¡Ay, Dios mío! Se armó un brete tremendo, pura polémica y ahora la Sala Cuarta de la Corte ha dicho ‘aquí no hay caso’ al intento del Presidente Chaves de andar haciendo campaña desde sus redes sociales. Parece que este hombre no aprende, diay. Le dijeron clarito que no puede meterse con la ley así nomás y que, durante estas fechas electorales, tendrá que aguantarse de mandar mensajes subliminales ni postear fotos de sus proyectos favoritos.
Todo empezó con la resolución 4190-E8-2025 del Tribunal Supremos de Elecciones (TSE), que puso candado a las instituciones públicas para que no anduvieran exaltando logros ni mostrando la carita de los jerarcas desde la convocatoria a elección hasta el día de los comicios. Esto incluía, y ahí radica la bronca, a las redes sociales y todas esas plataformas digitales donde hoy en día todos estamos pegados: Facebook, YouTube, X, TikTok... ¡todo! El TSE se mandó la media y decidió que esto ya no iba a pasar, ni aunque fuera gratis el mensaje.
El Gobierno, fiel a su estilo, se echó para atrás y acusó al TSE de estarle cambiando la ley como les daba la gana. Argumentaron que tienen un “deber ineludible” de rendir cuentas a la ciudadanía, un derecho sagrado, según ellos, que nadie les puede tocar. Pero la Sala Cuarta, con toda la calma del mundo, les respondió: 'Bueno, eso suena muy bonito, pero no es razón suficiente para ir contra la ley electoral'.
El magistrado Fernando Cruz Castro, quien redactó la sentencia Nº 34686 – 2025, fue directo al grano: la gestión del Ejecutivo era “manífestamente improcedente”. Les dejó bien claro que lo que realmente estaban buscando era tener poder absoluto para decir lo que quisieran, cuando quisieran, y que eso no iba a suceder en un país donde existen leyes y órganos independientes.
Ahora, expliquemos esto sencillo: la Sala dijo que el artículo 11 de la Constitución obliga a los funcionarios a rendir cuentas, pero eso no significa que tengan permiso para ignorar las reglas del juego durante las elecciones. Es como querer jugar un partido de fútbol y cambiar las reglas a mitad del segundo tiempo, ¡qué torta! Lo que quiere decir es que el TSE está en todo su derecho para poner límites a cómo se informa sobre la gestión pública durante este período crucial.
¿Y qué implica esto en la práctica? Pues que el Presidente Chaves y sus ministros tendrán que dejar de publicar videos de inauguraciones de obras públicas, evitar mostrar sus rostros en campañas encubiertas y abstenerse de hacer declaraciones que puedan interpretarse como propaganda gubernamental. En fin, tendrán que guardarle silencio a las redes sociales y esperar a que pasen las elecciones para volver a hablar, si es que quieren.
Claro que, como siempre, hay excepciones. La Sala aclaró que los funcionarios aún pueden atender preguntas de la prensa y participar en entrevistas. También pueden cumplir con sus obligaciones formales, como presentar informes a la Asamblea Legislativa o responder a situaciones de emergencia. Pero cualquier intento de utilizar las redes sociales para promocionar su gestión será castigado con toda la fuerza de la ley. ¡Ya verán si luego se quejan de que el TSE les está obstruyendo el trabajo!
Con esta decisión, la pelota queda en el techo del Presidente Chaves. Ahora tendrá que decidir si acepta la autoridad del TSE y respeta las normas democráticas, o si sigue insistiendo en su cruzada personal contra el órgano electoral. ¿Creen que finalmente va a entender que no está por encima de la ley, o seguirá generando controversia y poniendo en riesgo la transparencia del proceso electoral? ¡Déjennos saber su opinión en los comentarios!
Todo empezó con la resolución 4190-E8-2025 del Tribunal Supremos de Elecciones (TSE), que puso candado a las instituciones públicas para que no anduvieran exaltando logros ni mostrando la carita de los jerarcas desde la convocatoria a elección hasta el día de los comicios. Esto incluía, y ahí radica la bronca, a las redes sociales y todas esas plataformas digitales donde hoy en día todos estamos pegados: Facebook, YouTube, X, TikTok... ¡todo! El TSE se mandó la media y decidió que esto ya no iba a pasar, ni aunque fuera gratis el mensaje.
El Gobierno, fiel a su estilo, se echó para atrás y acusó al TSE de estarle cambiando la ley como les daba la gana. Argumentaron que tienen un “deber ineludible” de rendir cuentas a la ciudadanía, un derecho sagrado, según ellos, que nadie les puede tocar. Pero la Sala Cuarta, con toda la calma del mundo, les respondió: 'Bueno, eso suena muy bonito, pero no es razón suficiente para ir contra la ley electoral'.
El magistrado Fernando Cruz Castro, quien redactó la sentencia Nº 34686 – 2025, fue directo al grano: la gestión del Ejecutivo era “manífestamente improcedente”. Les dejó bien claro que lo que realmente estaban buscando era tener poder absoluto para decir lo que quisieran, cuando quisieran, y que eso no iba a suceder en un país donde existen leyes y órganos independientes.
Ahora, expliquemos esto sencillo: la Sala dijo que el artículo 11 de la Constitución obliga a los funcionarios a rendir cuentas, pero eso no significa que tengan permiso para ignorar las reglas del juego durante las elecciones. Es como querer jugar un partido de fútbol y cambiar las reglas a mitad del segundo tiempo, ¡qué torta! Lo que quiere decir es que el TSE está en todo su derecho para poner límites a cómo se informa sobre la gestión pública durante este período crucial.
¿Y qué implica esto en la práctica? Pues que el Presidente Chaves y sus ministros tendrán que dejar de publicar videos de inauguraciones de obras públicas, evitar mostrar sus rostros en campañas encubiertas y abstenerse de hacer declaraciones que puedan interpretarse como propaganda gubernamental. En fin, tendrán que guardarle silencio a las redes sociales y esperar a que pasen las elecciones para volver a hablar, si es que quieren.
Claro que, como siempre, hay excepciones. La Sala aclaró que los funcionarios aún pueden atender preguntas de la prensa y participar en entrevistas. También pueden cumplir con sus obligaciones formales, como presentar informes a la Asamblea Legislativa o responder a situaciones de emergencia. Pero cualquier intento de utilizar las redes sociales para promocionar su gestión será castigado con toda la fuerza de la ley. ¡Ya verán si luego se quejan de que el TSE les está obstruyendo el trabajo!
Con esta decisión, la pelota queda en el techo del Presidente Chaves. Ahora tendrá que decidir si acepta la autoridad del TSE y respeta las normas democráticas, o si sigue insistiendo en su cruzada personal contra el órgano electoral. ¿Creen que finalmente va a entender que no está por encima de la ley, o seguirá generando controversia y poniendo en riesgo la transparencia del proceso electoral? ¡Déjennos saber su opinión en los comentarios!