Miren, señores, la política a veces te quita el sueño, ¿verdad? Entre giras y discursos, uno se olvida de las cositas sencillas. Pero resulta que Laura Fernández, la candidata, tiene un brete bien bonito en casa: su hija Fernanda. La neta, verla hablar de su familia es refrescante en medio de tanto batallar político.
Fernández, durante una entrevista exclusiva con Grupo Extra, se quitó la corbata (metafóricamente, claro), dejando atrás los planes de gobierno y los debates televisivos para contarnos cómo es su día a día. Un respiro de aire fresco, vamos, porque uno se cansa de tanta estrategia y poco corazón. La vimos revelar su lado más personal, mostrándonos que detrás de la política hay gente común, con sueños y preocupaciones normales.
“Ser madre es una fuerza indescriptible,” soltó Laura, “y querer dejarle a Fernanda un país mejor es lo que me impulsa cada día.” Y no es solamente eso, sino que la preocupación por su hija va más allá de lo abstracto. Quiere que Fernanda tenga oportunidades, que no tenga que emigrar buscando un futuro mejor. Eso sí que pega, ¿eh?
Imaginen esto: Laura se levanta tempranito, atiende a Fernanda, prepara el almuerzo para toda la familia y hasta visita a sus padres y a su abuelito en Esparza. ¡Un cuadro digno de postal! Dice que su esposo, Jeffrey, la apoya en todo, aunque él también anda agotado tras ella en estas giras. Se nota que tienen un equipo sólido, y eso en la política, hoy en día, es oro colosal.
Lo que más me gustó es que no se pone de víctima ni se victimiza. Reconoce la presión, sí, pero dice estar acostumbrada. Su paso por el Ministerio de Planificación y Política Económica la preparó para este torbellino. Aparentemente, trabajar bajo presión es pan comido para ella. Totalmente entendible, siendo ministra, ¡siempre estás corriendo contra el tiempo!
Nuestra mae, oriunda de Puntarenas, rememora sus inicios en Esparza, luego mudándose a San José por temas laborales de sus padres. Ahora vive en Cartago, pero sueña con que, si gana, gran parte de su tiempo lo pase en Zapote, trabajando desde Casa Presidencial. Vaya ambición, y ojalá cumpla. Que le den duro al trabajo, digo yo.
Lo interesante es que, pese a encabezar las encuestas y ser vista como la heredera natural del “rodri guismo”, se considera una maquina normal. Una mae que llega cansada a la casa, quiere ponerse las chancletas, hacerse una cola y preparar algo rico para cenar. Nos identificamos, ¿no? Todos queremos eso: un poquito de paz y tranquilidad después de un día largo. ¡Esa es la verdadera Costa Rica! Confiesa amar a su familia, y que trabaja igual que muchísimas mujeres en nuestro país, luchando para salir adelante.
Así que ahí lo tienen, señores. Laura Fernández, la candidata, también es una mae como muchas otras: preocupada por su familia, trabajadora y soñando con un país mejor para sus hijos. Ahora, díganme ustedes: ¿creen que la política puede cambiar realmente la vida de las personas, o es solo un juego de poder y estrategias? Dejen sus comentarios abajo y cuéntenme qué piensan. ¡Vamos a debatir!
Fernández, durante una entrevista exclusiva con Grupo Extra, se quitó la corbata (metafóricamente, claro), dejando atrás los planes de gobierno y los debates televisivos para contarnos cómo es su día a día. Un respiro de aire fresco, vamos, porque uno se cansa de tanta estrategia y poco corazón. La vimos revelar su lado más personal, mostrándonos que detrás de la política hay gente común, con sueños y preocupaciones normales.
“Ser madre es una fuerza indescriptible,” soltó Laura, “y querer dejarle a Fernanda un país mejor es lo que me impulsa cada día.” Y no es solamente eso, sino que la preocupación por su hija va más allá de lo abstracto. Quiere que Fernanda tenga oportunidades, que no tenga que emigrar buscando un futuro mejor. Eso sí que pega, ¿eh?
Imaginen esto: Laura se levanta tempranito, atiende a Fernanda, prepara el almuerzo para toda la familia y hasta visita a sus padres y a su abuelito en Esparza. ¡Un cuadro digno de postal! Dice que su esposo, Jeffrey, la apoya en todo, aunque él también anda agotado tras ella en estas giras. Se nota que tienen un equipo sólido, y eso en la política, hoy en día, es oro colosal.
Lo que más me gustó es que no se pone de víctima ni se victimiza. Reconoce la presión, sí, pero dice estar acostumbrada. Su paso por el Ministerio de Planificación y Política Económica la preparó para este torbellino. Aparentemente, trabajar bajo presión es pan comido para ella. Totalmente entendible, siendo ministra, ¡siempre estás corriendo contra el tiempo!
Nuestra mae, oriunda de Puntarenas, rememora sus inicios en Esparza, luego mudándose a San José por temas laborales de sus padres. Ahora vive en Cartago, pero sueña con que, si gana, gran parte de su tiempo lo pase en Zapote, trabajando desde Casa Presidencial. Vaya ambición, y ojalá cumpla. Que le den duro al trabajo, digo yo.
Lo interesante es que, pese a encabezar las encuestas y ser vista como la heredera natural del “rodri guismo”, se considera una maquina normal. Una mae que llega cansada a la casa, quiere ponerse las chancletas, hacerse una cola y preparar algo rico para cenar. Nos identificamos, ¿no? Todos queremos eso: un poquito de paz y tranquilidad después de un día largo. ¡Esa es la verdadera Costa Rica! Confiesa amar a su familia, y que trabaja igual que muchísimas mujeres en nuestro país, luchando para salir adelante.
Así que ahí lo tienen, señores. Laura Fernández, la candidata, también es una mae como muchas otras: preocupada por su familia, trabajadora y soñando con un país mejor para sus hijos. Ahora, díganme ustedes: ¿creen que la política puede cambiar realmente la vida de las personas, o es solo un juego de poder y estrategias? Dejen sus comentarios abajo y cuéntenme qué piensan. ¡Vamos a debatir!