¡Ay, Dios mío! Aquí vamos con otro bronco. Resulta que el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) anda revisando las cuentas del Partido Pueblo Soberano, porque parece que hubo un pequeño… digamos, “desajuste” con una donación de ¡diez millones de colones! ¿Se imaginan la lana? Eso da para unas buenas vacaciones en Guanacaste.
La movida es así: en el reporte de donantes apareció un tipo llamado Mario Antonio González, quien supuestamente aportó esos ¢10 palos a la campaña de Laura Fernández. Pero ojo, ahí viene el detalle: la cédula que usaron no es suya, ¡sino de una señora que vive tranquila en Rancho Redondo, Goicoechea! Una vecina cualquiera, sin saber que su documento estaba dando vueltas en asuntos políticos.
El TSE ya le avisó al partido para que arreglen la vaina, pensando que sería un simple error administrativo, un churrito. Pero cuando volvieron a mandar los documentos, ¡la misma incoherencia! Ahí entendimos que esto huele a gallina podrida, un brete. Parece que alguien no quería andar haciendo las cosas transparentes, diay.
CR Hoy, como buenos periodistas, sacó el tema a la luz pública el 29 de diciembre pasado. Ya saben cómo somos nosotros, siempre buscando la verdad, aunque nos costara el pellejo. El TSE confirmó que, efectivamente, hay inconsistencias. Según ellos, el Código Electoral (Ley n.° 8765) obliga a investigar estas situaciones y verificar que todo esté legal.
Vamos por partes: primero, Pueblo Soberano mandó su reporte financiero en octubre del 2025. Luego, enviaron información adicional. Ahí fue donde el Departamento de Financiamiento de Partidos Políticos descubrió varias cositas raras, no solo con la cédula de Don Mario, sino también con otra donación de una Karol Madrigal Jiménez, que aparecía registrada con ¢512.000. ¡Una torta de inconsistencias!
Lo más curioso es que, a pesar de que el TSE les advirtió, el partido insistió en mantener la misma cédula errónea para la donación de los diez millones. ¡No se achicaron! Esto activó una investigación administrativa preliminar, expediente n.° DFPP-EE-004-2025, para ver si hay juego sucio detrás, donaciones de gente que no debería o aportes realizados por interpósita persona. ¡Qué vareta!
La señora cuya cédula fue utilizada, Ana Yorleni Artavia Esquivel, andaba metida en la fabricación de ropa textil hasta el 2009, ganándose unos ¢75.000 a ¢100.000 mensuales en esa época. Ahora, según Hacienda, está morosa, no ha cumplido con sus obligaciones fiscales. En cuanto a los fondos, Rónald Chacón, jefe del departamento, dice que el partido no ha recibido préstamos formales de bancos o particulares, sino que se han financiado principalmente con certificados de cesión y donaciones. Qué junta.
Y para cerrar con broche de oro, resulta que Pueblo Soberano tampoco entregó a tiempo la información sobre la colocación de certificados de cesión por ¡¢453 millones! Un descuido, dicen... bueno, yo creo que algo más. Así que, queridos lectores, me pregunto: ¿creen que esto es un error administrativo, una equivocación honesta, o estamos frente a un caso de corrupción electoral? ¡Déjenme sus opiniones en el foro, quiero saber qué piensan ustedes!
La movida es así: en el reporte de donantes apareció un tipo llamado Mario Antonio González, quien supuestamente aportó esos ¢10 palos a la campaña de Laura Fernández. Pero ojo, ahí viene el detalle: la cédula que usaron no es suya, ¡sino de una señora que vive tranquila en Rancho Redondo, Goicoechea! Una vecina cualquiera, sin saber que su documento estaba dando vueltas en asuntos políticos.
El TSE ya le avisó al partido para que arreglen la vaina, pensando que sería un simple error administrativo, un churrito. Pero cuando volvieron a mandar los documentos, ¡la misma incoherencia! Ahí entendimos que esto huele a gallina podrida, un brete. Parece que alguien no quería andar haciendo las cosas transparentes, diay.
CR Hoy, como buenos periodistas, sacó el tema a la luz pública el 29 de diciembre pasado. Ya saben cómo somos nosotros, siempre buscando la verdad, aunque nos costara el pellejo. El TSE confirmó que, efectivamente, hay inconsistencias. Según ellos, el Código Electoral (Ley n.° 8765) obliga a investigar estas situaciones y verificar que todo esté legal.
Vamos por partes: primero, Pueblo Soberano mandó su reporte financiero en octubre del 2025. Luego, enviaron información adicional. Ahí fue donde el Departamento de Financiamiento de Partidos Políticos descubrió varias cositas raras, no solo con la cédula de Don Mario, sino también con otra donación de una Karol Madrigal Jiménez, que aparecía registrada con ¢512.000. ¡Una torta de inconsistencias!
Lo más curioso es que, a pesar de que el TSE les advirtió, el partido insistió en mantener la misma cédula errónea para la donación de los diez millones. ¡No se achicaron! Esto activó una investigación administrativa preliminar, expediente n.° DFPP-EE-004-2025, para ver si hay juego sucio detrás, donaciones de gente que no debería o aportes realizados por interpósita persona. ¡Qué vareta!
La señora cuya cédula fue utilizada, Ana Yorleni Artavia Esquivel, andaba metida en la fabricación de ropa textil hasta el 2009, ganándose unos ¢75.000 a ¢100.000 mensuales en esa época. Ahora, según Hacienda, está morosa, no ha cumplido con sus obligaciones fiscales. En cuanto a los fondos, Rónald Chacón, jefe del departamento, dice que el partido no ha recibido préstamos formales de bancos o particulares, sino que se han financiado principalmente con certificados de cesión y donaciones. Qué junta.
Y para cerrar con broche de oro, resulta que Pueblo Soberano tampoco entregó a tiempo la información sobre la colocación de certificados de cesión por ¡¢453 millones! Un descuido, dicen... bueno, yo creo que algo más. Así que, queridos lectores, me pregunto: ¿creen que esto es un error administrativo, una equivocación honesta, o estamos frente a un caso de corrupción electoral? ¡Déjenme sus opiniones en el foro, quiero saber qué piensan ustedes!