¡Dey! Aquí estamos, fresquitas de la entrevista de Eli Feinzaig en El Observador. El mae este llegó pa' darle vuelta al plato, hablando claro y sin pelos en la lengua sobre cómo piensa rescatar a Costa Rica de este brete en el que nos tenemos metido. No se crean lo que dicen por ahí, porque el tipo se puso a responder preguntas que ni imaginaban, incluyendo unas directas de un invitado sorpresa – ¡Peláez, el mismo! – que lo sacaron un poquito de su rollo de político correcto.
Feinzaig empezó soltando que su consigna “vivir sin miedo” va en serio. No es solamente un letrero bonito pa’ la campaña, sino que realmente cree que podemos recuperar nuestros barrios y calles, que ya parecen territorios peligrosos. Quiere que volvamos a sentirnos tranquilos caminando a cualquier hora, que los jóvenes puedan empezar negocios sin tener que preocuparse si les van a robar el chunche. Y eso, señores, es algo que le importa a mucha gente, yo inclusive.
En lo económico, el mae propone una reforma tributaria que suena casi demasiado ambiciosa, pero miren, tiene lógica. Dice que simplificar el sistema a solo 15 impuestos podría liberar una lana tremenda para combatir la evasión, que es otra vara que nos está matando. Imagínense, si pudiéramos echarle ganas a perseguir a los que no pagan, podríamos aliviar la carga sobre las pymes y las empresas que sí cumplen, sin necesidad de andar pegándole al pueblo trabajador. ¿Será posible? Bueno, ahí hay que estar pendientes, pero suena interesante, díganme.
Ahora, hablemos de las cargas sociales. Este tema es un dolor de cabeza pa’ todos. Feinzaig reconoce que la Caja tiene su propia dinámica y que él no puede ir mandando, pero dice que hay que sentarse a dialogar y ver cómo se pueden bajar estos costos que ahogan a las empresas y les dificultan crear empleos dignos. Quiere formalizar más trabajo, que haya más gente cotizando y así asegurar la sostenibilidad de la Caja, porque sino, ¡qué despiche!
Una de las cosas que me llamó la atención fue cómo defendió el diálogo en la Asamblea Legislativa. Dice que su bancada, siendo la más chiquita, ha logrado impulsar varias leyes gracias a la negociación. Claro que luego echó tierra al gobierno de Chaves, diciendo que su estilo es confrontativo y que no respeta a las instituciones. Esto del choque constante entre el Poder Ejecutivo y la Asamblea nos tiene arrastrando los pies, y es hora de que alguien empiece a buscar soluciones en vez de andar buscando quién tiene la culpa.
El mae también se dio mañosas y admitió que hubo fallas en la selección de candidatos legislativos del PLP. Un mea culpa que, aunque tardío, demuestra que sabe reconocer sus errores. La verdad es que la fragmentación interna de partidos políticos siempre es un problema, porque termina afectando al país entero y dificultando la toma de decisiones. Ya sabemos cómo anda la cosa: cada quien buscando su provecho y dejando de lado el bienestar general.
Y entonces apareció Peláez, preguntándole si Feinzaig vive desconectado de las dificultades del pueblo. Ahí el candidato se destapó un poco y contó historias personales de momentos difíciles, de desempleo, de quiebras, de tener que lidiar con trámites burocráticos interminables. Eso humanizó un poco la figura del político, demostrando que no es solamente un académico frío y calculador, sino que también ha sufrido como nosotros. Relató que su visión liberal no nació en una torre de marfil, sino directamente de haber vivido esas experiencias.
Bueno, ahora les dejo una pregunta pa’ que se animen a opinar: considerando las propuestas de Feinzaig, y teniendo en cuenta la realidad económica y social de Costa Rica, ¿cree usted que es realmente viable simplificar el sistema tributario a solo 15 impuestos y reducir las cargas sociales sin poner en riesgo la sostenibilidad del Estado? ¡Déjenme sus comentarios!
Feinzaig empezó soltando que su consigna “vivir sin miedo” va en serio. No es solamente un letrero bonito pa’ la campaña, sino que realmente cree que podemos recuperar nuestros barrios y calles, que ya parecen territorios peligrosos. Quiere que volvamos a sentirnos tranquilos caminando a cualquier hora, que los jóvenes puedan empezar negocios sin tener que preocuparse si les van a robar el chunche. Y eso, señores, es algo que le importa a mucha gente, yo inclusive.
En lo económico, el mae propone una reforma tributaria que suena casi demasiado ambiciosa, pero miren, tiene lógica. Dice que simplificar el sistema a solo 15 impuestos podría liberar una lana tremenda para combatir la evasión, que es otra vara que nos está matando. Imagínense, si pudiéramos echarle ganas a perseguir a los que no pagan, podríamos aliviar la carga sobre las pymes y las empresas que sí cumplen, sin necesidad de andar pegándole al pueblo trabajador. ¿Será posible? Bueno, ahí hay que estar pendientes, pero suena interesante, díganme.
Ahora, hablemos de las cargas sociales. Este tema es un dolor de cabeza pa’ todos. Feinzaig reconoce que la Caja tiene su propia dinámica y que él no puede ir mandando, pero dice que hay que sentarse a dialogar y ver cómo se pueden bajar estos costos que ahogan a las empresas y les dificultan crear empleos dignos. Quiere formalizar más trabajo, que haya más gente cotizando y así asegurar la sostenibilidad de la Caja, porque sino, ¡qué despiche!
Una de las cosas que me llamó la atención fue cómo defendió el diálogo en la Asamblea Legislativa. Dice que su bancada, siendo la más chiquita, ha logrado impulsar varias leyes gracias a la negociación. Claro que luego echó tierra al gobierno de Chaves, diciendo que su estilo es confrontativo y que no respeta a las instituciones. Esto del choque constante entre el Poder Ejecutivo y la Asamblea nos tiene arrastrando los pies, y es hora de que alguien empiece a buscar soluciones en vez de andar buscando quién tiene la culpa.
El mae también se dio mañosas y admitió que hubo fallas en la selección de candidatos legislativos del PLP. Un mea culpa que, aunque tardío, demuestra que sabe reconocer sus errores. La verdad es que la fragmentación interna de partidos políticos siempre es un problema, porque termina afectando al país entero y dificultando la toma de decisiones. Ya sabemos cómo anda la cosa: cada quien buscando su provecho y dejando de lado el bienestar general.
Y entonces apareció Peláez, preguntándole si Feinzaig vive desconectado de las dificultades del pueblo. Ahí el candidato se destapó un poco y contó historias personales de momentos difíciles, de desempleo, de quiebras, de tener que lidiar con trámites burocráticos interminables. Eso humanizó un poco la figura del político, demostrando que no es solamente un académico frío y calculador, sino que también ha sufrido como nosotros. Relató que su visión liberal no nació en una torre de marfil, sino directamente de haber vivido esas experiencias.
Bueno, ahora les dejo una pregunta pa’ que se animen a opinar: considerando las propuestas de Feinzaig, y teniendo en cuenta la realidad económica y social de Costa Rica, ¿cree usted que es realmente viable simplificar el sistema tributario a solo 15 impuestos y reducir las cargas sociales sin poner en riesgo la sostenibilidad del Estado? ¡Déjenme sus comentarios!