¡Imagínate la movida, pura gente! Este domingo San José se convirtió en un verdadero festival de running con la realización de la Gran Maratón Costa Rica. Más de diez mil atletas, provenientes de veintisiete países diferentes, se lanzaron a las calles para demostrar su gallardía y, de paso, aportar un granito de arena para la recuperación del Parque Metropolitano La Sabana. ¡Qué vaina tan bonita!
Desde las cinco de la mañana, la capital amaneció llena de colores, música y una energía que te levantaba el ánimo al instante. No era cualquier carrera, diay, esto tenía un propósito noble: cada colón recaudado durante el evento se destinará directamente a la revitalización de La Sabana, nuestro pulmón verde. Una iniciativa que demuestra que el deporte puede ir mucho más allá de la competencia y convertirse en una herramienta poderosa para el bien común.
“Ver a tanta gente, representando a tantos lugares del mundo, corriendo juntos por una misma causa… eso es histórico para nosotros”, declaró Leonora Jiménez, productora general del evento, con evidente emoción. “Costa Rica ha demostrado que sabe organizar eventos de talla internacional, pero esta vez tuvimos algo extra: el apoyo masivo de la comunidad y la solidaridad de miles de personas”. De verdad, qué carga positiva se siente al ver este tipo de iniciativas.
Y hablando de resultados, pues ahí quedaron los campeones. En los dos kilómetros, Daniel Jesús Vargas Carvajal se llevó el premio grande con un tiempo impresionante de 5:12. Después, Kenneth Araya dominó los cinco kilómetros con 16:29, mientras que Ema Pacheco fue la más rápida entre las mujeres. En los diez kilómetros, Luis “Loco” Castro demostró porque le dicen así, cronometrando 34:27, seguido de cerca por José Luis Pirir, ambos mostrando un ritmo que hacía temblar hasta al suelo.
Pero la verdadera emoción llegó con la media maratón, donde los atletas internacionales mostraron su talento. Lorenzo Cajtunaj, representante de Guatemala, se impuso en la categoría masculina con un tiempo de 1:15:08, dejando atrás a Ángelo Olivo (Venezuela) y Pedro Chacón. En la rama femenina, Diana García brilló con 1:35:52, seguida por una larguísima lista de ticas que también dieron cátedra, incluyendo a Lorna Vargas, que cruzó la meta en un espectacular 1:35:00. ¡Se fajaron!
Y la prueba reina, los cuarenta y dos kilómetros, tuvo como protagonista a Juan Carlos Badilla, el puriscaleño que defendió con orgullo los colores nacionales y se consagró campeón con 2:32:07. Por parte de Panamá, Yennis Sanhouse se llevó la victoria femenina con un tiempo de 3:11:37, demostrando que el atletismo femenino está creciendo a pasos largos en toda Latinoamérica. Sin duda, un espectáculo para recordar, lleno de esfuerzo, dedicación y espíritu deportivo.
La organización del evento logró superar todas las expectativas, creando un ambiente familiar y seguro para todos los participantes. Hubo controles médicos en cada punto de la ruta, voluntarios apoyando en todo momento y una logística impecable que facilitó el desplazamiento de miles de personas. Ahora, el reto es utilizar esos fondos recaudados para devolverle a La Sabana la belleza y funcionalidad que merece, convirtiéndolo en un espacio de encuentro y recreación para todos los costarricenses. ¡Un brete de trabajo nos espera!
Con esta gran maratón, Costa Rica reafirma su compromiso con el deporte y con la sostenibilidad ambiental. Pero dime tú, ¿crees que iniciativas como esta podrían inspirar a otras empresas e instituciones a sumarse a causas sociales similares, o pensamos que esto es solo una moda pasajera?
Desde las cinco de la mañana, la capital amaneció llena de colores, música y una energía que te levantaba el ánimo al instante. No era cualquier carrera, diay, esto tenía un propósito noble: cada colón recaudado durante el evento se destinará directamente a la revitalización de La Sabana, nuestro pulmón verde. Una iniciativa que demuestra que el deporte puede ir mucho más allá de la competencia y convertirse en una herramienta poderosa para el bien común.
“Ver a tanta gente, representando a tantos lugares del mundo, corriendo juntos por una misma causa… eso es histórico para nosotros”, declaró Leonora Jiménez, productora general del evento, con evidente emoción. “Costa Rica ha demostrado que sabe organizar eventos de talla internacional, pero esta vez tuvimos algo extra: el apoyo masivo de la comunidad y la solidaridad de miles de personas”. De verdad, qué carga positiva se siente al ver este tipo de iniciativas.
Y hablando de resultados, pues ahí quedaron los campeones. En los dos kilómetros, Daniel Jesús Vargas Carvajal se llevó el premio grande con un tiempo impresionante de 5:12. Después, Kenneth Araya dominó los cinco kilómetros con 16:29, mientras que Ema Pacheco fue la más rápida entre las mujeres. En los diez kilómetros, Luis “Loco” Castro demostró porque le dicen así, cronometrando 34:27, seguido de cerca por José Luis Pirir, ambos mostrando un ritmo que hacía temblar hasta al suelo.
Pero la verdadera emoción llegó con la media maratón, donde los atletas internacionales mostraron su talento. Lorenzo Cajtunaj, representante de Guatemala, se impuso en la categoría masculina con un tiempo de 1:15:08, dejando atrás a Ángelo Olivo (Venezuela) y Pedro Chacón. En la rama femenina, Diana García brilló con 1:35:52, seguida por una larguísima lista de ticas que también dieron cátedra, incluyendo a Lorna Vargas, que cruzó la meta en un espectacular 1:35:00. ¡Se fajaron!
Y la prueba reina, los cuarenta y dos kilómetros, tuvo como protagonista a Juan Carlos Badilla, el puriscaleño que defendió con orgullo los colores nacionales y se consagró campeón con 2:32:07. Por parte de Panamá, Yennis Sanhouse se llevó la victoria femenina con un tiempo de 3:11:37, demostrando que el atletismo femenino está creciendo a pasos largos en toda Latinoamérica. Sin duda, un espectáculo para recordar, lleno de esfuerzo, dedicación y espíritu deportivo.
La organización del evento logró superar todas las expectativas, creando un ambiente familiar y seguro para todos los participantes. Hubo controles médicos en cada punto de la ruta, voluntarios apoyando en todo momento y una logística impecable que facilitó el desplazamiento de miles de personas. Ahora, el reto es utilizar esos fondos recaudados para devolverle a La Sabana la belleza y funcionalidad que merece, convirtiéndolo en un espacio de encuentro y recreación para todos los costarricenses. ¡Un brete de trabajo nos espera!
Con esta gran maratón, Costa Rica reafirma su compromiso con el deporte y con la sostenibilidad ambiental. Pero dime tú, ¿crees que iniciativas como esta podrían inspirar a otras empresas e instituciones a sumarse a causas sociales similares, o pensamos que esto es solo una moda pasajera?