eso quiere decir que casi la mitad de nosotros estamos así, quejándose al médico porque no podemos ni salir de la cama. Y la depresión tampoco se queda atrás; aunque no creció tanto, igual va en aumento, lo que preocupa a los profesionales.
Todos los años, al llegar diciembre, nos ponemos a hacer listas de propósitos para el año siguiente: comprar un carro nuevo, irnos de vacaciones, aprender a tocar la guitarra… Pero, ¿cuándo pensamos en cuidar nuestra mente? Parece que el autocuidado se quedó allá atrás, olvidado en algún rincón del olvido, mientras seguimos corriendo como ratones buscando queso.
Aarón Ocampo, el profe de psicología de la UHispa, nos dice que hay que “volver a lo básico”. Eso sí, bien dicho. Que nos preguntemos cuánto tiempo le dedicamos a nuestros seres queridos, a nuestras familias, a disfrutar de las pequeñas cosas de la vida. Porque al final, ¿de qué sirve tener toda la plata del mundo si no tenemos con quién compartirla?
Y no es solamente cuestión de pasar más tiempo con la familia. También necesitamos descansar, dedicarle tiempo a nuestros hobbies, desconectar del celular y las redes sociales… ¡Eso sí es vivir! Imagínate, pasar horas mirando TikTok en vez de estar platicando con tus amigos o leyendo un buen libro. ¡Qué despiche!
Ocampo nos da unas cuantas ideas para empezar: reducir el uso del celular, cultivar nuestros pasiones, dormir bien, practicar meditación... Cosas sencillas, pero que pueden marcar una gran diferencia en nuestra salud mental. No es magia, ¡es sentido común!
Pero ojo, que no todas las crisis se solucionan con un poco de yoga y unas vacaciones. A veces, necesitamos ayuda profesional. Y eso no es nada malo, señores. Buscar terapia no es signo de debilidad, sino de valentía. Un psicólogo puede ayudarnos a entender qué nos está pasando, a desarrollar herramientas para enfrentar los problemas y a recuperar el control de nuestras vidas.
En fin, parece que la meta para el 2026 debería ser cuidarnos más, tanto por dentro como por fuera. Dejar de jalarse tantas tortas y empezar a vivir una vida más plena y feliz. Entonces, compas, díganme: ¿Cuál es el primer pequeño cambio que van a implementar este año para darle un respiro a su salud mental?
Resulta que, según los números de la CCSS, desde 2019 hasta ahora, los días de incapacidad por ansiedad se dispararon un 152%. ¡Un 152%! Eso quiere decir que casi la mitad de nosotros estamos así, quejándose al médico porque no podemos ni salir de la cama. Y la depresión tampoco se queda atrás; aunque no creció tanto, igual va en aumento, lo que preocupa a los profesionales.
Todos los años, al llegar diciembre, nos ponemos a hacer listas de propósitos para el año siguiente: comprar un carro nuevo, irnos de vacaciones, aprender a tocar la guitarra… Pero, ¿cuándo pensamos en cuidar nuestra mente? Parece que el autocuidado se quedó allá atrás, olvidado en algún rincón del olvido, mientras seguimos corriendo como ratones buscando queso.
Aarón Ocampo, el profe de psicología de la UHispa, nos dice que hay que “volver a lo básico”. Eso sí, bien dicho. Que nos preguntemos cuánto tiempo le dedicamos a nuestros seres queridos, a nuestras familias, a disfrutar de las pequeñas cosas de la vida. Porque al final, ¿de qué sirve tener toda la plata del mundo si no tenemos con quién compartirla?
Y no es solamente cuestión de pasar más tiempo con la familia. También necesitamos descansar, dedicarle tiempo a nuestros hobbies, desconectar del celular y las redes sociales… ¡Eso sí es vivir! Imagínate, pasar horas mirando TikTok en vez de estar platicando con tus amigos o leyendo un buen libro. ¡Qué despiche!
Ocampo nos da unas cuantas ideas para empezar: reducir el uso del celular, cultivar nuestros pasiones, dormir bien, practicar meditación... Cosas sencillas, pero que pueden marcar una gran diferencia en nuestra salud mental. No es magia, ¡es sentido común!
Pero ojo, que no todas las crisis se solucionan con un poco de yoga y unas vacaciones. A veces, necesitamos ayuda profesional. Y eso no es nada malo, señores. Buscar terapia no es signo de debilidad, sino de valentía. Un psicólogo puede ayudarnos a entender qué nos está pasando, a desarrollar herramientas para enfrentar los problemas y a recuperar el control de nuestras vidas.
En fin, parece que la meta para el 2026 debería ser cuidarnos más, tanto por dentro como por fuera. Dejar de jalarse tantas tortas y empezar a vivir una vida más plena y feliz. Entonces, compas, díganme: ¿Cuál es el primer pequeño cambio que van a implementar este año para darle un respiro a su salud mental?