¡Ay, Dios mío! Quién lo diría, la Teletón 2025 llegando casi a su fin y la cosa sigue más apretada que un jequi en marea baja. Según los últimos datos, apenas hemos juntado 134 millones de colones, una suma que, aunque no está mal, se queda cortísima comparada con la ambiciosa meta de 600 millones. Esto significa que todavía hay un buen trecho por recorrer para poder darle al Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología Dr. Raúl Blanco Cervantes los recursos que necesita.
Como bien saben, este año la Teletón puso toda la carne al asador enfocándose en fortalecer las áreas de rehabilitación funcional y el hospital de día del mencionado centro médico. La justificación es más que válida: la población adulta mayor va creciendo a pasos agigantados, ¡y se proyecta que se duplique en los próximos 20 años! Así que la inversión es crucial para asegurar una atención digna y especializada para nuestros abuelos y abuelas.
Desde temprano, artistas nacionales e internacionales han estado sacando pecho, tratando de convencer a la gente de que haga un esfuerzo y contribuya. Vimos a Armando Infante meneándose, a D’Angeli cantando a full, a Hanna Rivas mostrando su talento... ¡hasta Wilmer Lozano se animó! Pero a pesar de tanto empeño, la cifra no despega. No sé ustedes, pero yo empecé a sentir un poquito de quéja, ¿verdad?
Los canales de donación siguen abiertos, así que todavía hay esperanza. Pueden mandar su granito de arena por medio de Sinpe Móvil, la página web ayudateleton.com, los códigos QR que andan por ahí o incluso por mensaje de texto. Dos mil colones, cinco mil, seis mil, diez mil… ¡cualquier ayuda cuenta! Piensen en nuestros ancianos, que necesitan cuidados especiales. No sean tiqueros, muchachos, ¡pongámonole corazón!
Y hablando de corazones, ¿quién se olvida de la lista interminable de artistas que se volcaron a apoyar la causa? Desde nacionales consagrados como Dani el Profe y Keyla Hernández hasta talentos emergentes como Show de Japón y Kavvo, pasando por estrellas internacionales como Lito Kyros y El Cata. Una verdadera exhibición de solidaridad, aunque lamentablemente, parece que no ha sido suficiente para alcanzar la meta.
Si analizamos la situación desde una perspectiva más fría, podríamos decir que la crisis económica que estamos viviendo en el país ha afectado la capacidad de muchas personas para contribuir. Además, quizás la publicidad no fue tan efectiva como se esperaba o la competencia con otras causas sociales también pudo haber jugado un papel importante. Lo cierto es que la meta se antoja difícil de alcanzar, y esto podría tener consecuencias negativas para el hospital y los pacientes.
Pero bueno, no todo está perdido. Todavía quedan unas cuantas horas antes de que termine la Teletón, y quién sabe, tal vez un último empujón pueda hacer la diferencia. Recordemos que la solidaridad del pueblo costarricense siempre ha sido admirable, y que juntos podemos lograr cosas increíbles. ¡Vamos a demostrarle al mundo que somos capaces de superar cualquier obstáculo!
Entonces, amigos, les dejo esta reflexión: considerando el panorama actual y los desafíos económicos que enfrentamos, ¿creen que la Teletón debería replantearse sus estrategias para futuras ediciones, buscando alternativas innovadoras para recaudar fondos y conectarse con la comunidad? O, ¿ustedes creen que simplemente debemos seguir haciendo lo mismo y confiar en que la generosidad del tico siempre prevalecerá?
Como bien saben, este año la Teletón puso toda la carne al asador enfocándose en fortalecer las áreas de rehabilitación funcional y el hospital de día del mencionado centro médico. La justificación es más que válida: la población adulta mayor va creciendo a pasos agigantados, ¡y se proyecta que se duplique en los próximos 20 años! Así que la inversión es crucial para asegurar una atención digna y especializada para nuestros abuelos y abuelas.
Desde temprano, artistas nacionales e internacionales han estado sacando pecho, tratando de convencer a la gente de que haga un esfuerzo y contribuya. Vimos a Armando Infante meneándose, a D’Angeli cantando a full, a Hanna Rivas mostrando su talento... ¡hasta Wilmer Lozano se animó! Pero a pesar de tanto empeño, la cifra no despega. No sé ustedes, pero yo empecé a sentir un poquito de quéja, ¿verdad?
Los canales de donación siguen abiertos, así que todavía hay esperanza. Pueden mandar su granito de arena por medio de Sinpe Móvil, la página web ayudateleton.com, los códigos QR que andan por ahí o incluso por mensaje de texto. Dos mil colones, cinco mil, seis mil, diez mil… ¡cualquier ayuda cuenta! Piensen en nuestros ancianos, que necesitan cuidados especiales. No sean tiqueros, muchachos, ¡pongámonole corazón!
Y hablando de corazones, ¿quién se olvida de la lista interminable de artistas que se volcaron a apoyar la causa? Desde nacionales consagrados como Dani el Profe y Keyla Hernández hasta talentos emergentes como Show de Japón y Kavvo, pasando por estrellas internacionales como Lito Kyros y El Cata. Una verdadera exhibición de solidaridad, aunque lamentablemente, parece que no ha sido suficiente para alcanzar la meta.
Si analizamos la situación desde una perspectiva más fría, podríamos decir que la crisis económica que estamos viviendo en el país ha afectado la capacidad de muchas personas para contribuir. Además, quizás la publicidad no fue tan efectiva como se esperaba o la competencia con otras causas sociales también pudo haber jugado un papel importante. Lo cierto es que la meta se antoja difícil de alcanzar, y esto podría tener consecuencias negativas para el hospital y los pacientes.
Pero bueno, no todo está perdido. Todavía quedan unas cuantas horas antes de que termine la Teletón, y quién sabe, tal vez un último empujón pueda hacer la diferencia. Recordemos que la solidaridad del pueblo costarricense siempre ha sido admirable, y que juntos podemos lograr cosas increíbles. ¡Vamos a demostrarle al mundo que somos capaces de superar cualquier obstáculo!
Entonces, amigos, les dejo esta reflexión: considerando el panorama actual y los desafíos económicos que enfrentamos, ¿creen que la Teletón debería replantearse sus estrategias para futuras ediciones, buscando alternativas innovadoras para recaudar fondos y conectarse con la comunidad? O, ¿ustedes creen que simplemente debemos seguir haciendo lo mismo y confiar en que la generosidad del tico siempre prevalecerá?