¡Ay, Dios mío! Un buen sustito nos cayó encima esta mañana. Pues resulta que la tierra se movió, sí señor, como quien dice, sacudiendo tranquilamente la Zona Sur. El Observatorio Volcanológico y Sismológico de Costa Rica (OVSICORI-UNA) tuvo que confirmarlo porque la gente ya estaba llamando a sus máes preguntando qué pasó, si era volcán, si era invasión extraterrestre... ¡Qué cosas!
Según los datos oficiales, el temblor se presentó puntualmente a las 6:31 a.m., justo cuando algunos empezaban a prepararle el café o estaban pensando en irle a buscar pan. No sé ustedes, pero yo me agarré el chunche para no caerme, jota. Ya saben cómo es esto, la vida nunca aburre por acá.
El reporte del OVSICORI indica que la magnitud del sismo fue de 4.5, lo cual, aunque suena a mucho, resultó ser bastante liviano, gracias a Dios. El epicentro se ubicó a unos 57.2 kilómetros al noroeste de San Pedrillo de Osa, en la provincia de Puntarenas. La profundidad, allá abajo en las entrañas de la tierra, fue de 15.84 kilómetros. ¡Uf, una vara profunda, diay!
En las redes sociales, la reacción fue rápida y variada. Algunos afirmaron sentirlo, describiéndolo como un movimiento “sumamente leve y rápido”. Otros juraban que no sintieron ni pizca, que seguro eran los vecinos moviendo muebles o algo así. Como siempre, hay de todo, ¿verdad, mae?
Esto nos recuerda, una vez más, que Costa Rica está ubicada en una zona de actividad sísmica considerable. Sí, somos parte de un anillo de fuego, y aunque eso a veces nos da un cosquilleo de miedo, también le da sabor a la vida. Además, estamos acostumbrados, somos aguantes, ¿qué le vamos a hacer?
Algunos expertos señalan que estos movimientos telúricos menores son frecuentes en nuestra geografía y suelen estar asociados con la dinámica de placas tectónicas que conforman la región. En otras palabras, la tierra se mueve pa' todos lados, y nosotros tenemos que aprender a bailar con ella. Aunque bueno, preferiría un baile más tranquilo, honestamente.
Es importante recordar que ante cualquier sismo, lo primero es mantener la calma y seguir las recomendaciones de las autoridades. Buscar refugio bajo mesas o marcos de puertas, alejarse de ventanas y objetos que puedan caerse, y estar atentos a la información oficial. ¡No vayas a ponerte a correr como loco por ahí, diay! Lo peor sería tropezarte y salir lastimado.
Y ahora, para dejar el tema del temblor un poquito más ligero, les pregunto: ¿Ustedes sienten estos temblores con frecuencia? ¿Creen que deberíamos empezar a invertir en casas antisísmicas con albercas y jacuzzi, o eso es llevarlo demasiado lejos? ¡Déjenme sus opiniones en los comentarios! Estoy ansioso por leerlas.
Según los datos oficiales, el temblor se presentó puntualmente a las 6:31 a.m., justo cuando algunos empezaban a prepararle el café o estaban pensando en irle a buscar pan. No sé ustedes, pero yo me agarré el chunche para no caerme, jota. Ya saben cómo es esto, la vida nunca aburre por acá.
El reporte del OVSICORI indica que la magnitud del sismo fue de 4.5, lo cual, aunque suena a mucho, resultó ser bastante liviano, gracias a Dios. El epicentro se ubicó a unos 57.2 kilómetros al noroeste de San Pedrillo de Osa, en la provincia de Puntarenas. La profundidad, allá abajo en las entrañas de la tierra, fue de 15.84 kilómetros. ¡Uf, una vara profunda, diay!
En las redes sociales, la reacción fue rápida y variada. Algunos afirmaron sentirlo, describiéndolo como un movimiento “sumamente leve y rápido”. Otros juraban que no sintieron ni pizca, que seguro eran los vecinos moviendo muebles o algo así. Como siempre, hay de todo, ¿verdad, mae?
Esto nos recuerda, una vez más, que Costa Rica está ubicada en una zona de actividad sísmica considerable. Sí, somos parte de un anillo de fuego, y aunque eso a veces nos da un cosquilleo de miedo, también le da sabor a la vida. Además, estamos acostumbrados, somos aguantes, ¿qué le vamos a hacer?
Algunos expertos señalan que estos movimientos telúricos menores son frecuentes en nuestra geografía y suelen estar asociados con la dinámica de placas tectónicas que conforman la región. En otras palabras, la tierra se mueve pa' todos lados, y nosotros tenemos que aprender a bailar con ella. Aunque bueno, preferiría un baile más tranquilo, honestamente.
Es importante recordar que ante cualquier sismo, lo primero es mantener la calma y seguir las recomendaciones de las autoridades. Buscar refugio bajo mesas o marcos de puertas, alejarse de ventanas y objetos que puedan caerse, y estar atentos a la información oficial. ¡No vayas a ponerte a correr como loco por ahí, diay! Lo peor sería tropezarte y salir lastimado.
Y ahora, para dejar el tema del temblor un poquito más ligero, les pregunto: ¿Ustedes sienten estos temblores con frecuencia? ¿Creen que deberíamos empezar a invertir en casas antisísmicas con albercas y jacuzzi, o eso es llevarlo demasiado lejos? ¡Déjenme sus opiniones en los comentarios! Estoy ansioso por leerlas.