Bueno, pues llegó el tope. Después de tanto rollo, el Juzgado Concursal mandó a cerrar definitivamente las operaciones de Coopeservidores R.L. y Financiera Desyfin S.A., decretando la entrada en fase de liquidación. Esto significa que ya no hay vuelta atrás, muchachos, la cosa está seria.
Como muchos recuerdan, estas dos instituciones han estado metidas en un brete bastante complicado desde hace tiempo. El Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero (Conassif) ya había intentado hacer magia, devolviendo parte de los depósitos a los clientes afectados, pero quedó una pila de activos que no lograron vender ni transferir. Una verdadera maraña, diay.
Ahora, con esta decisión judicial, se busca convertir esos activos restantes –el qué queda, vamos– en efectivo para pagarle a los acreedores. Se va a seguir el orden de prioridades que marca la ley, claro, porque ahí no hay pierde, aunque la verdad, para muchos accionistas y ahorristas, esto pinta feo, bien salado, la verdad.
El próximo paso, como nos explican desde el Poder Judicial, es nombrar a los presidentes de las juntas liquidadoras. Luego vendrán otros miembros, y esas juntas serán las encargadas de organizar todo el proceso, comunicarle a la gente cómo presentar sus reclamos y asegurarse de que todo esté dentro de la ley. ¡Un chunche de papeleo, imagínate!
Pero aquí viene el detalle: según el Poder Judicial, este proceso va a ser lento, muy lento. Hay muchísima gente involucrada, los expedientes son una locura, y parece que las herramientas tecnológicas actuales no dan pa’ más. Han tenido que recurrir a revisar todo manualmente, ¡qué nivel de complejidad! Estiman que hasta febrero de 2026 estarán terminando con las notificaciones formales.
Entendemos que la gente está frustrada, que quiere respuestas rápidas, pero entre tanta burocracia y tantos trámites, esto lleva su tiempo. El Juzgado ha pedido paciencia y comprensión, porque andar haciendo las cosas rápido sin hacerlo bien sería meterse en otro lío peor. ¡No queremos que se vaya todo al traste!
La verdad es que este caso refleja muchas de las debilidades de nuestro sistema financiero, así como la importancia de supervisión constante y regulaciones claras. Veremos si de este debacle podemos aprender algo y evitar que situaciones similares se repitan en el futuro. Y hablando de eso, la economía nacional necesita un respiro urgente, porque la inflación sigue picando fuerte y el costo de vida está por las nubes. ¡Qué carga!
En fin, compañeros del Foro, me pregunto: ¿Creen que el Poder Judicial podrá llevar a cabo este proceso de liquidación de manera transparente y eficiente, o será otra oportunidad perdida para mejorar la confianza en nuestras instituciones? ¡Díganme qué piensan ustedes!
Como muchos recuerdan, estas dos instituciones han estado metidas en un brete bastante complicado desde hace tiempo. El Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero (Conassif) ya había intentado hacer magia, devolviendo parte de los depósitos a los clientes afectados, pero quedó una pila de activos que no lograron vender ni transferir. Una verdadera maraña, diay.
Ahora, con esta decisión judicial, se busca convertir esos activos restantes –el qué queda, vamos– en efectivo para pagarle a los acreedores. Se va a seguir el orden de prioridades que marca la ley, claro, porque ahí no hay pierde, aunque la verdad, para muchos accionistas y ahorristas, esto pinta feo, bien salado, la verdad.
El próximo paso, como nos explican desde el Poder Judicial, es nombrar a los presidentes de las juntas liquidadoras. Luego vendrán otros miembros, y esas juntas serán las encargadas de organizar todo el proceso, comunicarle a la gente cómo presentar sus reclamos y asegurarse de que todo esté dentro de la ley. ¡Un chunche de papeleo, imagínate!
Pero aquí viene el detalle: según el Poder Judicial, este proceso va a ser lento, muy lento. Hay muchísima gente involucrada, los expedientes son una locura, y parece que las herramientas tecnológicas actuales no dan pa’ más. Han tenido que recurrir a revisar todo manualmente, ¡qué nivel de complejidad! Estiman que hasta febrero de 2026 estarán terminando con las notificaciones formales.
Entendemos que la gente está frustrada, que quiere respuestas rápidas, pero entre tanta burocracia y tantos trámites, esto lleva su tiempo. El Juzgado ha pedido paciencia y comprensión, porque andar haciendo las cosas rápido sin hacerlo bien sería meterse en otro lío peor. ¡No queremos que se vaya todo al traste!
La verdad es que este caso refleja muchas de las debilidades de nuestro sistema financiero, así como la importancia de supervisión constante y regulaciones claras. Veremos si de este debacle podemos aprender algo y evitar que situaciones similares se repitan en el futuro. Y hablando de eso, la economía nacional necesita un respiro urgente, porque la inflación sigue picando fuerte y el costo de vida está por las nubes. ¡Qué carga!
En fin, compañeros del Foro, me pregunto: ¿Creen que el Poder Judicial podrá llevar a cabo este proceso de liquidación de manera transparente y eficiente, o será otra oportunidad perdida para mejorar la confianza en nuestras instituciones? ¡Díganme qué piensan ustedes!