¡Ay, Dios mío, qué chivísima la noticia para nuestros bolsillos!
El dólar, ese cabezón que nos atormentaba, decidió darse una calmada y cayó a ¢487,26 esta semana, una cifra que no veíamos hace siglos, ¡casi como en mis tiempos de muchacha!
Según los datos del Banco Central, esto representa una caída de once colones en solo siete días. A ver, que nadie se haga ilusiones, porque como dice mi abu: “No hay que freír plantainitos con agua de jamaica”. Digo, la economía es como el clima, cambia más rápido que Tomás Huertas en medio de una tormenta.
Expertos explican que este alivio temporal se debe a varios factores, como la temporada turística que inyecta billetes verdes al país, la cosecha cafetalera dando sus frutos (literal), y hasta la liquidación de compromisos en las zonas francas. Vidal Villalobos, el asesor económico de Grupo Prival, lo pintó clarito: más turismo, más café, más mae pagando cuentas. Todo suma, ¿verdad?
Pero ojo, que Daniel Ortiz, economista de Cefsa, nos puso los pies en la tierra. Él advierte que este panorama podría cambiar pronto, especialmente si el Banco Central no le pone atención a la inflación. Aparentemente, están más preocupados por mantener el tipo de cambio alrededor de los ¢500, un brete que les complica la vida a muchos.
Y ni hablar de las casas cambiarias, esos oportunistas. Algunos te ofrecen comprar a ¢477, pero para venderte, ¡te piden ¢497! Un robo a mano armada, digo yo. Menos mal que aún quedan algunos lugares donde puedes respirar tranquilo y encontrar un buen cambio, aunque tienes que buscarlo como ajo en ayuno.
¿Recuerdan cuando el dólar andaba por las nubes, dando calambre a todos? Ni me lo cuento. Pensé que iba a tener que empezar a vender churros en la calle para llegar a fin de mes. Ahora, parece que la cosa se calma un poquito, pero siempre con la mosca detrás de la oreja, sabiendo que la economía puede dar bandazos en cualquier momento. Como dicen por Heredia: “Más vale pájaro en mano que ciento volando”.
En fin, este descenso del dólar es un respiro, sí señor, pero no hay que confiarse. ¿Ustedes creen que esta tendencia a la baja se mantendrá a largo plazo o es solo un espejismo ante la realidad económica de Costa Rica? ¡Déjenme sus opiniones en el foro, quiero saber qué piensa la gente!
El dólar, ese cabezón que nos atormentaba, decidió darse una calmada y cayó a ¢487,26 esta semana, una cifra que no veíamos hace siglos, ¡casi como en mis tiempos de muchacha!
Según los datos del Banco Central, esto representa una caída de once colones en solo siete días. A ver, que nadie se haga ilusiones, porque como dice mi abu: “No hay que freír plantainitos con agua de jamaica”. Digo, la economía es como el clima, cambia más rápido que Tomás Huertas en medio de una tormenta.
Expertos explican que este alivio temporal se debe a varios factores, como la temporada turística que inyecta billetes verdes al país, la cosecha cafetalera dando sus frutos (literal), y hasta la liquidación de compromisos en las zonas francas. Vidal Villalobos, el asesor económico de Grupo Prival, lo pintó clarito: más turismo, más café, más mae pagando cuentas. Todo suma, ¿verdad?
Pero ojo, que Daniel Ortiz, economista de Cefsa, nos puso los pies en la tierra. Él advierte que este panorama podría cambiar pronto, especialmente si el Banco Central no le pone atención a la inflación. Aparentemente, están más preocupados por mantener el tipo de cambio alrededor de los ¢500, un brete que les complica la vida a muchos.
Y ni hablar de las casas cambiarias, esos oportunistas. Algunos te ofrecen comprar a ¢477, pero para venderte, ¡te piden ¢497! Un robo a mano armada, digo yo. Menos mal que aún quedan algunos lugares donde puedes respirar tranquilo y encontrar un buen cambio, aunque tienes que buscarlo como ajo en ayuno.
¿Recuerdan cuando el dólar andaba por las nubes, dando calambre a todos? Ni me lo cuento. Pensé que iba a tener que empezar a vender churros en la calle para llegar a fin de mes. Ahora, parece que la cosa se calma un poquito, pero siempre con la mosca detrás de la oreja, sabiendo que la economía puede dar bandazos en cualquier momento. Como dicen por Heredia: “Más vale pájaro en mano que ciento volando”.
En fin, este descenso del dólar es un respiro, sí señor, pero no hay que confiarse. ¿Ustedes creen que esta tendencia a la baja se mantendrá a largo plazo o es solo un espejismo ante la realidad económica de Costa Rica? ¡Déjenme sus opiniones en el foro, quiero saber qué piensa la gente!