¡Ay, Dios mío! A poco ritmo vamos, pura marcha atrás parece. Los bancos, esos que siempre tienen la lengua larga cuando hay líos económicos, han soltado la bomba: el crédito está más caro que el peje y eso le está dando un buen golpe al empleo formal en Costa Rica. Y eso, mis queridos, no es pa’ echarle risa, porque afecta a todos nosotros.
Según la Asociación Bancaria Costarricense (ABC), la situación es preocupante. No es que la economía esté to’ parada, claro que no, pero el crecimiento se concentra en las zonas francas, esas que viven casi en otro planeta. El resto del país, donde vive la mayoría de nosotros, sigue arrastrando los pies, creciendo a paso de tortuga desde hace años. ¡Una pena, mándale!
Y qué pasa, se preguntarán ustedes. Pues que cuando producir y generar empleos formales se vuelve una torta, la gente se queda en la informalidad, donde nadie tiene seguridad ni beneficios. Eso, además, pega duro a la economía general, porque menos gente pagando impuestos significa menos plata pa' servicios públicos, escuelas, hospitales… ¡Un círculo vicioso, brete!
“Las empresas están atadas de manos”, dice Rodrigo Cubero, el asesor económico de la ABC. “Los costos de producción están por las nubes, las cargas patronales nos comen vivo, la infraestructura deja mucho que desear y hasta la educación no prepara a los muchachos para lo que realmente necesitamos en el mercado laboral”. ¡La junta!, parecen que estamos peleando contra molinos de viento.
Pero no todo está perdido, dicen los banqueros. Ellos tienen unas ideas claras de qué necesita hacer la próxima administración para sacar al país de este embrollo. Primero, bajar esos costos operativos que les están estrangulando a las empresas. Hablan de reducir las cargas patronales, abrir el mercado eléctrico a la producción privada y mejorar las carreteras y los puertos. ¡Si arreglaran las que ya tenemos sería oro!”, exclama uno de nuestros lectores en redes sociales.
Lo segundo, y esto es importantísimo, es ponerle freno a las distorsiones en el sistema financiero. Carguitas parafiscales, el famoso ‘peaje bancario’ y un encaje mínimo legal altísimo... ¡una maraña de cosas que elevan los costos del crédito y dificultan el acceso a la lana para quienes la necesitan! Dicen que bajar el encaje mínimo podría ayudar a liberar capital para prestarlo a las empresas y a los emprendedores.
Y hablando de dinero, ¿qué me cuentan? Porque la verdad, la cosa está dura pa’ muchos. Muchos trabajadores se ven obligados a aceptar trabajos informales, aunque sepan que pierden derechos y seguridad social. Otros simplemente no encuentran empleo, y ahí sí, se pone feo el panorama. Como decía mi abu, “cuando el río suena, agua lleva”… y ahora el río está haciendo un escándalo.
Entonces, aquí está la pregunta, mis queridos foreros: ¿Creen que las propuestas de la ABC son suficientes para reactivar la economía y generar empleo formal, o necesitamos soluciones más radicales? ¿Cuál creen que es el problema más urgente que enfrenta Costa Rica en materia económica?
Según la Asociación Bancaria Costarricense (ABC), la situación es preocupante. No es que la economía esté to’ parada, claro que no, pero el crecimiento se concentra en las zonas francas, esas que viven casi en otro planeta. El resto del país, donde vive la mayoría de nosotros, sigue arrastrando los pies, creciendo a paso de tortuga desde hace años. ¡Una pena, mándale!
Y qué pasa, se preguntarán ustedes. Pues que cuando producir y generar empleos formales se vuelve una torta, la gente se queda en la informalidad, donde nadie tiene seguridad ni beneficios. Eso, además, pega duro a la economía general, porque menos gente pagando impuestos significa menos plata pa' servicios públicos, escuelas, hospitales… ¡Un círculo vicioso, brete!
“Las empresas están atadas de manos”, dice Rodrigo Cubero, el asesor económico de la ABC. “Los costos de producción están por las nubes, las cargas patronales nos comen vivo, la infraestructura deja mucho que desear y hasta la educación no prepara a los muchachos para lo que realmente necesitamos en el mercado laboral”. ¡La junta!, parecen que estamos peleando contra molinos de viento.
Pero no todo está perdido, dicen los banqueros. Ellos tienen unas ideas claras de qué necesita hacer la próxima administración para sacar al país de este embrollo. Primero, bajar esos costos operativos que les están estrangulando a las empresas. Hablan de reducir las cargas patronales, abrir el mercado eléctrico a la producción privada y mejorar las carreteras y los puertos. ¡Si arreglaran las que ya tenemos sería oro!”, exclama uno de nuestros lectores en redes sociales.
Lo segundo, y esto es importantísimo, es ponerle freno a las distorsiones en el sistema financiero. Carguitas parafiscales, el famoso ‘peaje bancario’ y un encaje mínimo legal altísimo... ¡una maraña de cosas que elevan los costos del crédito y dificultan el acceso a la lana para quienes la necesitan! Dicen que bajar el encaje mínimo podría ayudar a liberar capital para prestarlo a las empresas y a los emprendedores.
Y hablando de dinero, ¿qué me cuentan? Porque la verdad, la cosa está dura pa’ muchos. Muchos trabajadores se ven obligados a aceptar trabajos informales, aunque sepan que pierden derechos y seguridad social. Otros simplemente no encuentran empleo, y ahí sí, se pone feo el panorama. Como decía mi abu, “cuando el río suena, agua lleva”… y ahora el río está haciendo un escándalo.
Entonces, aquí está la pregunta, mis queridos foreros: ¿Creen que las propuestas de la ABC son suficientes para reactivar la economía y generar empleo formal, o necesitamos soluciones más radicales? ¿Cuál creen que es el problema más urgente que enfrenta Costa Rica en materia económica?