¡Cielos negros, pura vida! Aquí te explico el pincho, porque esto pinta feo. Resulta que los yanquis lanzaron una alerta bomba sobre Centroamérica y México, justo cuando estábamos pensando en dónde pasar las vacaciones de Semana Santa. La Administración Federal de Aviación (FAA) prácticamente nos puso en modo rojo, avisando que van a haber movimientos militares intensos en el aire por los próximos 60 días. No es broma, y aunque acá en Costa Rica somos tranquilos, hay que estar ojo avizor.
Todo esto viene después de que el Donald Trump, en un ataque de furia, juramentó que iba a meter la mano en territorio extranjero para darle duro a los cárteles. Ya saben cómo es él, de hablar así y actuar a veces peor. La idea es, según sus declaraciones, acabar con el trasiego de drogas, pero esto huele a sancocho podrido, porque implica una invasión a la soberanía de otros países, y eso nunca es bueno. El ultimátum es claro: si no le hacen caso, van a entrar a limpiar la casa, sin importarles quién salga lastimado.
Analíticamente hablando, esta advertencia significa que Trump pasó de amenazar a mover ficha. El aviso de la FAA menciona “situaciones potencialmente peligrosas” y problemas con el GPS, lo cual indica que van a estar usando tecnología moderna, drones, aviones espías, toda la onda para vigilar y, posiblemente, atacar. Además, no olvidemos que capturaron a Maduro y a su esposa en Nueva York, y eso le dio a Trump un empujón extra para seguir adelante con su plan de “limpiar” la región.
“Los cárteles están controlando México,” soltó Trump, justificando su decisión. Quiere repetir el supuesto éxito que tuvo con los ataques navales, donde dice que hundieron varias lanchas y agarraron a un montón de peces gordos. Pero aquí viene la gran preocupación: ¿hasta dónde va a llegar? ¿Se van a quedar solo con México o van a empezar a meterse en terrenos de Guatemala, Honduras, Nicaragua y nosotros?
Como periodistas, tenemos que analizar bien esta vainera. Aunque Costa Rica no tiene ejército (bendiciones), estamos justo en medio del camino, en este corredor geográfico que Trump convirtió en zona de guerra. La reacción de nuestros vecinos es reveladora. México, encabezado por Claudia Sheinbaum, está tratando de equilibrar la balanza entre defender su territorio y cooperar con los yanquis. Colombia, con Gustavo Petro, ha dado un giro radical, proponiendo ataques aéreos conjuntos contra el ELN, lo cual demuestra que la presión de Estados Unidos es enorme.
Esto también afecta directamente a nuestras industrias turística y aérea. La alerta de la FAA impacta vuelos cruciales para Panamá y Guayaquil, y para nosotros, que vivimos del turismo norteamericano, es un mazazo. Las aerolíneas tendrán que tomar precauciones extras, cambiar rutas o incluso cancelar algunos vuelos, lo que afectará la economía del país. Se avecinan tiempos difíciles, vamos a tener que apretarnos el cinturón, diay.
En resumen, la “guerra contra las drogas” ha tomado un rumbo peligroso. Por los próximos dos meses, los cielos de Centroamérica no serán los mismos. Veremos aeronaves militares surcando nuestros espacios aéreos, y tendremos que vivir con la incertidumbre de saber si esta situación se agravará aún más. La intervención estadounidense es un juego arriesgado, y las consecuencias podrían ser impredecibles, poniendo en riesgo la estabilidad de la región. Este brete nos toca vivirlo a nosotros, y esperemos que podamos superarlo con sabiduría y calma, como siempre hemos hecho.
Y tú, ¿qué opinas? ¿Crees que la intervención de Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico es necesaria, o es una violación inaceptable de la soberanía de los países latinoamericanos? Deja tu comentario abajo y cuéntame qué piensas de esta situación, ¡me interesa mucho conocer tu punto de vista!
Todo esto viene después de que el Donald Trump, en un ataque de furia, juramentó que iba a meter la mano en territorio extranjero para darle duro a los cárteles. Ya saben cómo es él, de hablar así y actuar a veces peor. La idea es, según sus declaraciones, acabar con el trasiego de drogas, pero esto huele a sancocho podrido, porque implica una invasión a la soberanía de otros países, y eso nunca es bueno. El ultimátum es claro: si no le hacen caso, van a entrar a limpiar la casa, sin importarles quién salga lastimado.
Analíticamente hablando, esta advertencia significa que Trump pasó de amenazar a mover ficha. El aviso de la FAA menciona “situaciones potencialmente peligrosas” y problemas con el GPS, lo cual indica que van a estar usando tecnología moderna, drones, aviones espías, toda la onda para vigilar y, posiblemente, atacar. Además, no olvidemos que capturaron a Maduro y a su esposa en Nueva York, y eso le dio a Trump un empujón extra para seguir adelante con su plan de “limpiar” la región.
“Los cárteles están controlando México,” soltó Trump, justificando su decisión. Quiere repetir el supuesto éxito que tuvo con los ataques navales, donde dice que hundieron varias lanchas y agarraron a un montón de peces gordos. Pero aquí viene la gran preocupación: ¿hasta dónde va a llegar? ¿Se van a quedar solo con México o van a empezar a meterse en terrenos de Guatemala, Honduras, Nicaragua y nosotros?
Como periodistas, tenemos que analizar bien esta vainera. Aunque Costa Rica no tiene ejército (bendiciones), estamos justo en medio del camino, en este corredor geográfico que Trump convirtió en zona de guerra. La reacción de nuestros vecinos es reveladora. México, encabezado por Claudia Sheinbaum, está tratando de equilibrar la balanza entre defender su territorio y cooperar con los yanquis. Colombia, con Gustavo Petro, ha dado un giro radical, proponiendo ataques aéreos conjuntos contra el ELN, lo cual demuestra que la presión de Estados Unidos es enorme.
Esto también afecta directamente a nuestras industrias turística y aérea. La alerta de la FAA impacta vuelos cruciales para Panamá y Guayaquil, y para nosotros, que vivimos del turismo norteamericano, es un mazazo. Las aerolíneas tendrán que tomar precauciones extras, cambiar rutas o incluso cancelar algunos vuelos, lo que afectará la economía del país. Se avecinan tiempos difíciles, vamos a tener que apretarnos el cinturón, diay.
En resumen, la “guerra contra las drogas” ha tomado un rumbo peligroso. Por los próximos dos meses, los cielos de Centroamérica no serán los mismos. Veremos aeronaves militares surcando nuestros espacios aéreos, y tendremos que vivir con la incertidumbre de saber si esta situación se agravará aún más. La intervención estadounidense es un juego arriesgado, y las consecuencias podrían ser impredecibles, poniendo en riesgo la estabilidad de la región. Este brete nos toca vivirlo a nosotros, y esperemos que podamos superarlo con sabiduría y calma, como siempre hemos hecho.
Y tú, ¿qué opinas? ¿Crees que la intervención de Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico es necesaria, o es una violación inaceptable de la soberanía de los países latinoamericanos? Deja tu comentario abajo y cuéntame qué piensas de esta situación, ¡me interesa mucho conocer tu punto de vista!