¡Aguántense! Una movida fuerte sacudió la rotonda de San Sebastián en San José la noche anterior. La Policía Municipal de San José tuvo que desalojar a cerca de once personas que estaban viviendo ahí, improvisadamente, en medio del tráfico. Parece que la paciencia de los vecinos y la preocupación por la seguridad de los conductores llegaron al límite, y la Muni decidió actuar.
La cosa es que esa rotonda siempre ha sido un dolor de cabeza. Ya desde hace tiempo, la gente de la zona se quejaba de la presencia de personas adictas a las drogas que se habían instalado allí. No era precisamente un campamento turístico, digamos. Hubo varias intervenciones de la policía y cuadrillas municipales, pero parece que nunca terminaban de solucionar el problema, volviendo la situación a ser un brete constante.
Pero lo que realmente encendió las alarmas fue la aparición de los llamados 'quiebra ventanas'. Estos señores, o señoras, se dedican a aprovechar el embotellamiento en la Circunvalación para acercarse a los carros y romperles las ventanas para robar celulares, paquetes... hasta lo que pillan a mano. Unos matones, pa' ponerlo claro. El OIJ ya tenía registradas unas 25 denuncias entre noviembre y diciembre pasado, aunque seguramente hay muchas más que nadie reportó, porque, díganle a alguien, ¡qué pena!
Según Michael Soto, director interino del OIJ, la situación se aprovechaba del tráfico intenso generado por las obras en la Circunvalación. "Es pura oportunismo", comentó a los medios. "Estos tipos ven el embotellamiento como una oportunidad para acercarse a los vehículos y hacer sus fechorías." Entre las 6:00 p.m. y las 9:00 p.m., las denuncias se disparaban, especialmente los viernes y los miércoles. Vaya, parece que tienen horarios fijos, unos profesionales del hampa, ¿eh?
Marcelo Solano, jefe de la policía municipal, explicó que encontraron a las once personas “viviendo” en colchones y covachas en la rotonda. En videos que circularon en redes sociales, se puede ver cómo la policía y las cuadrillas de la Muni retiran las pertenencias de estas personas. Fotos y videos que ya dieron vuelta a todas partes, generando opiniones divididas. Algunos dicen que hicieron bien en desalojar a los infractores, otros cuestionan dónde van a parar ahora esas personas.
La verdad es que esto pinta para un problema social complejo. Desalojar a estas personas de la rotonda quizás alivie temporalmente el problema de la inseguridad vial, pero no soluciona la raíz del asunto. ¿Dónde irán estas once personas? ¿Cómo accederán a servicios básicos como alimentación, vivienda y atención médica? ¿Simplemente los estamos empujando a otro rincón de la ciudad para que el problema siga existiendo, solamente desplazado?
Y hablando de eso, este caso nos lleva a reflexionar sobre nuestra responsabilidad colectiva como sociedad costarricense. ¿Estamos haciendo lo suficiente para ayudar a las personas en situación de calle, para ofrecerles oportunidades reales de cambio? ¿Estamos abordando las causas profundas de la drogadicción y la pobreza que llevan a algunas personas a vivir en condiciones tan precarias? El tema es espinoso y requiere soluciones integrales que vayan más allá de un simple desalojo.
Ahora sí, digámoslo claro: Esta situación me dejó pensando… Con el aumento de la criminalidad en zonas de alto tráfico, ¿cree usted que el Gobierno debería invertir más recursos en mejorar la seguridad vial y proteger a los conductores, o deberíamos enfocarnos principalmente en brindar apoyo social y rehabilitación a las personas en situación de calle, o ambos, pero ¿cómo priorizamos este brete? ¡Déjenme saber qué piensan en los comentarios!
La cosa es que esa rotonda siempre ha sido un dolor de cabeza. Ya desde hace tiempo, la gente de la zona se quejaba de la presencia de personas adictas a las drogas que se habían instalado allí. No era precisamente un campamento turístico, digamos. Hubo varias intervenciones de la policía y cuadrillas municipales, pero parece que nunca terminaban de solucionar el problema, volviendo la situación a ser un brete constante.
Pero lo que realmente encendió las alarmas fue la aparición de los llamados 'quiebra ventanas'. Estos señores, o señoras, se dedican a aprovechar el embotellamiento en la Circunvalación para acercarse a los carros y romperles las ventanas para robar celulares, paquetes... hasta lo que pillan a mano. Unos matones, pa' ponerlo claro. El OIJ ya tenía registradas unas 25 denuncias entre noviembre y diciembre pasado, aunque seguramente hay muchas más que nadie reportó, porque, díganle a alguien, ¡qué pena!
Según Michael Soto, director interino del OIJ, la situación se aprovechaba del tráfico intenso generado por las obras en la Circunvalación. "Es pura oportunismo", comentó a los medios. "Estos tipos ven el embotellamiento como una oportunidad para acercarse a los vehículos y hacer sus fechorías." Entre las 6:00 p.m. y las 9:00 p.m., las denuncias se disparaban, especialmente los viernes y los miércoles. Vaya, parece que tienen horarios fijos, unos profesionales del hampa, ¿eh?
Marcelo Solano, jefe de la policía municipal, explicó que encontraron a las once personas “viviendo” en colchones y covachas en la rotonda. En videos que circularon en redes sociales, se puede ver cómo la policía y las cuadrillas de la Muni retiran las pertenencias de estas personas. Fotos y videos que ya dieron vuelta a todas partes, generando opiniones divididas. Algunos dicen que hicieron bien en desalojar a los infractores, otros cuestionan dónde van a parar ahora esas personas.
La verdad es que esto pinta para un problema social complejo. Desalojar a estas personas de la rotonda quizás alivie temporalmente el problema de la inseguridad vial, pero no soluciona la raíz del asunto. ¿Dónde irán estas once personas? ¿Cómo accederán a servicios básicos como alimentación, vivienda y atención médica? ¿Simplemente los estamos empujando a otro rincón de la ciudad para que el problema siga existiendo, solamente desplazado?
Y hablando de eso, este caso nos lleva a reflexionar sobre nuestra responsabilidad colectiva como sociedad costarricense. ¿Estamos haciendo lo suficiente para ayudar a las personas en situación de calle, para ofrecerles oportunidades reales de cambio? ¿Estamos abordando las causas profundas de la drogadicción y la pobreza que llevan a algunas personas a vivir en condiciones tan precarias? El tema es espinoso y requiere soluciones integrales que vayan más allá de un simple desalojo.
Ahora sí, digámoslo claro: Esta situación me dejó pensando… Con el aumento de la criminalidad en zonas de alto tráfico, ¿cree usted que el Gobierno debería invertir más recursos en mejorar la seguridad vial y proteger a los conductores, o deberíamos enfocarnos principalmente en brindar apoyo social y rehabilitación a las personas en situación de calle, o ambos, pero ¿cómo priorizamos este brete? ¡Déjenme saber qué piensan en los comentarios!